Inmigrantes en Rusia: rechazados, pero imprescindibles | El Mundo | DW | 15.10.2013
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El Mundo

Inmigrantes en Rusia: rechazados, pero imprescindibles

Numerosos detenidos y heridos, redadas contra inmigrantes: ese es el balance de los disturbios xenófobos que tuvieron lugar en Moscú. La furia de los moscovitas apunta también contra las autoridades.

El barrio de Biriuliovo es un desolado suburbio del sur de Moscú. En medio de él hay un enorme mercado mayorista de hortalizas, que se encuentra por completo en manos de inmigrantes, muchos de los cuales provienen del Cáucaso o del Asia Central. Algunos tienen permiso de trabajo; otros no.

La situación molesta desde hace tiempo a muchos moscovitas. El domingo (13.10.2013) unas 5.000 personas, entre ellas también nacionalistas rusos, salieron a la calle exigiendo el cierre del mercado, el endurecimiento de las leyes de inmigración y, sobre todo, el esclarecimiento del asesinato de un joven ruso, presuntamente cometido por un inmigrante.

El detonante

Yegor Sherbakov, de 25 años, fue apuñalado el jueves pasado cuando regresaba a casa con su novia. El testimonio de la joven y también las imágenes grabadas por una cámara de vigilancia dan pie a pensar que el asesino podría provenir del Cáucaso.

En vista de que la policía no lograba capturar al autor del crimen, manifestantes marcharon el domingo hacia el mercado. Originalmente fue una manifestación pacífica, en la que también participaron niños y personas mayores. Pero en el curso de la tarde escaló la violencia. Se lanzaron consignas nacionalistas, como “Rusia para los rusos”, y hubo enfrentamientos con la policía. Casi 400 manifestantes fueron detenidos transitoriamente.

¿Pogromo étnico?

¿Fue esto obra de nacionalistas, o un brote espontáneo de indignación ciudadana? “Ambas cosas”, opina el director del Centro de Investigaciones de Inmigración, Dmitri Polejatev, en conversación con DW. A su juicio, en Rusia no se lleva a cabo una política sensata de inmigración e integración. Indica que hombres de negocio inescrupulosos lucran con el trabajo de los inmigrantes y la población sufre las consecuencias negativas.

Anton Nossik.

Anton Nossik.

Algunos rusos piensan que los inmigrantes les quitan oportunidades de trabajo. Muchos creen también que los inmigrantes son responsables de la violencia en las calles. Al respecto no hay estadísticas fiables.

El conocido bloguero Anton Nossik comentó lo sucedido en Biriuliovo de la siguiente manera: “Todos los pogromos ocurridos en Rusia son, al igual que hace 100 años, consecuencia del intento de los gobernantes de resolver sus problemas a costa de los extranjeros y los que profesan otra fe, desviando hacia ellos la ira de la población”. Según Nossik, afortunadamente esas posturas no son populares entre el grueso de la ciudadanía.

El papel de la policía

Las críticas apuntan también contra la policía, que el domingo arremetió contra la exaltada muchedumbre en Biriuliovo. Al día siguiente realizó redadas contra inmigrantes. Más de 1.000 fueron detenidos, para determinar si estaban envueltos en actos delictivos.

El presidente del sindicato de policías, Mijail Pashkin, defendió su proceder, en una entrevista con la radio independiente rusa “Echo Moskwy”. “Después del asesinato, la gente salió a la calle; gente con niños. Como suele ocurrir en esos casos, gente joven perdió los estribos y comenzó a destruirlo todo. Pero la gran mayoría de los ciudadanos no tomó parte en el pogromo”, afirmó. También Pashkin advierte que la culpa no la tienen los policías, sino personas “que ganan mucho dinero empleando ilegalmente a inmigrantes”.

Redada contra extranjeros en Moscú.

Redada contra extranjeros en Moscú.

Factor económico clave

Los inmigrantes se han vuelto imprescindibles para la economía rusa. Son los que barren las calles de Moscú y realizan los trabajos más pesados en las construcciones. Según el Servicio Federal de Inmigración, en territorio ruso hay unos 3,5 millones de inmigrantes ilegales. El número de ciudadanos extranjeros registrados asciende a 11 millones. Los llegados del norte del Cáucaso, por ejemplo de Chechenia o Daguestán, no figuran en las estadísticas, porque poseen pasaportes rusos.

No hay datos precisos acerca de cuántos inmigrantes se encuentran actualmente en Moscú. Pero la metrópoli necesita trabajadores extranjeros, subraya Polejatev, haciendo notar que la población rusa envejece aún más rápidamente que la alemana. El potencial de fuerzas laborales se reduce en un millón por año, por lo cual debe ser reforzado mediante la inmigración.

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