Juan Villoro: ″México engrandece a los aztecas pero olvida a sus descendientes″ | Las noticias y análisis más importantes en América Latina | DW | 30.03.2019
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América Latina

Juan Villoro: "México engrandece a los aztecas pero olvida a sus descendientes"

La Conquista, AMLO, México, literatura y mucho más: DW habló en exclusiva con el reconocido autor mexicano, Juan Villoro.

Juan Villoro es un hombre de vida intensa. Podría decirse que es uno y muchos a la vez. Es escritor y periodista, pero también profesor de literatura, guionista y traductor. Escribe novelas y cuentos, pero también ensayos, crónicas y obras de teatro. Y su vida es la literatura, pero también lo es la música y el fútbol. Por estos días participa del VIII Congreso de la Lengua Española en Córdoba, Argentina, y del contracongreso que tiene lugar en la misma ciudad.

Deutsche Welle: ¿Usted sostiene que "persiste el colonialismo cultural de España en relación a América Latina”?

Juan Villoro: Sí, persiste. No necesariamente de manera voluntaria, pero en forma inconsciente y a partir de los usos y costumbres; ciertamente España sigue siendo la que dicta las normas del mercado editorial a nivel del idioma. Por no hablar de los muchos intereses económicos que hay en la región y que dependen de España. Yo creo que la independencia es algo que se debe ganar todos los días y por lo que aún se debe luchar en muchos sentidos.

En este sentido, su colega Claudia Piñeiro propuso que el próximo Congreso se llame "de la Lengua Hispanomericana” (en lugar de "Española”)

Estoy totalmente de acuerdo con ella y es algo que también yo quiero proponer en mi ponencia.

¿Cómo definiría a México?

México es un país inmensamente creativo atravesado por problemas que hacen que vivir ahí sea un deporte extremo, pero, a fin de cuentas, un deporte que se puede superar.

¿Le "duele” su país?

Desde luego, pues yo creo que las cosas que te importan, te afectan. Tenemos una violencia enorme, una desigualdad rampante, una corrupción que no se ha frenado. Con problemas tan mayúsculos, pues no podemos ser indiferentes.

Usted definió la elección de López Obrador como signada por el tamaño de la esperanza: ¿cómo está esa esperanza hoy?

Bueno, él mantiene una enorme aceptación por parte de la gente, ha construido un discurso extraordinariamente eficaz, quizás más de corte mesiánico que político (...) y se ha constituido como un líder que es visto como el responsable directo de todo, hay algo de caudillismo en su manera personal de gobernar.

Me preocupa que la discusión se ha polarizado en exceso, entonces hay gente que considera que todo lo que hace él es fundamentalmente bueno, y hay gente que considera que todo lo que hace es fundamentalmente malo. Y como suele suceder, pues la verdad está un poco en medio.

¿Qué cree que va a implicar este presidente para México?         

Es muy difícil decirlo, porque una de las características de este presidente es la capacidad de dar sorpresas. Por ejemplo, él dijo que no iba a autorizar una termoeléctrica en el estado de Morelos a la que se oponen los ecologistas y los pueblos originarios de la región. Así lo prometió en campaña y luego decidió hacerla.

¿Qué opina sobre el pedido por parte del presidente de México al rey de España y al papa de que se disculpen por la Conquista?

Bueno, es un poco extemporáneo. Yo creo que lo importante no es pensar en lo que ocurrió hace 500 años, eso es algo que debe ser valorado por los historiadores. A mí me queda clarísimo que la Conquista fue una empresa del expolio y de la sangre, pero el verdadero problema son las comunidades indígenas hoy en día, que están en una situación de despojo y de oprobio terribles.

Pensar exclusivamente en los indios del pasado pertenece al discurso oficial que siempre ha habido en México, en donde se engrandece a los aztecas porque llenaron nuestros museos de tesoros y dejaron grandes pirámides, pero se olvida a sus descendientes del presente.   

Cambiando de tema, usted critica a las redes sociales y a las mentiras que se pueden propagar por ellas.

Sí, esto tiene que ver con la distorsión voluntaria de la verdad, con la mentira como ideología, que ha permitido que presidentes como Donald Trump ganen las elecciones. El hecho de que él sea el tuitero más poderoso del planeta, nos da mucho que pensar sobre ese medio.

Y desgraciadamente, el periodismo, que cada vez es más importante, porque la verdad cada vez es más deficitaria, pues pasa problemas para competir con las muchas distorsiones que ocurren en las redes (...) Creo que hay un gran déficit de realidad.

A los 6 años usted sabía leer y escribir pero en alemán: ¿qué recuerdos tiene del idioma? ¿Lo extraña? O ¿se siente "liberado”?

El alemán fue para mí una lengua impuesta, una lengua muy difícil de aprender. Fue la lengua escolar. El único contacto que yo tenía con él, eran las películas de la Segunda Guerra Mundial, donde yo podía entender lo que decían los nazis pero no lo que decían los aliados, de modo que yo me preguntaba por qué aprendía yo el idioma de los villanos.

Todo esto para mí fue complicado y el español se convirtió en una lengua suprimida, pero también en la lengua de la liberación, quizás por eso me gusta tanto.

A propósito, a los 2 años ya le gustaba el rock... ¿Qué lugar ocupan rock y literatura en su vida?

Bueno, el rock ya no es lo que era antes, en la medida en que a mí me interesaba no sólo la música sino toda la contracultura que había generado. Hoy en día el rock es una de las aficiones que tengo. La literatura es prácticamente mi forma de vida.

¿Qué proyectos tiene entre manos?

La editorial Anagrama va a publicar mi libro sobre México, es un libro que reúne crónicas escritas a lo largo de 25 años que se llama "El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México”. Y estoy trabajando en una novela y en una obra de teatro también.

Por último: si fuera su propio entrevistado, ¿qué se preguntaría?

(Sonríe) Muchas cosas, pero me las reservo para hacerme el misterioso...

(few)

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