Erradicación de epidemias: seguir vacunando | Salud | DW | 29.10.2007
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Salud

Erradicación de epidemias: seguir vacunando

En el Día Mundial de la Poliomielitis lo importante sigue siendo no dejar de vacunar. Si bien la incidencia del virus se ha reducido, la negligencia, también en Alemania, hace peligrar vidas.

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Un niño etíope recibe la vacuna contra la poliomielitis.

El virus de la poliomielitis o parálisis infantil, enfermedad que se conoce hace unos 3000 años, afecta el sistema nervioso central y puede atacar a niños que viven en condiciones precarias de higiene. Afecta el aparato motor y causa parálisis parciales y totales, y hasta muerte por asfixia. Puede comenzar como un simple resfriado, con síntomas como dolor de cabeza y fiebre.

El 28 de octubre, el Día Mundial de la Poliomielitis, está dedicado

Polio-Erreger

Virus de la polio visto por el microscopio electrónico.

a Jonas Salk, científico que descubrió en 1949 la vacuna inyectable contra el poliovirus. Más tarde, en 1964, Eward Sabin desarrolló otra vacuna, administrada por vía oral. Se ha logrado erradicar el virus en Europa, declarado por la OMS libre de poliomielitis en junio de 2002, y el continente americano fue el primero en derrotar el mal, en 1997, gracias a extensas campañas de vacunación de la población. Sin embargo, la vacuna sigue siendo necesaria, ya que se ha logrado detener la enfermedad gracias a que el hombre es el huésped exclusivo del poliovirus. Si toda la población se inmuniza por medio de la vacuna, el virus deja de reproducirse y se extingue. Por ello es tan importante cumplir con la vacunación, tanto de niños como de adultos, especialmente si se tiene en cuenta la facilidad con la que actualmente es posible viajar por todo el globo y contagiarse del virus, aún activo.


Erradicar la poliomielitis, objetivo del S. XXI

Polio-Impfung in Indonesien, Kinderlähmung

En todo el mundo, campañas de vacunación erradican de a poco al virus.

Aún hoy, la polio sigue amenazando la vida de millones de niños en países como India, Bangladesh, Afganistán, Pakistán y Nigeria. Con una reducción de un total de 350.000 casos de poliomielitis en todo el mundo en 1988 a 519 enfermos en 2007, según cifras de la OMS, podría pensarse que la enfermedad ha sido vencida. Sin embargo, la virulencia de este mal puede renacer en cualquier momento, y en cualquier lugar, si no se cuenta con la inmunización básica de cada habitante, que se consigue con una vacunación a edad temprana. El último caso de poliomielitis se registró en Alemania en 1992, y el virus provino de otro país.

Hace sólo 25 años, esta enfermedad acosaba 125 países. Hoy es endémica en cuatro países: India, Nigeria, Afganistán y Pakistán. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) considera que si las campañas de vacunación tienen éxito, la poliomielitis podría desaparecer totalmente en 2008.

Peligrosas tendencias radicales a no vacunar

En Alemania existe en los padres una tendencia a la desmotivación para vacunar a los hijos, en parte debido a la popularidad de ciertas teorías que cuestionan la vacunación por la peligrosidad de sus efectos secundarios. Las tesis de quienes aconsejan no vacunar se apoyan en los casos de muerte súbita de niños, que se producen en uno de cada 100.000 casos. Por lo general, los efectos secundarios más comunes son un leve aumento de la temperatura corporal, escalofríos y dolor muscular.

También propagan la idea de que pasar por las enfermedades infecciosas típicas de la niñez, como el sarampión, es importante para la madurez física y emocional. Además, aducen que entre otros componentes de las vacunas se halla el formaldehído (óxido de metileno y formalina), un gas utilizado en desinfectantes y materiales de construcción, que puede provocar broncoespasmos y, alergias y cáncer.

Estas teorías, según las cuales vacunar no es recomendable, parecerían ser no sólo infundadas, sino además muy peligrosas. Tan sólo en Alemania se producen anualmente 6.000 casos de sarampión, y los afectados no son lactantes, sino niños entre 10 y 14 años (un 25 por ciento), y entre 15 y 19 años de edad (un 20 por ciento). Las complicaciones van desde la neumonía hasta la meningitis o la panencefalitis esclerótica, que es mortal. Según la Comisión Permanente de Vacunación del Instituto Robert Koch de Berlín, deben vacunarse todas las personas hasta los 18 años.

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