Extranjeros: ¿pagar en Alemania y jubilarse en casa? | Sociedad | DW | 03.08.2013
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Sociedad

Extranjeros: ¿pagar en Alemania y jubilarse en casa?

La cifra de extranjeros que contribuyen a las cajas de pensiones alemanas crece. Pero no todos tienen derecho a disfrutar de una pensión cuando vuelven a su país de origen.

Trabajar en Alemania y disfrutar de la jubilación de vuelta “a casa”. Es el sueño de muchos empleados extranjeros. Y cada vez son más. Unos 4,2 millones de extranjeros contribuyeron a las cajas de pensiones alemanas en 2011, o sea, 230.000 más que el año anterior. Y las cajas de pensiones estiman que la cifra seguirá creciendo este año.

¿Los motivos? En primer lugar, el mercado laboral alemán se abrió a ocho países del este y centro europeo en 2011. Ciudadanos de Estonia, Letonia, Lituania, República Checa, Polonia, Eslovaquia, Hungría y Eslovenia disfrutan desde entonces de las libertades de movimiento de la fuerza de trabajo dentro del espacio europeo. A partir de 2014, estas ventajas valdrán también para Bulgaria y Rumania.

Además, la crisis del euro ha atraído a muchos trabajadores del sur de Europa. Según la Oficina Federal de Estadísticas, más de un millón de personas llegaron a Alemania en 2012, lo que representa un 13 por ciento más que el año anterior. La emigración desde del resto del espacio europeo aumentó en un 18 por ciento; la de España, en un 50 por ciento.

¿Quién puede recibir su pensión fuera de Alemania?

Quien obtiene un empleo en una empresa alemana ingresa, regularmente, un 18,9 por ciento de su salario a la caja de jubilación, y otro 2,05 por ciento al seguro de invalidez (o de asistencia de larga duración). La mitad de estos aportes los asume el empleador.

Para los no europeos, “es un asunto complejo, lleno de reglas y reglas especiales; depende de la coincidencia de diversos órdenes jurídicos”.

Para los no europeos, “es un asunto complejo, lleno de reglas y reglas especiales; depende de la coincidencia de diversos órdenes jurídicos”.

Con el transcurso de los años se acumula una suma nada despreciable. Pero no todos los trabajadores extranjeros se benefician de igual modo cuando envejecen. “La diferenciación más importante se establece de acuerdo a si el emigrante es ciudadano de la Unión Europea (UE) o no”, explica a DW Reinhold Schnabel, economista de la Universidad de Duisburg.

La primera regla es que todos los ciudadanos de la UE deben ser tratados por igual. O sea, que un trabajador español o portugués tiene los mismos derechos que un alemán. Así que cada ciudadano de la UE, en principio, puede disfrutar de una jubilación alemana, siempre y cuando haya ingresado a la caja de pensiones alemana. Aunque esto depende también del tiempo que cada quien haya trabajado en Alemania.

Si el período de contribución a la caja de pensiones no supera los cinco años, no hay derecho a la jubilación. Pero el dinero no necesariamente se ha perdido. Este período puede sumarse a los cotizados en otros países de la UE, y el jubilado puede obtener una pensión que se componga, por ejemplo, con fondos alemanes y de su país de origen.

¿Quien puede reclamar la devolución de su aporte?

Además, quien haya contribuido por menos de cinco años a la caja alemana de pensiones, puede exigir la devolución de sus aportes, en lugar de sumarlos a lo acumulado en otro país del bloque, pero solo a partir de que haya alcanzado la edad de retiro. “No creo que sea una variante atractiva”, dice el profesor Schnabel. "Pues de esta forma se recupera solo la parte que se ha ingresado como empleado, pero no la parte ingresada por el empleador", explica.

Los más perjudicados pueden ser los ciudadanos que no pertenecen a la UE. Alemania tiene convenios bilaterales con algunos países. Por ejemplo, en el caso de Turquía, el acuerdo regula la posibilidad de unificar los períodos ingresados en uno y otro país. Pero con otros muchos países no existen acuerdos. En esos casos se decide individualmente si, y en qué medida, se puede calcular una jubilación alemana. Y el tema puede volverse complicado: “Es un asunto complejo, lleno de reglas y reglas especiales; depende de la coincidencia de diversos órdenes jurídicos”, anota Schnabel.

Es común que los aportes al seguro de asistencia se pierdan si el beneficiario vuelve a su país.

Es común que los aportes al seguro de asistencia se pierdan si el beneficiario vuelve a su país.

¿Y el aporte al seguro de asistencia?

El seguro de invalidez (o de asistencia de larga duración) es también obligatorio para los empleados en Alemania. Le cuesta al empleado alrededor del uno por ciento de sus ingresos y sirve, por ejemplo, en caso de necesidad, para costear el ingreso a un asilo en la vejez. Pero pocos extranjeros pueden disfrutar de estos beneficios si regresan a su tierra, incluso dentro de la UE. Pues muy pocos países –entre ellos, Holanda- cuentan con este tipo de seguro tal y como se conoce en Alemania, lo que dificulta su equiparación.

Por ello, es común que los aportes a este tipo de seguro sencillamente se pierdan. “Tras un accidente, cada quien cae nuevamente en el sistema de seguridad social del país donde vive”, aclara a DW Bernd Christl, de la Oficina Alemana de Coordinación de Seguros de Salud en el Extranjero (DVKA). O sea, que si un español trabaja un par de años en Alemania y vuelve a trabajar en su país, sus ingresos a este seguro de asistencia, a diferencia de los de la jubilación, se pierden, pues no hay modo de exigir la devolución de las cuotas.

Tampoco en este caso existen acuerdos bilaterales como los que tienen Alemania y Turquía para la jubilación, precisa Christl. La recomendación, como sea, para cada caso individual, es informarse previamente en la caja de seguros correspondiente, o en los centros de atención al consumidor.

Autora: Stephanie Höppner / RML

Editor: Diego Zúñiga