Estonia: el ″tigre del Báltico″ | Dossiers | DW | 26.04.2004
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Dossiers

Estonia: el "tigre del Báltico"

Estonia está considerada el "tigre del Báltico". Desde hace años, el crecimiento económico y la pasión de la población por la tecnología moderna atraen inversionistas de todo el mundo.

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Vista panorámica de Talin, capital de Estonia.

Situada en el extremo noreste de Europa, entre Letonia, Rusia y el Báltico, Estonia ha logrado transformar en tiempo récord su economía planificada de ex república soviética en una floreciente economía de mercado. Una tasa de desocupación de casi el 15% es preocupante, pero no constituye una amenaza: con un crecimiento económico de más del 5% anual, Estonia capea con bravura la recesión mundial.

Estland Flagge

Bandera de Estonia.

Los estonios tienen fama de ser más pragmáticos que sus vecinos del Báltico. Luego del colapso de la URSS, los gobiernos apostaron más rápidamente que otras democracias reformistas de Europa Oriental por la libertad económica. En Estonia, ideas evidentemente buenas son transformadas en leyes nacionales en pocas semanas. A ello ha ayudado además un sistema de gobierno con escasas jerarquías y poca burocracia. Además, el orden, la lucha contra la corrupción y la seguridad se consideran ejemplares a nivel internacional.

Todo el mundo se conoce

No obstante, no todo es color de rosa: nada menos que once gobiernos se han sucedido desde 1991 en la dirección de los destinos del país. Y en los últimos tiempos se han registrado también algunos escándalos. De silos estatales, por ejemplo, desaparecieron enormes cantidades de trigo, que se mantenían como reserva. El ministro de Agricultura no vio otra opción que dimitir. Una semana después salió a luz que funcionarios vendían también en gran escala máscaras de gas (que se hallaban en depósito para casos de catástrofe).

Esos escándalos son favorecidos en la pequeña república por las relaciones familiares y de amistad que reinan por doquier: todo el mundo conoce a todo el mundo. Pero ese principio también tiene lados positivos: en los debates en el Riigikogu (Parlamento) se intercambian verdaderamente argumentos, en lugar de derivar todo en luchas partidarias, como sucede en otros lados. En la joven historia del país se han registrado también coaliciones de variado tipo, porque los políticos estonios no temen el roce con colegas que tienen otras ideas.

Ocupación y legados

"La verdad y el derecho son quizás nuestros principios nacionales", dice el escritor estonio Jan Kross, mencionado regularmente como candidato al Nobel de literatura. En sus novelas y relatos, el escritor trata sobre el alma estonia, las deportaciones y las potencias ocupantes. En la II Guerra Mundial, Estonia fue ocupada por la Alemania nazi y luego integrada, sin ser consultada, en la URSS.

Legado de su pertenencia a la URSS son hoy 400.000 ciudadanos de origen ruso. De sus 1,4 millones de habitantes, sólo 1 millón son estonios, que viven sobre todo en Talin, la capital y en la ciudad universitaria de Tartu. Los rusos que desean obtener la nacionalidad estonia deben pasar por difíciles pruebas de aptitud, lo que le vale regularmente al gobierno críticas de la UE.

Pero quizás por ello los estonios han logrado conservar hasta hoy sus particularidades nacionales, por ejemplo en la fiesta anual de canto. "Una mitad canta y la otra mitad escucha", se dice en Estonia sobre los eventos multitudinarios. En las canciones folclóricas el tema son a menudo las estaciones: las largas "noches blancas" en junio y los no menos largos días oscuros a fin de año.

Treinta grados bajo cero

A más tardar cuando las temperaturas van en dirección a los 30 grados bajo cero, la "gran familia" se encierra en casa, ante el fuego del hogar, a comer carne de cerdo y arenques, los platos típicos nacionales. De beber se sirven cerveza y aguardiente, esta última a menudo de destilación casera.

En las negociaciones en Bruselas para el ingreso a la UE ayudó también el idioma estonio. El estonio, que pertenece a la familia de las lenguas fino-ugrias suena incomprensible para oídos extraños. "Así siempre hemos podido comunicarnos en la historia, sin que el enemigo nos pudiera entender", dicen los estonios.

Los ministros se dejan ver en restaurantes y cafés sin guardaespaldas. De cualquier forma, todo estonio conoce o está emparentado con algún alto funcionario del Estado. En las elecciones europeas de junio, los ciudadanos podrán votar también vía correo electrónico. Accesos públicos a Internet existen incluso en las pequeñas islas en las que viven algunos pocos cientos de personas. "El país de las nuevas posibilidades": así se define Estonia, haciendo propaganda para atraer a los inversionistas extranjeros.

  • Fecha 26.04.2004
  • Autor Pablo Kummetz
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