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Greifswald - Vivir en la ciudad

15 de diciembre de 2010

Greifswald es como un átomo: pequeña, pero llena de movimiento – sobre todo gracias a la energía que le imprimen los jóvenes. También su vida nocturna ha empezado a vibrar.

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El mercado del pescado en Greifswald.Imagen: Grit Juhnke

El refrán popular según el cual uno se topa con alguien al menos dos veces en la vida debe haber sido acuñado por un estudiante de Greifswald: los alumnos de su universidad se consiguen de día en el campus y de noche en los cafés y las tabernas. La vida nocturna de Greifswald no puede competir con la de las grandes urbes alemanas; pero, considerando el número de sus habitantes, la densidad de locales que componen su escena juvenil es relativamente alta. Los más frecuentados son los tradicionales clubs de estudiantes –el Geologenkeller, el Mensaclub y Die Kiste–, que ya desde antes de la caída del Muro de Berlín en 1989 ponían a enfriar la llamada “cerveza de después de la clase”.

No hay vida social sin bicicleta

Greifswald (Mecklenburg-Vorpommern): Luftaufnahme der Altstadt von Greifswald
Vista de pájaro de Greifswald.Imagen: picture-alliance/ZB

El medio de transporte número uno es la bicicleta; después de todo, Greifswald es una ciudad universitaria tradicional; los trayectos son cortos, no hay ni montañas ni colinas, la villa es tan llana como la región que la rodea. Quien no quiera llamar la atención en Greifswald debe comprar una bicicleta a su llegad

Muchos estudiantes, pocas viviendas

Entre las universidades multidisciplinarias, la de Greifswald es la más pequeña de Alemania. Y, sin embargo, ella es el imán que ha atraído a tantos jóvenes a este rincón del país. La ciudad se ha vuelto cada vez más vibrante y colorida gracias a sus numerosos estudiantes. La otra cara de la moneda: aunque las viviendas siguen siendo asequibles, ya han empezado a escasear. En Greifswald hay seis residencias estudiantiles, pero las plazas vacantes se evaporan rápidamente. Por fortuna, el Servicio Académico de Relaciones Internacionales se esmera en reservar un número determinado de puestos para los estudiantes extranjeros.

Codiciadas pero costosas son las viviendas en el casco antiguo, en donde la habitación de un piso compartido puede costar hasta 350 euros. Los edificios prefabricados de las afueras ofrecen opciones menos onerosas – a partir de 125 euros.

La Comisión General de Estudiantes –Allgemeine Studierendenausschuss (AStA), en alemán–, a la que los alumnos pueden dirigirse al principio del semestre, cuenta con una bolsa propia de pisos compartidos y ofrece apoyo a la hora de buscar una vivienda. Si no se hallara posibilidad de alojamiento alguna, siempre se puede optar por el llamado “Couchsurfing”, un servicio de hospitalidad en línea que consiste en que alumnos de cursos superiores pongan sofás a disposición de los recién llegados durante sus primeros meses de estancia.

Festivales autogestionados

Los estudiantes de Greifswald también se las apañan en su tiempo libre. A menudo toman la iniciativa de ampliar las opciones de ocio disponibles para darle más vida a la ciudad. Dos ejemplos: el Greifswald International Students Festival (GrIStuF), que tiene lugar cada año, y las jornadas culturales polacas Polenmarkt.

Estudiar donde otros pasan las vacaciones”

Greifswald - Rathaus
El ayuntamiento de Greifswald.Imagen: picture-alliance/ZB

Una de las ventajas de estudiar y vivir en Greifswald es que, por mucho estrés que generen las obligaciones académicas y por muy harto que se esté de la ciudad, uno puede tomar distancia de ellas sin alejarse demasiado. Si el verano resulta demasiado caluroso, uno puede refrescarse en el Mar Báltico, que está muy cerca. Quien disponga de tiempo suficiente puede tomar el tren y arribar en menos de dos horas a las islas de Usedom y Rügen.

Entre los estudiantes, la forma predilecta de hacer una pausa y descansar es visitando el Museumshafen de Greifswald –una colección de barcos antiguos que se halla junto al casco antiguo– o los cafés y prados del viejo pueblo de pescadores de Wieck. No hay mejor lugar en Greifswald para recuperarse de exámenes, seminarios y conferencias.

Autor: Nadine Wojcik

Editor: Rosa Macías