Extraña enfermedad afecta a terneros alemanes | Salud | DW | 15.03.2009
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Salud

Extraña enfermedad afecta a terneros alemanes

Una enfermedad desconocida afecta a terneros en Alemania y desconcierta a los granjeros. Hasta el momento se han documentado 150 casos.

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El "sudor de sangre", desconocida enfermedad que afecta a terneros en Alemania y ha cobrado la vida de por lo menos 150 animales, desconcierta a los granjeros germanos. Cuando los animales a las dos semanas de vida se enferman, les mana sangre copiosamente de distintas partes del cuerpo: la piel, los ojos, el hocico, y mueren a las pocas horas. Sin embargo, no pueden reconocerse heridas.

Aunque según la Oficina de Salud y Seguridad Alimentaria del estado federado de Baviera, desde 2007 son 150 los casos documentados en Alemania, "la cifra debe ser mucho mayor", en opinión del director del instituto de Crianza e Investigación Hereditaria de animales de Hannover, Ottmar Distl, citado en la edición online del periódico alemán "Bild".

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"Puesto que no se trata de una enfermedad infecciosa o de una peste los granjeros no tienen obligación de avisar que un ternero está sangrando", explicó Distl, quien agrega que muchos no quieren informar, por temor a producir una ola de paranoia que frene el consumo de productos bovinos. "A ninguno le gusta hablar mucho del 'sudor de sangre', y menos admitir públicamente que entre sus terneros hubo casos".

Diátesis hemorrágica

Los primeros casos aparecieron a principios de 2007, y desde entonces no han hecho más que aumentar. La enfermedad se presenta siempre igual: los terneros nacen aparentemente sanos y a las dos semanas sangran y mueren.

En términos científicos, la enfermedad se nombra "diátesis hemorrágica", aunque con ese nombre sólo se describe la sintomatología, pues designa la predisposición a sangrar de forma anómala.

"La causa inmediata del mal es un daño severo de la médula ósea", explica el profesor Wolfgang Klee, director de la Clínica de Rumiantes de la Universidad de Múnich, que ya tiene documentados 96 animales "sudadores de sangre". Sus investigaciones mostraron que los huesos en muchos de los terneros estaban prácticamente vacíos, por lo que las plaquetas sanguíneas indispensables para la cicatrización no pueden producirse.

Los veterinarios niegan que la enfermedad pueda ser peligrosa para quienes consumen productos bovinos. "Investigamos tanto a las vacas madres como a los terneros enfermos y no detectamos ninguna substancia dañina para la salud de los consumidores", afirmó el doctor Peter Heimberg, del Servicio de Salud Animal de Renania del Norte-Wesfalia.

La causa es lo que más se discute. "Excluimos una intoxicación con alimentos o medicinas", dice el profesor Distl de Hannover, para confirmar que no se pudo "detectar sustancias tóxicas en los tejidos de los terneros muertos".

¿Soja transgénica tras el mal?

Entre las hipótesis escuchadas para explicar la extraña enfermedad está la del uso de suplementos alimentarios hechos de soja transgénica importada de Argentina.

Apoyan sobre todo esa versión los criadores de carne y leche orgánicas. La homeópata de bovinos Birgit Gnadl, que gestiona desde hace años una granja orgánica. "Algunos dan a los terneros mucha soja de Argentina, y los campos en donde crece la soja son tratados desde hace años con herbicidas muy agresivos", cita el periódico "Bild" a Gnadl.

Gnadl quiere por eso hacer estudiar exhaustivamente en laboratorio la soja argentina para determinar qué riesgos implica.

A pesar del empeño de los granjeros naturistas, los veterinarios de Múnich y Hannover consideran infundada la teoría de la soja transgénica. "Entre los animales enfermos hay algunos que nunca se alimentaron con complementos genéticamente modificados", explicó el profesor Distl.

Investigación en pañales

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¿Será la alimentación, la contaminación ambiental o simplemente defectos genéticos?

Entre las líneas de investigación más promisorias está para los veterinarios el calostro, tal como se llama al líquido que los terneros maman de la ubre de sus madres en las primeras semanas de vida, mientras su organismo no está preparado para procesar la leche. Los científicos suponen que allí podría haber anticuerpos que justamente ataquen la médula ósea de los animales.

Apoya la tesis el tiempo en que aparece el mal: transcurridas dos semanas el ternero recibió el calostro suficiente como para enfermar. Sin embargo, no todos los terneros alimentados por la misma vaca desarrollan el mal, y aunque así fuera, aún quedaría por decidir por qué el alimento que la naturaleza prevé como más seguro para los neonatos los enferma.

Algunos de los terneros sangrantes sobreviven y recuperan la salud. "Es posible que los terneros tengan también un defecto genético", dice el profesor Distl. "Algunos son más débiles y caen, a otros no les pasa nada". El origen del defecto sigue planteando sin embargo el mismo interrogante.

Lo cierto es que las preguntas se multiplican y nadie conoce la respuesta: si son las vacas o los terneros el origen del mal, cuán peligroso es, de dónde viene o cuántos animales han de morir son preguntas aún abiertas.

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