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El país de Lutero lamenta la dimisión de Margot Käßmann

24 de febrero de 2010

La presidenta del Consejo de la Iglesia Evangélica Alemana y obispa de Hannover, Margot Kässmann, dimitió de todos sus cargos después de que el pasado fin de semana fuera detenida ebria al volante.

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Kässmann, al iniciar un servicio religioso en Hannover.Imagen: dpa

La teóloga era considerada como una de las instancias morales y religiosas de mayor prestigio en Alemania y máxima dignataria de 25 millones de creyentes. Era lo mismo respetada y querida. Con una mayoría arrolladora, Kässmann fue electa el pasado mes de octubre primera mujer al frente del Consejo de la Iglesia Evangélica Alemana (EKD). Pasados apenas cuatro meses, el cargo iniciado con tantas expectativas terminó de manera abrupta.

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Robert Zollitsch y Margot Kässmann.Imagen: picture-alliance/ dpa

"Cometí un grave error"

"Mi corazón me dice con toda claridad: no puedo mantenerme en el cargo con la suficiente autoridad", dijo Kässmann ante periodistas en Hannover. "Cometí un grave error y me arrepiento de ello", dijo visiblemente afectada la religiosa, líder de 25 millones de feligreses.

Kässmann de 51 años agradeció la comprensión recibida, tanto de la iglesia Evangélica, como de sus amigos y de su familia. A primera hora de la mañana y después de mantener una reunión de emergencia la noche del martes, los 14 miembros del Consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania (EKD) extendieron su apoyo unánime y su plena confianza en la obispa.

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Kässmann, querida y respetada entre sus feligreses.Imagen: AP

Agradezco a mis cuatro hijas

Durante la conferencia de prensa que duró unos cuantos minutos, la eclesiástica recordó a todos los que le demostraron fidelidad en la tormenta. "Agradezco a mis cuatro hijas que compartieron mi decisión y se encuentran aquí presentes, lo que no es algo obvio".

El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el arzobispo Robert Zollitsch, extendió a Kässmann respeto ante su decisión, misma que lamentó.

Pese al apoyo manifiesto de representantes de la Iglesia y la política, Kässmann actuó en consecuencia. La obispa saltó a los titulares de la prensa cuando fue detenida en su vehículo oficial el sábado pasado al pasarse un semáforo en rojo. Un posterior control reveló un nivel de alcohol de 1,54 miligramos de alcohol en la sangre, equivalente a más de tres veces el límite permitido, de 0,5 miligramos. La eclesiástica perderá su licencia de conducir por un año, según informó el martes la fiscalía de la ciudad de Hannover. También podría recibir una multa equivalente a un sueldo mensual.

Autora: Eva Usi

Edición: Enrique López