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Hungría retoma la senda de la UE y apuesta por el euro

Tim Goslings
6 de mayo de 2026

Los nuevos dirigentes de Hungría quieren que el país adopte el euro para 2030, y así reparar las tensas relaciones con Bruselas. Sin embargo, ante una economía débil, los expertos advierten que será un trabajo arduo.

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eter Magyar, futuro primer ministro de Hungría.
Peter Magyar, futuro primer ministro de Hungría, tiene una larga lista de tareas pendientes para encauzar al país hacia su incorporación a la zona del euro.Imagen: Daniel Alfoldi/ZUMA/picture alliance

El futuro primer ministro de Hungría, Peter Magyar, está decidido a garantizar el regreso de Hungría a la corriente principal de la Unión Europea y está actuando con rapidez para limar asperezas. Parte de esa misión es un plan para que el país esté listo para incorporar el euro a finales de la década.

Algunos, entre ellos, el gobernador del Banco Central, sugieren que ese plazo podría ser demasiado ambicioso, dado que Viktor Orbán dejará una economía estancada y un desastre fiscal. Pero si la adhesión al euro se aborda con profesionalismo, según varios analistas, Hungría podría obtener importantes beneficios.

De vuelta a la corriente principal de la Unión Europea

El partido Tisza de Magyar tiene poco margen de maniobra fiscal y económica dentro de sus planes de gasto y reforma, especialmente en medio de la crisis actual en Oriente Medio, explica Sili Tan, de la Economist Intelligence Unit, a DW. "No esperamos que se adopte el euro en la próxima década", afirmó Tan.

Sin embargo, Tisza está muy motivado. Devolver a Hungría a la corriente principal de la UE, desde la periferia a la que Orbán la había relegado, fue uno de los pilares fundamentales de la campaña electoral del partido. En este sentido, casi ninguna otra medida lo materializaría mejor que la adhesión a la zona del euro.

Dado lo ajustado del plazo, la rapidez es fundamental. Magyar insta a Bruselas a liberar unos 17.000 millones de euros (19.800 millones de dólares) en fondos que quedaron bloqueados debido al retroceso democrático de Orbán, pero más de 10.000 millones de esa cantidad caducarán en agosto.

Magyar: tres obstáculos tras ganar las elecciones en Hungría

Ajustes presupuestarios en toda Hungría

Alrededor del 75 % de la población húngara está a favor de adoptar la moneda única, según una encuesta de 2025. Sin embargo, casi el mismo porcentaje afirmó comprender que el país aún no está preparado para dar el salto. Tisza espera que los votantes tengan esto en cuenta en los próximos años, ya que la consolidación económica probablemente implicará recortes en el gasto o ajustes fiscales.

"Una fecha de entrada en 2030 puede parecer ambiciosa, pero no es imposible", declaró a DW Julia Kiraly, exvicegobernadora del banco central y profesora de la Academia de Ciencias de Hungría. "El principal reto es cumplir los criterios de Maastricht", señaló Kiraly. Estos criterios son las normas de la UE sobre inflación, deuda, déficit, tipos de interés y estabilidad monetaria que un país debe cumplir antes de poder adoptar el euro. Y, en la actualidad, Hungría aún no se ajustan a esos estándares.

Tras todo ello, Hungría también deberá pasar un tiempo en el denominado MTC II, un mecanismo adicional de dos años en el que el país deberá mantener la estabilidad del florín frente al euro.

Ventajas e inconvenientes de la adhesión al euro

Sin embargo, el mero hecho de intentar entrar en la zona del euro debería ofrecer a Hungría una serie de posibles beneficios. Una vez que el Gobierno anuncie oficialmente su solicitud de adhesión, esto debería traer consigo una mayor estabilidad para el florín, así como una reducción de la inflación y de los tipos de interés.

Los costos de financiamiento también deberían reducirse, tanto para el Gobierno como para el conjunto de la economía, ya que la supervisión del Banco Central Europeo contribuye a estabilizar el sector financiero y a reducir la prima de riesgo del país.

La mayor contrapartida sería la pérdida de autonomía de Hungría en materia de política monetaria y de capacidad para absorber las crisis.

Viktor Orbán, primer ministro de Hungría.
Viktor Orbán dejó a su sucesor con un crecimiento débil, elevados déficits y una inflación persistente, por no hablar de las difíciles relaciones con la UE.Imagen: Omar Havana/AP Photo/dpa/picture alliance

Probable cautela de socios de la zona euro

La débil economía y la situación fiscal de Hungría, por no hablar de los 16 años de deterioro institucional que Tisza aún no ha comenzado a revertir, centran la atención en la otra parte del acuerdo.

Es probable que los demás miembros de la eurozona se muestren recelosos ante la incorporación de Hungría al grupo. No han olvidado la crisis de la deuda griega, que resultó altamente contagiosa e increíblemente costosa, y que podría complicar el avance de Hungría a la hora de buscar el acuerdo necesario por parte del resto de los miembros.

También es probable que vean el riesgo de que Hungría pueda dar marcha atrás luego de las próximas elecciones, previstas para 2030, y volver a una trayectoria antiliberal que podría resultar disruptiva dentro de la zona de la moneda única.

¿Un camino natural para Hungría?

Sin embargo, los responsables de la UE consideran que esta medida es muy positiva para el bloque. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, elogió a Hungría por su "regreso a la senda europea", un camino que, según declaró la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, conduce de forma natural al euro.

"En el seno de Europa Central y Oriental, la adopción del euro por parte de Hungría supondría una señal de renovada convergencia y de mayor cohesión política", señaló Tan.

Cuando Hungría se incorporó a la UE en mayo de 2004, junto con otros nueve países, también se comprometió a adoptar la moneda única. Pero es uno de los tres de ese grupo que aún no ha dado el paso, junto con Chequia y Polonia.

Sin embargo, es poco probable que la decisión de Hungría de aspirar al euro influya en Chequia o Polonia. La oposición popular a la moneda única, avivada por los temores a la inflación y a la pérdida de autonomía, frena cualquier debate serio sobre el tema en Praga y Varsovia.

"No se puede descartar que, tarde o temprano, todos los Estados miembros de la UE se unan a la zona del euro en busca de una mayor competitividad frente a Estados Unidos", afirmó Kiraly.

(mn/cp)

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