¿Hace controles de seguridad racistas la policía alemana? | Alemania | DW | 06.07.2013
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Alemania

¿Hace controles de seguridad racistas la policía alemana?

Activistas denuncian que los oficiales escogen a personas de piel oscura cuando realizan controles de seguridad. La policía rechaza estas acusaciones y señala que cualquier persona es susceptible de ser inspeccionada.

En el berlinés barrio de Kreuzberg se ubica “ReachOut”, una pequeña organización que ayuda a las víctimas del racismo y el extremismo radical. Biplab Basu espera junto a la puerta de las oficinas. Hace un par de meses, él y su hija fueron los únicos que sufrieron un control policial en un tren que se aproximaba a la frontera de Alemania con República Checa. Basu está convencido de que los oficiales los escogieron precisamente a ellos, porque su piel era más oscura que la del resto de los viajeros. Basu ha puesto una denuncia y podría incluso ir a juicio.

Durante años, Basu ha luchado contra los “controles policiales racistas”, como él los llama. Ayudó a organizar protestas a principios de los años 90 y repartió folletos informativos al respecto. Cree que si estos controles selectivos continúan, la idea de “piel oscura igual a criminal” quedará sedimentada en la mente de los viajeros.

Discriminación estructural

Pero Basu cree que es uno de los pocos que lucha por esta causa: “La mayoría de quienes sufren controles por el color de su piel no hacen nada al respecto, porque se sienten insultados y humillados. Muchos de ellos han integrado los controles policiales como parte de su vida, algo contra lo que es difícil luchar”, explica Basu. Los controles selectivos están explícitamente prohibidos, pero muchas veces tienen lugar en trenes y aeropuertos, donde la policía alemana tiene derecho, según el artículo 22 de la Ley Federal de Policía, a someter a controles individuales para “prevenir y erradicar las entradas ilegales”.

El abogado Hendrik Cremer cree que la propia estructura del sistema propicia los controles policiales racistas.

El abogado Hendrik Cremer cree que la propia estructura del sistema propicia los controles policiales racistas.


Hendrik Cremer, del Instituto Alemán de Derechos Humanos, explica que los controles se realizan de forma aleatoria. “Se supone que la policía actúa basándose primeramente en inspecciones visuales, así que, lo que acaba ocurriendo es que seleccionan según el color del pelo, de los ojos y de la piel”. De esta manera, según Cremer, la propia estructura del sistema lleva implícita la discriminación, por eso pide que se retire de la ley ese artículo concreto. Él mismo ha asistido en los últimos meses a reuniones donde se confronta con diversas críticas a los policías. Estos nunca acaban de entender por qué se les acusa de racismo. A Cremer no le sorprende, ya que los propios superiores dan instrucciones de que los controles deben ser realizados de acuerdo con ciertas características físicas.

La policía rechaza las acusaciones

Deutsche Welle se puso al habla con la policía alemana, que negó rotundamente las acusaciones. Su comunicado de dos páginas decía, entre otras cosas: “Cualquier persona puede ser objeto de nuestros controles”. Según ellos, la selección para interrogatorios y controles se basa en “la experiencia de la policía fronteriza”.

La policía señala, además, que el adiestramiento destinado a los oficiales trata de sensibilizarlos sobre el hecho de que “los controles policiales no pueden basarse solo en la nacionalidad o la raza de una persona”. Por último, señala que la propia policía alemana emplea a más de 800 oficiales que tienen diversos orígenes raciales.

¿Imputado por denunciar racismo?

”Son palabras vacías”, dice Biplab Basu sobre las explicaciones de la policía. “El color de la piel es el primer y más importante criterio. Todo lo demás queda en un segundo plano. Punto. Los controles son racistas”, asegura. Suena su teléfono móvil: un joven relata a Basu que fue denunciado por insultar a un oficial tras denunciar que le habían seleccionado de forma racista para un control. Basu recibe estas quejas una y otra vez: es fácil recibir una denuncia.

Polizisten kontrollieren am Mittwoch (17.11.10) auf dem Flughafen in Hamburg einen Reisenden. Die Lufthansa rechnet nach der Terror-Warnung von Innenminister Thomas de Maiziere (CDU) nun mit verschaerften Sicherheitskontrollen auf den Flughaefen. Das sagte Firmensprecher Thomas Jachnow am Mittwoch in Frankfurt am Main. Dafuer sei die Bundespolizei zustaendig. Terroristen muessen am Boden unschaedlich gemacht werden, sagte er. (zu dapd-Text) Foto: Axel Heimken/dapd

La policía realiza un control en el aeropuerto de Hamburgo.


Omar cuenta que a él le ha ocurrido ya en 23 ocasiones. Este afgano cuenta haber sido denunciado por protestar tras ser el único pasajero de un tren en sufrir un control y por haber violado el permiso de residencia (quienes han pedido asilo no tienen permiso para abandonar la zona administrativa donde se han registrado). No puede estar en Berlín, pero cree que no le descubrirán: “No tengo la piel suficientemente oscura”, sonríe, asegurando que algunos de sus amigos africanos atraviesan por peores dificultades.

Llegó a Alemania hace cuatro años y ha sufrido numerosos controles, “pero no tantos como quienes tienen la piel negra”, dice. El propio Basu dice que a él no le controlan tanto, quizá porque siempre viste con traje. Entonces quizá no es finalmente el color de piel el único criterio. Basu reflexiona y mueve finalmente la cabeza, explicando que un reputado profesor de la India vino a Alemania de vacaciones con sus hijas y fue controlado varias veces durante un corto viaje en tren: “Definitivamente, fue por el color de su piel”, concluye.

Autora: Naomi Conrad / MS
Editor: Diego Zúñiga

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