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Salvando a la ardilla roja

8 de noviembre de 2017

La ardilla roja, oriunda de Gran Bretaña, está amenazada por la introducción de una especie gris. Para salvar a la primera, se están llevando a cabo acciones para exterminar a la gris. ¿Es eso justo?

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Una ardilla roja enjaulada.
Imagen: DW/G. Norman

Para conocer la importancia que tiene el color de la piel de una ardilla británica, sólo es necesario pasar una mañana al acecho del roedor con Craig Shuttleworth.

Nos encontramos en una exuberante zona boscosa rodeando el castillo de Penrhyn, en el oeste de Gales. Tras una hora revisando, encontramos una ardilla gris en una pequeña jaula de alambre, que ha llegado atraída por la comida. El animal es transferido a una gran bolsa de plástico y golpeado tres veces en la cabeza con un palo grande. Poco después, a no más de un kilómetro, encontramos una ardilla roja en la misma situación. Sin embargo, con la ley de su lado, la roja sale de la jaula, una vez abierta ésta, y se escabulle hacia el bosque.

Shuttleworth lo hace por una razón. Es el presidente de "Red Squirrels Trust Wales”, una organización que, como muchas otras, está comprometida con la protección de especies autóctonas. En esta función, Shuttleworth pasa buena parte de su tiempo matando especímenes grises para que sobrevivan los rojos. Éstas últimas, son especies nativas reconocidas y protegidas bajo la Ley de Fauna Silvestre y Campo de 1981. Por el contrario, sus parientes grises están clasificados como especies exóticas invasoras por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, por sus siglas en inglés).

Una ardilla gris yace muerta en el suelo del bosque.
¿Víctima o perpetrador? La ardilla gris invasora es una amenaza para su pariente nativo rojo. Por lo tanto, a menudo es sacrificada.Imagen: DW/G. Norman

 

La ardilla gris norteamericana, Sciurus carolinensis, fue introducida en el Reino Unido hacia finales del siglo XIX. Los terratenientes victorianos de la época lo veían como un animal resistente, manso y exótico. La especie es ciertamente resistente, pero ya no tan exótica. Un puñado de animales se ha extendido a una población de entre 3 y 5 millones de ejemplares, lo que dificulta la vida de la ardilla roja.

Así, la población de ardilla roja nativa y una vez común, Sciurus vulgaris, ha ido menguando desde la introducción de la gris. Apenas quedan más de 140.000 ejemplares en Escocia, Irlanda del Norte, algunos rincones de Gales, el noreste y noroeste de Inglaterra y la Isla de Wight. No obstante, la manera de invertir esta tendencia ha dividido al país durante más de 50 años.

Más fuerte e inteligente

La ardilla gris no goza de buena fama. Además de ser una invasora extranjera, se le acusa de causar graves daños a los árboles. Pero sin duda es el impacto sobre su pariente menor lo que la ha consagrado como villana ecológica.

La ardilla gris, sobre todo, plantea dos problemas para la roja. "La gris es una especie más fuerte, inteligente y robusta que la roja”, afirma el profesor Julian Chantrey de la Universidad de Liverpool, que ha pasado muchos años estudiando la población de ardillas rojas cerca de Formby, en la costa noroeste de Inglaterra.

Una trampa para ardillas, jaula de alambre con semillas.
Las ardillas grises son un problema porque se comen la comida de sus parientes rojos. Además, son más grandes, fuertes e inteligentes.Imagen: DW/G. Norman

"La ardilla gris puede procesar la comida de una manera inusual comiendo, por ejemplo, bellotas y avellanas antes de su maduración, antes de que las rojas puedan comerlas. Además, es portadora del poxvirus de la ardilla, que es mortal para un 95 por ciento de ardillas rojas”, explica.

Ahora es más que probable encontrar la especie introducida en cualquier parque o bosque británico. En muchas partes del país, en cambio, mucha gente puede que nunca haya visto una ardilla roja en persona. Personalidades como el príncipe Carlos han pedido que la especie gris sea esterilizada.

"Desafortunadamente, no nos deshicimos a tiempo de ella y ahora está en todas partes”, lamenta Shuttleworth a DW. "Nadie tenía entonces idea del daño que podía causar”, explica.

Durante la mañana que pasamos juntos, la ardilla roja que encontramos accidentalmente atrapada, y que fue liberada, fue superada en número por cuatro grises, que sí fueron condenadas. Aunque atrapar ardillas rojas no es el objetivo, demuestra que todavía existen ejemplares en la zona. Shuttleworth afirma que la mayoría de las ardillas que mata, ya están muertas después del primer golpe y no sienten dolor.

Libre de grises

Sólo en Irlanda, el Reino Unido e Italia es posible encontrar las dos especies. En los tres países se ha experimentado una disminución de la población roja y un aumento de la gris. Asimismo, en todos ellos, se han realizado numerosos intentos para cambiar esta tendencia.

Retrato del activista por los derechos de los animales, Craig Shuttleworth.
Craig Shuttleworth ha matado a miles de ardillas grises. No porque le guste, sino porque quiere proteger a la ardilla roja.Imagen: DW/G. Norman

"He matado a miles de ardillas”, dice Shuttleworth, mientras lanza otro cadáver gris, ya rígido, a la parte trasera de su jeep – destinado a la disección y al contenedor de abono. "No siento ningún placer en absoluto”, aclara.

"Nadie está diciendo que no sean animales encantadores ni acrobáticos. Para muchas personas son a menudo los únicos especímenes que ven. Pero el daño que causan en el balance global es mucho mayor”.

Por eso se enorgullece de haber expulsado a la especie de la isla de Anglesey, separada del continente por el estrecho de Menai. En 2015, después de años de una erradicación planificada con la aprobación de la comunidad, la isla fue declarada libre de ardillas grises. Cuando comenzó el programa, apenas quedaban unas 50 ardillas rojas. Ahora, con su rival más fuerte fuera de escena, el número de ejemplares rojos se está disparando.

El plan próximamente es conectar a esa población con un grupo más pequeño de ardillas rojas en el condado de Gwynedd, con la ayuda de una "exterminación asistida” de las grises.

Vista de un bosque, muchos árboles, verde.
Escena del crimen: pronto los voluntarios irán a cazar ardillas. Los críticos dicen que la violencia no es una solución.Imagen: DW/G. Norman

Lenguaje inútil

Cuando no se encuentra de caza, Shuttleworth entrena a voluntarios potenciales. "Red Squirrels Trust Wales” colabora con "Red Squirrels United”, un nuevo programa administrado por "Wildlife Trusts” y financiado por la Unión Europea con un presupuesto de 3 millones de libras (3.4 millones de euros).

Su objetivo es reclutar a 5.000 voluntarios para "asegurar el futuro de la ardilla roja en el Reino Unido”. Y eso significa acabar con la ardilla gris, cosa que divide al país.

"Matarlas es totalmente inútil”, dice John Bryant, experto en control humano de plagas que ha aconsejado a "Animal Aid” y otras organizaciones que se oponen firmemente a la matanza de ardillas grises. "Si funcionara, podría ser una solución, pero no va a funcionar. Hemos sido testigos de diversas matanzas y son totalmente inútiles y crueles”, critica.

Según Bryant matar a los animales golpeando sus cráneos, o disparándoles con un rifle de aire, es cualquier cosa menos humana. A menudo, las madres mueren y sus crías quedan abandonadas. También cree que el lenguaje, que se utiliza al hablar sobre la ardilla gris, como llamarla rata de árbol o equiparar su expansión a una invasión bárbara, es poco sincero e inútil.

"No entiendo este asunto de los nativos”, dice. "Las ardillas grises nunca invadieron esta zona, no cruzaron el mar en pequeños botes hasta llegar aquí. Fueron traídas por el ser humano”, critica.

Una marta de pino entre las ramas.
¿Solución humana? Las martas de pino prefieren comer ardillas grises y podrían regular su población de una manera natural.Imagen: picture-alliance/dpa

Amigos con ciertas ventajas

Julian Chantrey también opina que la ardilla roja estaría mejor sin la gris, pero 3,4 millones de euros para "Red Squirrels United” no es más que una gota de agua en el océano. En su lugar, cree que otra especie nativa y en su día común, aunque ahora rara, podría ser una ayuda mejor: la marta americana, o de los pinos.

"Un estudio en Irlanda ha demostrado que la marta de los pinos, vive con y de las poblaciones de ardillas rojas y grises. La marta se alimenta de ambas especies de ardillas, prefiriendo la gris como presa porque es más fácil de atrapar y tiene más carne”, dice Chantrey. "Aunque no atrapen todas las grises, su número se reduce. Y si se reduce más allá de cierto nivel, el virus parapox también se extinguirá entre las ardillas”, explica.

Tanto las ardillas rojas como las martas de los pinos son abundantes en Irlanda y Escocia. La organización "Vincent Wildlife Trust” (VWT) espera repetir ese resultado en Gales. Veinte martas fueron trasladadas para ese propósito, en 2015, de Escocia a los bosques de Valais, en la región central de Gales. El año pasado criaron con éxito y más ejemplares fueron liberados hace varias semanas.

"Tenemos imágenes de cómo la marta de los pinos arrastra ardillas grises a su guarida”, dice David Bavin de VWT, mostrando a DW el hábitat forestal del animal. La propia organización está llevando a cabo estudios sobre la relación entre las ardillas y las martas, y Bavin cree que "demostrará que la presencia de la marta de los pinos influye en el comportamiento de la ardilla y su densidad de población”.

No obstante, no cabe esperar una respuesta inmediata. "No veremos aparecer la marta de los pinos y desaparecer la ardilla gris”, señala. Dada la relativa rareza de las martas, especialmente en Inglaterra, y los problemas relacionados con la reintroducción de un depredador en un hábitat agrícola. Pasará algún tiempo antes de que la influencia de la marta de los pinos sobre las poblaciones de ardilla gris pueda ser científicamente probada.

De hecho, las medidas anticonceptivas, promovidas por el Príncipe Carlos, podrían lograr antes el objetivo deseado. Mientras tanto, los voluntarios y grupos que han estado luchando contra su propagación durante varias décadas, no muestran ninguna intención de dejar que la ardilla gris corra libremente.

Autor: Greg Norman (AR/VT)