El retorno de la corriente continua | Ciencia y Ecología | DW | 06.02.2014
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Ciencia y Ecología

El retorno de la corriente continua

Para transportar energía a largas distancias, la elección más sabia sería la corriente continua. Pero transformar la corriente alterna a continua no es tarea fácil.

En Alemania, la energía eólica es una de las fuentes de energía renovables más importantes. Mientras las instalaciones solares solo producen energía durante días soleados y a la luz del día, el viento sopla casi ininterrumpidamente en la costa norte alemana. Y como allí están los mayores parqués eólicos, hay sobreproducción de energía y, por tanto, hay que enviarla al sur de la forma más eficiente.

Sin pérdidas en cientos de kilómetros

Windkrafträder in Schleswig-Holstein NEU

Renovable pero dificilmente transformable.

Para traslados de tal calibre sin pérdida de energía, el método más eficiente sería a través de líneas de alta tensión con corriente continua, transporte que generaría menos pérdidas que con corriente alterna. Y cuanta más tensión, menos energía se desperdiciaría. Es decir, en un recorrido de 800 km con una tensión de 500 kilovoltios, las pérdidas se reducirían al 6%.

La misma línea con un tendido de corriente alterna perdería en el camino cerca del 9,4%, dice un cálculo de la empresa Siemens. Con cables bajo tierra o debajo del mar, las pérdidas serían todavía mayores y ya en tan solo 80 km de tendido, a su destino no llegaría prácticamente nada. “Las perdidas en la red se pueden medir a través del calentamiento de los cables”, aclara Georg Erdmann, profesor en la Cátedra de Sistemas Energéticos de la Universidad técnica de Berlín. “La energía se convierte en parte en calor”. Y en el caso de la corriente continua, ese calentamiento es bastante menor.

Corriente alterna convertible

Pese a estos inconvenientes de transporte, la tecnología de la corriente alterna se ha impuesto en las líneas eléctricas de todo el mundo desde finales del siglo XIX. Para eso, hay razones suficientes: la tensión es fácilmente adaptable a la necesidad del usuario a través de transformadores. Por ejemplo, de una línea de alta tensión procedente de una central a los domicilios europeos llega una tensión de 220 voltios y a los estadounidenses 110 voltios.

Mucho más difícil es convertir grandes cantidades de corriente alterna en corriente continua y al revés. “Es como una gran fábrica con equipos eléctricos de alto rendimiento”, describe Erdmann los equipos necesarios. Para transformar la corriente alterna en continua, debería cumplir altas exigencias de calidad: la frecuencia y las fases de la corriente deberían oscilar sincronizadas al milisegundo con la corriente del resto de la red en muchos lugares de Europa. “La red llega desde Dinamarca hasta Sicilia, pasando por España y la frontera este de Polonia”, aclara Erdmann.

Tal y como la descubrió el físico Nicola Tesla a finales del siglo XIX, la corriente alterna se usa casi siempre como corriente trifásica con una frecuencia de entre 50 (en Europa) y 60 hertzios (en América). La sinusoidal de la corriente alterna cambia en 120 grados de un cable al siguiente y por esta razón se impuso el modelo trifásico sobre el continuo. Esto permite, por ejemplo, usar motores potentes en los talleres.

Redes privadas y redes secretas

Aun así, las ventajas de la corriente alterna no eliminaron del todo otro tipo de redes. En San Francisco, por ejemplo, hay una red continua de 250 voltios a la que están conectados unos 900 clientes. La razón: En la década de los 20 y los 30, dicha corriente era la única alternativa para construir motores para ascensores rápidos, capaces de arrancar y frenar con delicadeza. Otra de las ventajas de esos motores era que también hacían de dinamo y eran capaces de recuperar al bajar la corriente que necesitaban para subir, y almacenarla en la red. Un sistema similar a los coches eléctricos actuales que recuperan la energía de frenado.

Pero también en Alemania quedan tramos con corriente continua, usados habitualmente donde no se pueden sincronizar diferentes redes. “Por ejemplo la red del ferrocarril que tiene otra frecuencia. Si el tren quiere tomar electricidad de la red normal, necesitaría un transformador de corriente continua”, aclara Erdmann.

Aunque no se hayan impuesto, dichas redes pueden ser interesantes de cara al futuro. Sobre todo para propietarios o empresas que cuentan con equipos fotovoltaicos para producir su propia energía. En vez de hacer la complicada conversión de corriente continua a corriente alterna, se podría darle otros usos. Y actualmente, muchos aparatos en casas y talleres consumen este tipo de energía. Por ejemplo,muchos computadores, equipos musicales, televisiones, luces o aparatos de motor como el aire acondicionado. Incluso muchas de las herramientas funcionan con corriente continua.

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