Evolución 2.0: la “Internet de las cosas” | Ciencia y Ecología | DW | 29.12.2011
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Ciencia y Ecología

Evolución 2.0: la “Internet de las cosas”

La evolución de la tecnología avanza hacia la interconexión de los objetos de la vida cotidiana mediante “módulos inteligentes”. Esos avances podrían impulsar la economía, pero preocupan a los protectores de datos.

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La expresión “Internet de las cosas” fue acuñada por el británico Kevin Ashton en 1999.

Los investigadores encargados de predecir las tendencias del futuro pronostican que la “Internet de las cosas” –que ya estimula la fantasía de científicos, ingenieros, empresarios, economistas y políticos– vivirá su apogeo a escala internacional en poco tiempo. La última vez que un jefe de Gobierno aludió elogiosamente al promisorio fenómeno fue en la cumbre nacional del sector tecnológico, realizada a principios de diciembre en Múnich.

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo que el empresariado germano tenía grandes oportunidades de expansión en el área donde confluyen la economía real y las aplicaciones de Internet. Fue así como Merkel hizo referencia a “Internet de las cosas”, el lugar en donde el mundo físico con el universo virtual.

Un chiste que circula desde hace tiempo explica brevemente en qué consiste esta noción, que en realidad data de 1999: un Internauta entra al portal de Google e introduce la siguiente pregunta en el motor de búsqueda: “¿Dónde diablos están mis llaves?”. De inmediato, Google le responde: “¡Encima del refrigerador, donde las dejaste al llegar a casa la última vez, idiota!”. 

El futuro es el presente con los chips RFID

RFID Chip

Los chips RFID son producidos en masa y a muy bajo costo.

La expresión “Internet de las cosas” fue acuñada por el pionero de la técnica Kevin Ashton hace doce años y las implicaciones de esta idea no han cambiado para nada desde entonces. Según Ashton, hasta ahora, Internet ha dependido casi por completo de sus usuarios para abastecerse de información, de personas que introducen datos, montan imágenes y videos en la red, y escanean códigos de barras. Pero, a juicio del experto británico, las cosas, los objetos de la vida cotidiana, están en capacidad de introducir datos en Internet por sí mismas; los chips RFID constituyen un avance tecnológico que lo permite.

Los chips para la identificación por radiofrecuencia (RFID son sus siglas en inglés) son producidos en grandes cantidades a muy bajo costo y pueden interactuar con aparatos lectores aún cuando no dispongan de un sistema de abastecimiento eléctrico propio. A cada chip RFID se le asigna un número inconfundible. En el más simple de los casos, estos chips identifican al objeto en el que han sido empotrados.

Esa tecnología ya es aplicada a las llaves electrónicas de automóviles y en el ámbito de la logística, donde los paquetes pueden identificarse a sí mismos al interactuar con aparatos lectores para luego ser transportados en la dirección que les corresponde. En combinación con otras tecnologías, estos chips pueden dotar a los objetos con cierto grado de inteligencia artificial, para que recopilen y comuniquen datos o se hagan cargo de procesos.

¿Superará la realidad a la ficción de The Matrix?

The Matrix

La noción de la “Internet de las cosas” recuerda un poco a la película “The Matrix”.

De las facultades de las “casas inteligentes” se ha hablado mucho. Ahora comienza a discutirse sobre la posibilidad de desarrollar “ciudades inteligentes”, en donde un caudal de datos es absorbido y analizado en tiempo real para que el tráfico automotriz fluya mejor, el abastecimiento de agua sea más eficiente y los recursos sean utilizados de una manera más austera. Este escenario recuerda un poco a la película The Matrix.

La idea es que el mundo físico sea cubierto con una red que permita a los “objetos inteligentes” comunicarse con ubicuos sensores para que el torrente de datos fluya y sea analizado sin obstáculos, para que patrones de comportamiento y tendencias de uso sean identificados y dirigibles. En Alemania, la “Internet de las cosas” es objeto de estudios intensivos promovidos por el ministerio de Economía.

Pero esta visión no sólo cuenta con adeptos entusiastas, sino también con acérrimos críticos. Avances tecnológicos prometedores, como los “medidores inteligentes”, por ejemplo, no solamente registran cuánta electricidad se usa en cada hogar cada segundo. La información que ellos recaban es tan variada y precisa que termina violando la esfera de la privacidad al almacenar datos sobre otros hábitos de consumo.

Información libre y privacidad en Internet

Frank Rieger Sprecher Chaos Computer Club

Frank Rieger, portavoz de la organización alemana Chaos Computer Club.

De ahí que el austríaco Andreas Krisch, directivo de la organización no gubernamental European Digital Rights (Derechos Digitales Europeos), exija que esos “medidores inteligentes” sean programados de tal forma que informen sobre el consumo eléctrico sólo cada quince minutos. En entrevista con Deutsche Welle, Krisch enfatizó que, en general, todos estos sistemas “inteligentes” deberían ser configurados de antemano para que protejan los datos de la ciudadanía.

A sus ojos, la protección de datos debería jugar un papel importante desde la concepción de esos dispositivos. Frank Rieger, vocero de Chaos Computer Club, la organización alemana integrada por hackers y otros defensores de la información libre y la privacidad en Internet, secunda a Krisch al proponer una discusión pública sobre las reglas que deben regir a la sociedad de la información.

Autores: Matthias von Hein / Evan Romero-Castillo
Editora: Emilia Rojas Sasse

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