Ferias de Leipzig y de Fráncfort: tradición literaria por dos | Cultura | DW | 18.03.2011
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Cultura

Ferias de Leipzig y de Fráncfort: tradición literaria por dos

La ciudad de Leipzig vuelve a dar la bienvenida a miles de visitantes a su feria. El evento cuenta con una historia de éxitos que no han mermado por el peso de la gran Feria del Libro de Fráncfort.

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Logo de la Feria del Libro de Leipzig, del 17 al 20 de marzo d 2011.

Si se trata de libros, Leipzig es una ciudad con gran tradición cultural, y ha sido, a lo largo de varios siglos, lugar de encuentro de impresores y publicistas. En 1825 se fundó allí la Asociación Alemana de Editores y Libreros, que hoy tiene su sede en Fráncfort.

La historia de la actual Feria del Libro de Leipzig, que abre sus puertas del 17 al 20 de marzo, está marcada por la Feria de Libro de Fráncfort, su gran competidora. Luego de haber perdido y reclamado varias veces su estatus de ciudad del libro, Leipzig y Fráncfort albergan en la actualidad dos eventos literarios de gran calado. Y, mientras la Feria del Libro de Fráncfort sigue siendo la mayor feria del mundo, la de Leipzig es una de las más grandes de Europa, con 156.000 visitantes en 2010.

¿Dos ferias son demasiado?

La Feria del Libro de Leipzig comienza en marzo, y la de Fráncfort inicia en octubre. Ambas atraen una enorme cantidad de participantes, acaparando la atención del gran público. Dado que los dos encuentros literarios tienen lugar en el mismo país y, entre las dos ciudades, sólo hay 300 km de distancia, muchos se preguntan por qué ambas son igual de exitosas.

La clave podría estar, según Alfred Böttger, un librero de la ciudad de Bonn, en las sutiles diferencias entre ambas. “La Feria del Libro de Leipzig tiene otro carácter”, dijo Böttger a Deutsche Welle. “Tiene un encanto especial, con muchas lecturas de autor y una atmósfera maravillosa, muy personal”, explica.

Al mismo tiempo, Böttger se sorprende a menudo de la magnitud de la Feria del Libro de Fráncfort, que atrae a más de 300.000 lectores y público interesado y cuenta con 7.000 expositores por año.

“La primera vez que fui a la feria de Fráncfort fue en 1971”, relata Böttger. “Siempre hay tanto para ver, que yo acostumbraba a estar allí dos días enteros, partiendo temprano por la mañana y volviendo por la noche. Todos los días se descubre algo nuevo: Uno puede pasarse todo el tiempo allí y volverse adicto”, dice el librero.

Esta opinión es corroborada por Albrecht Luscher, jefe de marketing y ventas de la editorial Schattauer, de Stuttgart, especializada en libros de medicina y en el área de ciencias naturales. La empresa ha participado de la Feria del Libro de Fráncfort desde 1950 y de la Feria del Libro de Leipzig desde el inicio de la reunificación alemana.

“La Feria del Libro de Fráncfort es un evento de envergadura internacional en el que tiene prioridad el negocio editorial”, dijo Luscher a Deutsche Welle. “También es una plataforma para nuestros socios en el sector del libro y para servicios relacionados con la edición. La Feria del Libro de Leipzig, en cambio, está más orientada al lector y dirigida a una amplia audiencia, con una cantidad increíble de lecturas y eventos”, señala Luscher, quien agrega enfático que “no se puede comparar las dos ferias, ya que cada una tiene su encanto especial”, subrayando que la de Fráncfort tiene un carácter más comercial.

Deutschland Buchmesse Leipzig 2011 Flash-Galerie

''Leipzig lee'' y la feria crece.

Mirando atrás: una larga historia

La industria del libro de Leipzig comenzó a prosperar luego de que el movimiento religioso de la contrarreforma, en el siglo XVI, censuró las publicaciones en la Feria del Libro de Fráncfort, opacando su brillo. Esto fue una ventaja para Leipzig, bajo dominio protestante, que rápidamente remplazó a Fráncfort. A mitades del siglo XVII, la ciudad de Leipzig pasó a ser el centro del negocio editorial en Alemania.

Fue a partir de la división de Alemania, luego de la Segunda Guerra Mundial, que Leipzig pasó a un segundo plano. Al mismo tiempo, Fráncfort experimentó un renacimiento cultural y literario, y su Feria del Libro ha tenido un éxito continuo desde 1949. Luego de la reunificación alemana, en 1990, hubo varios reclamos para que Leipzig dejara de ser un centro literario, pero se hizo oídos sordos a este pedido.

Las autoridades de la ciudad y del Estado de Sajonia se dieron cuenta de que la feria se había convertido en un factor económico para la región, que estaba convulsionada como consecuencia de la caída del régimen comunista en la República Democrática Alemana. Entretanto, la Asociación Alemana de Editores y Libreros apoyaba fuertemente el evento a pesar de la oposición de varios de sus propios miembros.

En un comienzo no se sabía cuál iba a ser el nicho de mercado que cubriría el evento literario de Leipzig. Una de las ideas era que se convirtiera en un puente entre los mercados libreros de Europa Central y del Este, gracias a sus buenos contactos con la región, que datan del período comunista.

Este proyecto parecía bueno, pero falló en la práctica, ya que, para esa época, las locaciones clave para el comercio del libro del centro y este de Europa estaban en Fráncfort, Varsovia y Moscú. Y no daba la impresión de que se necesitara que Leipzig también lo fuera.

Deutschland Buchmesse Leipzig 2011 Flash-Galerie

Se esperan 100 000 visitantes, con 2150 expositores de 35 Ländern.

La suerte cambia, y avanza la Feria de Leipzig

Parecía que la suerte estaba del lado de Leipzig. La editorial alemana Bertelsmann Buchclub desarrolló estrategias de mercado para aumentar la atracción de la Feria de Leipzig, y así se organizó el Festival de Lectura de Leipzig, que se realiza dentro de la feria. Actualmente, esa feria alberga cerca de 2000 eventos que la convierten en una de las más importantes de Europa.

Gracias a las Lecturas de Leipzig, la feria se transformó en una “exhibición que ofrece un gran número de foros y presentaciones de novedades editoriales de la temporada y de sus autores con mayor alcance y eficiencia”, explica Petra Büscher, vocera de la casa Deutscher Taschenbuch Verlag, que participa tradicionalmente de las dos ferias.

A medida que su éxito iba en aumento, la Feria del Libro de Leipzig cobró seguridad en sí misma y comenzó a presentarse como un suceso literario de envergadura, lo cual tuvo un eco favorable en los medios, comparable al de la Feria del Libro de Fráncfort, aunque menos internacional. El concepto innovador de Leipzig también estableció nuevos estándares, como la oferta de un foro para productores de audiolibros y diversos simposios.

“En ambas ferias encuentro material para mi librería”, dice el librero Alfred Böttger. “Es una bella sensación poder descubrir libros a los que, por lo general, no prestaría atención, y descubrir autores poco conocidos. Y esto se puede hacer en las dos ferias literarias alemanas, que tienen la misma importancia”, concluye.

Autora: Eva Wutke/ Holger Ehling/ Cristina Papaleo
Editora: Luna Bolívar Manaut

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