Guatemala: ¿Se repite la crisis de poder? | Destacados | DW | 08.10.2016
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Guatemala: ¿Se repite la crisis de poder?

El gobierno del presidente guatemalteco Jimmy Morales pasa por su peor crisis. Familiares suyos y del vicepresidente son investigados por corrupción, dejando al Gobierno más débil que nunca.

A menos de un año de haber asumido el mando en Guatemala, el futuro político del presidente Jimmy Morales (en la foto) parece cada vez más incierto. Ante nuevas acusaciones de corrupción contra familiares suyos y de su vicepresidente, el Gobierno del mandatario y actor cómico está pasando por su peor crisis. Tan grave es la situación que hay dudas en el ambiente sobre si alcanzará a cumplir un año como jefe de Estado. "Tenemos un vacío de poder, porque han perdido total credibilidad tanto el presidente como el vicepresidente”, dice Helen Mack, defensora de los derechos humanos. "La percepción es que ambos van a caer tarde o temprano”.

Aún antes de que salieran a la luz las nuevas acusaciones, los primeros meses del Gobierno no han sido exactamente una historia de éxito: la política ha sido muy errática, el mismo mandatario–un cómico novato en la política y sin experiencia alguna en administración– parece incapaz de liderar un país con tan graves problemas sociales, económicos e institucionales como Guatemala. Una de sus ministras duró sólo pocos días en su cargo debido a conflictos de interés. Además, la bancada de su partido Frente de Convergencia Nacional creció de forma sorprendente tras aceptar diputados de otras bancadas, una práctica que el mismo Morales había criticado durante la campaña electoral. "Tanto el gobierno de Morales como su partido siguieron dando muestras de la vieja clase política”, dice Mack. "Todavía se le perdona, porque no tenía equipo, pero ya con mucha molestia”.

El expresidente Otto Perez, acusado de corrupción.

El expresidente Otto Perez, acusado de corrupción.

Con las nuevas acusaciones de corrupción, parece que la paciencia de los guatemaltecos ha llegado a su fin. "Ya no estamos dispuestos a seguir aguantando más actos de corrupción, porque hemos visto que nos está afectando en todo”, dice Mack. En el caso de Morales, su hijo y su hermano –este último, uno de los asesores principales del presidente– están siendo investigados por supuesto fraude al Estado en 2013. En el caso del vicepresidente, Jafeth Cabrera, se investiga a su hijo por supuestamente haberle pedido un alto monto de dinero a un narcotraficante, posiblemente para financiar la campaña electoral.

Una vivienda económica

A esto se suma la sospecha de corrupción por la vivienda que habita Cabrera y que alquila por un valor mucho menor al precio del mercado, según investigaciones de medios guatemaltecos. "Qué acuerdos tiene con el dueño de esta casa no lo sabemos, porque no vas a alquilar una casa por debajo del precio del mercado si no estás esperando recibir algo a cambio”, critica el sociólogo y periodista Gustavo Berganza. Con este caso, se repite una historia de hace un año. Tras haber ganado la presidencia con el lema "ni corrupto ni ladrón”, Morales y su familia vivieron durante unos tres meses en un lujoso hotel en la Ciudad de Guatemala, invitados por el dueño.

En su momento, Morales se vio obligado a mudarse a la Casa Presidencial para terminar con los rumores de dejarse corromper por el hotelero. Ahora, no tiene una salida tan fácil, aunque legalmente no está involucrado en el caso por el cual su hijo y hermano están siendo investigados. "Morales no es una persona que está acostumbrada a esta clase de presiones”, opina Helen Mack. "Si su hijo y su hermano se van a la cárcel, todo el mundo apuesta a que va a renunciar, porque creo que ahí hay una cuestión de culpa por la que no aguanta esta presión”.

A poco más de un año de la "primavera guatemalteca” que llevó a la renuncia del gobierno de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti -que están siendo procesados por actos de corrupción-, el país ha cambiado mucho. El Ministerio Público, junto con la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), siguen con su lucha contra la corrupción, y bajo la presión de la sociedad civil sí se han dado algunos cambios en el sistema electoral y de los partidos políticos. Al mismo tiempo, muchos viejos mecanismos políticos siguen intactos.

Martin Reischke (DZC)

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