Globalización vaticana con el Papa Francisco | El Mundo | DW | 28.06.2018
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El Mundo

Globalización vaticana con el Papa Francisco

El Papa Francisco continúa avanzando en la internacionalización del Colegio Cardenalicio. Nunca antes hubo tantos países representados en ese círculo, responsable de elegir a los próximos Papas.

Ningún representante del mundo germanoparlante, nadie del norte de Europa, ni estadounidenses, ni canadienses… el Papa Francisco dio la bienvenida este jueves (28.06.2018) a 14 nuevos cardenales de 11 países al Colegio Cardenalicio. Once de ellos tienen menos de 80 años y podrían votar en un futuro cónclave para elegir Papa. En total, en este gremio hay 125 cardenales de 66 países que todavía no han alcanzado esta edad.

Francisco pronto con mayoría

Hasta ahora, nunca hubo tantos países representados en el círculo de cardenales legitimados para elegir Papa. A modo de comparación, en la elección de Jorge Mario Bergoglio como sucesor de Benedicto XVI participaron 115 cardenales de 48 países. Desde entonces, Francisco trabaja para tener más países representados en la cámara alta de la Iglesia Católica.

De los 125 cardinales con facultad de elegir, Francisco nombró a 59 y se espera que, en 2019, los cardinales de Francisco sean mayoría. Debido a que proceden de decenas de países, puede que compartan ideas similares, pero no tienen las mismas escuelas teológicas ni los mismo apoyos eclesiásticos. Apenas se conocen entre sí, y eso hace que un futuro conclave sea mucho menos predecible.

Defendiendo la fe entre retos y amenazas

Anteriormente, ni hubo tanta internacionalización ni la vieja iglesia europeo-italiana quiso ser tan global. El propio Benedicto XVI llegó a fortalecer aún más la presencia europea en su último consistorio. Ahora, bajo el mando de Francisco, hay representes de países como Mali, Islas Mauricio, Tonga, Cabo Verde, Myanmar, Haití o Burkina Faso.

Algunos de ellos defienden a la Iglesia católica en situaciones límite o se enfrentan a auténticos retos pastorales. Por ejemplo, ni el Patriarca Caldeo de los Babilonios, Luis Rafael I Sako, residente en Bagdad (Irak), ni el Arzobispo de Karachi (Pakistán), Joseph Coutts, pueden salir a la calle sin escolta. Ambos forman parte del grupo de nuevos cardenales.  Otro de los ejemplos es el arzobispo de Toamasina (Madagascar), Desire Tsarahazana. El porcentaje de víctimas de hambre en esta isla es muy superior al del resto del mundo. Por eso es necesaria una Iglesia con un papel social más activo.

Luis Francisco Ladaria Ferrer (picture alliance/AP/R. De Luca)

Luis Ladaria Ferrer, de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

En el viejo continente, Francisco puso también su nota personal en Italia. Esta vez no eligió a nadie de la gran ciudad como cardenal, sino a Giuseppe Petrocchi, a quien el mismo Francisco nombró arzobispo de Aquila al poco de estar en el cargo. Esta ciudad de provincias al noreste de Roma sufrió un gran terremoto en abril de 2009 en el que murieron más de 300 personas. Superar esos daños se ha convertido desde entonces en una auténtica tragedia al estilo italiano. Cómo padre espiritual, Petrocchi no se cansa de animar a todos a continuar unidos, permanecer allí y organizar ayudas.

Un jesuita junto al Papa jesuita

Varios de los cardenales trabajan en el entorno más cercano del Papa en el Vaticano. Por ejemplo, el arzobispo Luis Ladaria, prefecto de la Congregación de la Fe, un jesuita español que goza de la plena confianza de Francisco. Similar es también el caso del arzobispo Giovanni Angelo Becciu, uno de los diplomáticos más importantes de la Secretaría de Estado Vaticana. Becciu tuvo que intervenir en las diferencias que hace dos años tuvieron los conservadores anglosajones de la Orden de Malta con sus superiores. Para muchos, Becciu podría ser uno de los papabiles.

Aparte de estos, Francisco promovió también al director de la Oficina de Limosnas del Vaticano, el arzobispo Konrad Krajewski. De origen polaco y con 54 años, entre otras cosas se encarga de la acción social en las cercanías del Vaticano: desde duchas para los pobres, hasta comedores populares. Cuando una persona muere congelada en las calles de Roma, él mismo se preocupa de que tenga entierro y sepultura adecuados. Sobre esta función, Francisco abogó hace poco porque todo el que dirija esta oficina sea cardenal, algo que muestra la consideración que tiene hacia este trabajo.

Como es costumbre, Francisco promovió también a otros clérigos que pasan de los 80 años, a quienes quiso honrar personalmente. Además de un arzobispo retirado de México, distinguió a un prelado boliviano y a un religioso misionero español.

Autor: Christoph Strack (JAG)

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