Griegos rechazan nuevos controles fronterizos de Alemania | Europa | DW | 29.11.2017
  1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Europa

Griegos rechazan nuevos controles fronterizos de Alemania

La crisis de refugiados y el terrorismo islámico en Europa han resaltado las limitaciones y debilidades del acuerdo de Schengen.

Al aterrizar en Stuttgart, George Anastasopoulos supo que algo no iba bien. Su avión, proveniente de Grecia, se estacionó a gran distancia de las otras aeronaves y al detenerse, carecía de puerta de desembarque. Los pasajeros fueron trasladados en un bus especial a un área aislada del gran aeropuerto.

Ahí comenzó el martirio. "Era como si me hubiese puesto en una extraña cuarentena”, recuerda Anastasopoulos, ingeniero y viajero de origen griego. "Por más de una hora fuimos sometidos a un control de pasaporte y seguridad que no respetaba de ninguna manera las reglas de libre transito europeas. Me sentí humillado y menospreciado”, relató.  Anastasopoulos no es el único que ha vivido esa experiencia.

Schengen se desvía

El acuerdo de Schengen, que en 1985 eliminó los controles fronterizos en la mayoría de los Estados miembros de la Unión Europea, ha sido elogiado como uno de los grandes logros de la integración europea. Pero ahora, la crisis de refugiados y el terrorismo islamista han resaltado las limitaciones y debilidades de este sistema, lo cual ha llevado a países como Alemania a negarles a viajeros  de Grecia el privilegio de transitar por Europa sin fronteras.

El Ministro del Interior alemán explicó que la nueva normativa para estos viajeros fue establecida a principio de este mes luego de que las autoridades registraran de mil entradas ilegales provenientes de Grecia desde principio de año. La entidad gubernamental agregó que se debía incrementar la seguridad en preparación para la temporada navideña, dada la posibilidad de ataques.

Sea la razón que sea, los griegos están furiosos, no solo por sentirse como chivos expiatorios sino también por ser humillados por el país que ellos consideran que contribuyó a la ruina económica de Grecia por su apoyo a una dura austeridad.

"Las preocupaciones de Alemania son válidas”, opina Anastasopoulos. "Y el Gobierno griego también es responsable por su mal manejo de  la crisis de refugiados, pero esto no justifica la acción unilateral. Es como que si el estado de Massachusetts (EE.UU.) ordenara que todos los viajeros de California se presentaran en control de pasaportes porque en ese estado hay muchos inmigrantes”. Impulsado por las quejas de sus ciudadanos, el gobierno de Grecia, liderado por el izquierdista Alexis Tsipras, he reprochado la acción de Berlín.

El tráfico de humanos hace sonar la alarma

Sin embargo, las preocupaciones de seguridad son reales y no afectan solo a Alemania. Con unos 60 mil refugiados repartidos por todo el territorio, Grecia se ha convertido en un núcleo de tráfico de personas.

Días antes de la nueva normativa alemana de viaje, agentes británicos ayudaron a la policía griega a desmantelar una banda de traficantes que operaba en el país vendiendo pasaportes y permisos de trabajo falsos a inmigrantes que deseaban llegar al Reino unido.

"Los pasaportes y tarjetas de identificación falsos se encuentran por todas partes” cuenta Mohammed, un joven refugiado de 27 años. "Los más baratos y accesibles son los franceses, que se pueden comprar por un precio barato, alrededor de 150 euros, y donde los ciudadanos sospechan de menos de uno, de gente de piel más oscura”.

Mohammed ya puede percibir las dificultades que trae el cambio de política. En el último mes ha intentado viajar unas cuatro veces y aún no ha logrado superar los controles fronterizos.

Pasaportes falsos en manos equivocadas

La preocupación por la falsificación de documentos de viaje ha venido creciendo desde 2016, cuando la oficina antiterrorista de la Unión Europea identificó pasaportes falsos que supuestamente iban destinados a miembros del Estado Islámico que residían en campos de refugiados griegos.

El año pasado, Francia ofreció mandar una fuerza de seguridad especial para asistir la identificación de documentos falsos en manos de inmigrantes ilegales. A pesar de alegar estar abrumado y bajo recursos, el gobierno griego rechazó la ayuda francesa e intentó reorientar el debate hacia la necesidad de bloquear la entrada de inmigrantes en Turquía.

Ahora, para apaciguar a sus viajeros, Grecia mandará policías a aeropuertos alemanes para asistir con los puntos de seguridad. Pero muchos ciudadanos griegos no arresigarse estas Navidades, optando por hacer cambios de conexiones y simplemente no tocar tierra en ciudades alemanas.

Anthee Carassava (JCG/EAL)

DW recomienda

Publicidad