Guerra con Irán: Trump, bajo presión, busca una salida
2 de abril de 2026
¿Se ha metido Donald Trump en un callejón sin salida? Ya son cinco semanas de guerra. La operación militar contra Irán, bautizada por Estados Unidos como "Epic Fury" ("furia épica"), mantiene bajo creciente presión al propio presidente estadounidense. Cuanto más se prolonga el conflicto, mayores son las dudas.
Irán sigue teniendo capacidad para atacar objetivos en el Golfo Pérsico o en Israel. El régimen ha sido golpeado, pero continúa firme en el poder. La economía mundial sufre por el bloqueo de facto del estrecho de Ormuz. La guerra le cuesta a Estados Unidos miles de millones de dólares diarios y, además, es muy impopular en el país: desde su inicio, los índices de aprobación de Trump han caído con fuerza. Europa, por su parte, se ha negado a sumarse a la ofensiva. Algunos críticos ya hablan de renombrar la operación como "Epic Fail" ("fracaso épico").
Bombardearlos "hasta la Edad de Piedra”
El tono del presidente, sin embargo, fue muy distinto durante su discurso nocturno. En una intervención de unos 20 minutos, Trump aseguró que la guerra terminará pronto: Estados Unidos estaría "cerca de completar" sus objetivos y la marina, la fuerza aérea y el arsenal de misiles iraní habrían sido "en gran medida destruidos".
Trump volvió a justificar la ofensiva afirmando que nunca permitirá que Irán desarrolle armas nucleares. También advirtió que el Ejército estadounidense golpeará al país de manera "extremadamente dura" en las próximas dos o tres semanas, incluso bombardeándolo "hasta la Edad de Piedra, donde pertenece". Al mismo tiempo, sostuvo que el régimen iraní ha mostrado disposición a negociar, algo que desde Teherán niegan: hablan, como mucho, de contactos informales.
El senador demócrata Mark Warner criticó que el discurso no aportó nada nuevo. "Sigue sin haber un plan claro para asegurar el material nuclear iraní, sus capacidades de misiles balísticos siguen siendo una amenaza y el estrecho de Ormuz permanece cerrado", afirmó. Además, acusó al Gobierno de flexibilizar sanciones petroleras de manera que terminan beneficiando al mismo régimen al que enfrentan.
Según Warner, la Administración Trump ha ofrecido "justificaciones cambiantes" desde el inicio del conflicto, pero sin presentar una planificación seria para afrontar sus consecuencias previsibles.
¿Qué pasará con el estrecho de Ormuz?
Trump tampoco respondió cómo será la situación en el Golfo Pérsico una vez que termine la guerra. Un día antes había criticado duramente a los países europeos por no sumarse a la ofensiva: "Vayan al estrecho de Ormuz y consigan su propio petróleo", escribió en su red Truth Social.
En su discurso moderó ligeramente el tono. Aunque sostuvo que la seguridad del estrecho corresponde principalmente a los países que más dependen de ese petróleo, insinuó que Estados Unidos podría apoyarlos.
"Realmente no hay un rumbo claro", señala Eckart Woertz, director del Instituto GIGA de Estudios de Oriente Medio, con sede en Hamburgo. Actualmente, se da una situación paradójica: "El único país que exporta petróleo a través del estrecho de Ormuz es Irán".
Lejos de tranquilizar a los mercados, el discurso de Trump generó más incertidumbre: los precios del petróleo subieron con fuerza tras su intervención.
El "cambio de régimen" ya no es objetivo
Entre las razones iniciales de la guerra, Trump —al igual que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu— había mencionado un posible cambio de régimen en Irán. En su discurso, ese argumento desapareció.
Por el contrario, Trump afirmó: "El cambio de régimen nunca fue nuestro objetivo", aunque sostuvo que de hecho ocurrió porque los antiguos líderes iraníes han muerto. Sin embargo, la nueva cúpula, encabezada por Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder supremo Alí Jamenei, sigue firmemente en el poder, incluso en una versión más radicalizada y con mayor protagonismo de la Guardia Revolucionaria, según Woertz.
Aunque el discurso repitió muchos elementos ya conocidos, llamó la atención una ausencia: Trump no mencionó a la OTAN.
En días previos, había alimentado especulaciones sobre una posible salida de Estados Unidos de la alianza, calificándola de "tigre de papel" en una entrevista con The Telegraph. El secretario de Estado, Marco Rubio, también expresó su malestar por la falta de apoyo de los aliados y habló de una posible "reevaluación" del bloque.
Sin embargo, Trump evitó el tema. Además, un retiro de Estados Unidos de la OTAN enfrentaría importantes obstáculos legales. Desde 2023, el Congreso exige que una decisión de ese tipo cuente con el respaldo de dos tercios del Senado o con la aprobación del Congreso en pleno, algo que, dadas las actuales mayorías, resulta altamente improbable.
(md/ el)