La agonía de los mares | Ecología | DW | 31.05.2006
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Ecología

La agonía de los mares

"El futuro de los mares: demasiado calientes, demasiado crecidos, demasiado ácidos" es el título de un informe presentado al Parlamento alemán en el que, con cifras y estudios, se describe una situación alarmante.

El mar: espejo del cambio climático.

El mar: espejo del cambio climático.


Es el año 2100. El hielo del Ártico terminó de derretirse hace unas décadas. Los océanos se desbordaron y los contornos cartográficos del mundo, tal y como los conocimos, ya no existen. Donde hubo costas, ahora hay agua. Millones de personas tuvieron que buscar refugio emigrando hacia el interior. Y los mares han muerto: explotados y ácidos.

Éste podría ser el principio de una película futurista. O podría, en lo que aún queda de siglo, convertirse dramáticamente en realidad. Porque así describen los expertos alemanes del Consejo Científico del Gobierno Federal para las Transformaciones Medioambientales el final del siglo XXI si las cosas no cambian rápido y de manera drástica. En su informe extraordinario, los científicos aconsejan a los gobiernos y organismos internacionales que comiencen a elaborar un plan de emergencia para acoger a los refugiados que tengan que huir de las zonas costeras.

Si suben los mares

Rudha an Fhasaidh, Eigg, Schottland

30 kilómetros de costa quedarían sumergidos.

La temperatura del planeta aumenta y el hielo del Ártico se derrite: a una velocidad del 20% en los últimos 30 años, indica el informe del Consejo. Si no se toman medidas, a finales del siglo XXI los polos serán agua por completo. Agua que, a su vez, contribuirá a que el nivel de los mares siga aumentando. De crecer los océanos en 3 centímetros más, toda persona que viva a menos de 30 kilómetros del mar se encontrará en graves dificultades. Una eventualidad para la que, según constata el documento, las regiones costeras no están suficientemente preparadas.

El calentamiento global tiene otra fatal consecuencia: no hace aumentar el número de catástrofes naturales, pero sí su violencia. Los expertos han observado que medio grado centígrado más de temperatura en los mares tropicales crea huracanes un 70% más peligrosos.

El CO2 asfixia y agria

Großer Fisch und kleine

Ecosistema afectado, hombre afectado.

Las emisiones de CO2 a la atmósfera no son la única causa del cambio climático, pero sí una de sus principales propulsoras y la primera razón de la velocidad a la que se están produciendo las transformaciones. Pero, además de hacer derretir los polos, el dióxido de carbono se disuelve directamente en el agua del mar, contribuyendo a que éste se vuelva ácido y se produzcan graves desajustes en su ecosistema.

Estos cambios, unidos a la pesca y la explotación desenfrenada de las aguas, llevarán en consideración de los expertos alemanes, a un progresivo agotamiento de los mares hasta su completa destrucción. El ser humano, que recibe del pescado el 15% de las proteínas animales que necesita, se verá directamente afectado.

Protección del medio ambiente ambiciosa

Muchos de los puntos que los científicos alemanes tratan en su informe son de sobra conocidos. Sin embargo, aquí se presentan cifras y estudios que sirven para apoyar la idea de que el cambio climático es una realidad, y que hay que tomar medidas tanto para frenarlo como para responder eficazmente en caso de que el proceso no llegue a invertirse, advertencia que, visto el poco interés demostrado por algunos países en reducir las emisiones de CO2, no resulta en absoluto superficial.

Seepferdchen

Bello y delicado equilibrio que merece la pena proteger.

Así, escriben los expertos en su trabajo que ha llegado la hora de apostar por una protección del medio ambiente renovada, más efectiva y ambiciosa. Hay que lograr mantener la temperatura del planeta dos grados por debajo de la que existiera en el periodo preindustrial. Entre un 20 y un 30% de la superficie de los mares debería ser declarada zona protegida y habría que comenzar a redactar regulaciones en relación a los futuros afectados por la subida del nivel del mar.

"A largo plazo, es posible que haya que establecer una cuota según la cual los Estados se tengan que hacer responsables de un número de refugiados proporcional a sus emisiones contaminantes", dice el informe.

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