Escalar el Everest, un negocio con efectos secundarios | El Mundo | DW | 29.05.2013
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El Mundo

Escalar el Everest, un negocio con efectos secundarios

El 29 de mayo de 1953, Edmund Hillary y Tenzing Norgay escalaron por primera vez el Monte Everest, la montaña más alta del planeta. Sesenta años después, la atracción por la altura se convirtió en un negocio de masas.

Eine Gruppe Bergsteiger auf dem Mount Everest, aufgenommen am 24.09.2004. Mangelnde Vorbereitung und die Überschätzung der eigenen körperlichen Möglichkeiten sind die Hauptursachen gesundheitlicher Schäden bei Bergsteigern, viele leiden wegen mangelnder Akklimatisierung unter den Folgen von Sauerstoffmangel. Ein extra eingerichtetes medizinisches Camp rettet leichtsinnige Bergsteiger notfalls mit dem Einsatz eines Hubschraubers. Foto: Nawang Sherpa

Bildergalerie 60 Jahre Mount Everest-Erstbesteigung

Los pioneros de entonces ya no viven. Con el neozelandés George Lowe murió hace pocas semanas, a la edad de 89 años, el último alpinista que participó en aquella histórica expedición británica de 1953. Lowe fue el primero en alegrarse junto con Edmund Hillary y Tenzing Norgay ese 29 de mayo, al llegar a los 8.000 metros de altura. “George, we knocked the bastard off!” (¡George, se la dimos al bastardo!), fueron las primeras palabras de Hillary a su amigo de Nueva Zelanda.

El 1º de julio de 1953, puntualmente para la ceremonia de coronación de la reina Elizabeth II, llegó a Londres un telegrama cifrado con la noticia, que hizo que los británicos tuvieran dos razones para festejar. Más tarde, la monarca otorgó a Hillary y al jefe de la expedición, John Hunt, un título de nobleza. Pero para el sherpa (guía nepalés) Tenzing Norgay solo hubo una “George Medal”, una condecoración civil de segundo nivel. Tenzing Norgay falleció en1986, a los 71 años, y Sir Edmund Hillary, en 2008, a los 88 años.

Sardar Tenzing Norgay y Edmund Hillary. (1953).

Sardar Tenzing Norgay y Edmund Hillary. (1953).

Meta codiciada por amantes del “turismo aventura”

George Lowe fue testigo de cómo el Monte Everest se transformó en el destino del montañismo comercial. Entretanto, su cima fue conquistada más de 6.000 veces. “Esa gente no entiende mucho de montañismo; a ellos la montaña les da igual”, dijo Hillary. “Todo lo que quieren es poner un pie en la cumbre, volver a casa y hacer alarde de ello”. Junto con el alpinista tirolés Reinhold Messner, Hillary intentó convencer al Gobierno de Nepal de limitar la cantidad de escaladores en el Everest, pero éste hizo oídos sordos a los reclamos de los pioneros.

Después de todo, el turismo de la cumbre más alta de la Tierra es la mayor fuente de ingresos de Nepal. Solo las expediciones aportaron en 2012 un total de 11,6 millones de dólares a la economía de ese país, estima Ang Tshering Sherpa, presidente de la Asociación Nepalesa de Montañistas. “El Everest colocó a Nepal en el mapa como la meta más codiciada del turismo-aventura”, señala Tshering Sherpa, de 59 años.

Con ochenta años, en la cima

Yuichiro Miura escaló el Everest a los 80 años.

Yuichiro Miura escaló el Everest a los 80 años.

Año tras año, cientos de escaladores y sherpas se reúnen en las dos bases de campaña, en la ladera norte tibetana y la ladera sur de Nepal del Monte Everest. Los sherpas fijan cuerdas en ambos circuitos hasta una altura de 8.850 metros, de las que se enganchan los turistas con sus puños bloqueadores. Cuando hay buen tiempo, algo que no sucede muy a menudo, sobre las laderas del Everest se forman larguísimas filas de aspirantes a alcanzar la ansiada cumbre.

En esta primavera boreal ascendieron al Everest unas 600 personas. El japonés Yuichiro Miura fue el primer octogenario en poner pie sobre el “techo del mundo”. Un escalador fue rescatado a 7.800 metros por un helicóptero. Ya nueve personas pagaron esta primavera con su vida la aventura de llegar a “la frente del cielo” (Sagarmatha), como la llaman los nepaleses. Murieron por falta de oxígeno, por fatiga, o cayeron al vacío.

Tras el ataque a los alpinistas Ueli Steck y Simone Moro por parte de sus sherpas en el Campo 3 del Everest, se ha avivado el debate sobre el turismo indiscriminado en el Everest. A fines de abril, Steck y Moro fueron insultados por los sherpas porque, supuestamente, habían provocado el desprendimiento de bloques de hielo. Cuando ambos llegaron al campamento fueron atacados por docenas de sherpas con piedras y a puntapiés. Los sherpas supuestamente los amenazaron de muerte. La policía se encuentra investigando el caso. Según los alpinistas, los sherpas ven a los turistas como parásitos que se apoderan de su montaña, sin que les dejen beneficios. “En el futuro”, dice Uli Steck, “es de esperar que se produzcan más incidentes de este tipo”.

Reinhold Messner, que escaló el Everest junto con el austríaco Peter Habeler por primera vez sin máscara de oxígeno, y en 1980 totalmente solo, cree que lo que sucede actualmente no tiene nada que ver con el deporte del alpinismo. Muchos deportistas incluso evitan ya acercarse a esa montaña. “El Everest se ha convertido en una montaña cualquiera. Esta ya no es la montaña que escaló Hillary, ni la mía, a pesar de que geológicamente es la misma”, dice Messner.

Autor: Stefan Nestler/ Cristina Papaleo

Editor: Pablo Kummetz

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