El misterio de los instrumentos robados | Música | DW | 14.02.2014
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Música

El misterio de los instrumentos robados

Los ladrones se hicieron con más de 100 instrumentos de cuerda que el coleccionista y marchante Nando Patera tenía en su casa de Bremen. Pocos días antes, un valiosísimo Stradivarius fue robado en Milwaukee.

Fue un golpe tan limpio como rápido. Aprovechando la ausencia de los habitantes de la casa, los ladrones entraron, se dirigieron directamente a su botín, lo cargaron en una furgoneta blanca que los vecinos vieron aparcada en la calle y se esfumaron. Alrededor de cien instrumentos de cuerda, entre violines, violas, violonchelos y vihuelas de arco, tenía el coleccionista y marchante Nando Patera en su casa. “Los envolvieron en ropa de cama, sin preocuparse de que podrían resultar dañados, y se los llevaron”, se lamenta Patera en conversación con Deutsche Welle. Los ladrones no tocaron ningún otro objeto de la vivienda, por lo que el marchante está convencido de que los ladrones lo conocían personalmente y sabían del tesoro sonoro que albergaba en el sótano. "Calculo que les debió de llevar aproximadamente media hora hacerse con el botín", dice.

Los instrumentos de Patera no estaban asegurados.

Los instrumentos de Patera no estaban asegurados.

Nando Patera, de 28 años, colecciona y vende instrumentos desde hace cinco. Es su forma de ganarse la vida. Afortunadamente, unas pocas piezas que quedaron intactas en su casa y otras pocas que estaban siendo reparadas en el taller del lutier, le permitirán reiniciar el negocio. Por sorprendente que pueda parecer, los instrumentos robados, cuyo precio total en el mercado podría alcanzar los 500.000 euros, no estaban asegurados. “Fui muy poco precavido”, dice Patera. “Tenía pensado comprarme una casa en los próximos meses e iba a vender la colección para poder financiarla. Por eso pensé que no merecía la pena asegurarlos por tan poco tiempo”.

El destino de la colección

Pero ¿cuál puede ser el destino de estos instrumentos a partir de ahora? Si se tratara de piezas valoradas en millones de euros, como un Stradivarius, no sería tan complicado encontrar un comprador sin escrúpulos para un instrumento único. Pero, en este caso, colocar uno solo en el mercado no compensaría económicamente el riesgo de ponerlo a la venta. Además, Patera tiene publicadas las identificaciones de las piezas más valiosas de su colección. Algunos de sus instrumentos son muy característicos por su fisonomía, como, por ejemplo, una vihuela de arco cuyo mástil acaba en forma de pavo y un hermoso violonchelo con la cabeza de un ángel en lugar de voluta. “Para mí, el que más valor sentimental tiene es un violín construido por Leopold Widhalm, porque fue el primer buen instrumento que compré”, explica Patera. “Pero, económicamente, la pieza más valiosa es una italiana construida en el siglo XVIII”.

Algunos de los instrumentos de Patera tienen una fisonomía muy característica.

Algunos de los instrumentos de Patera tienen una fisonomía muy característica.

El propio Nando Patera ha puesto sobre aviso a colegas y amigos de todo el mundo para que estén alerta ante cualquier oferta sospechosa de venta. Además, ha ofrecido una recompensa de 20.000 euros para la persona que facilite cualquier pista que conduzca hasta el paradero de la colección. “Tengo una red enorme de amigos y clientes que me está ayudando a distribuir las imágenes de los instrumentos”, asegura Patera. “En algún lugar y en algún momento uno de ellos aparecerá y entonces seguiremos la pista de quien lo haya vendido. Desde luego, haré todo lo posible por impedir su venta”, concluye.

El Stradivarius de Milwaukee: la pista estaba en una peluquería

Lo más espectacular del robo de Bremen ha sido la cantidad de piezas que han desaparecido de una vez. En el caso del Stradivarius de Milwaukee, robado y recuperado recientemente, lo más llamativo es el valor de la pieza: unos 6 millones de dólares. Su elevado precio y el hecho de tratarse de un violín construido en 1715 en el taller de Antoni Stradivari ha logrado que el robo de Milwaukee acapare los titulares de la prensa internacional, pero ambos sucesos ocurrieron a finales de enero de 2014, con un intervalo de tres días entre ellos.

El violinista Mark Almond goza del privilegio de tocar un Stradivarius en su atril de la Sinfónica de Milwaukee. El pasado 27 de enero, tras ofrecer un concierto, una persona atacó al músico con una pistola eléctrica cuando trataba de introducir el instrumento en la parte trasera de su coche. El ladrón se llevó el estuche completo, que, además de otros enseres personales, contenía dos arcos del siglo XIX valorados en 50.000 dólares.

Una vez presentada la denuncia correspondiente, la policía se puso manos a la obra. Siguieron la pista del arma utilizada y encontraron tirado en la calle el estuche del violín. Del instrumento, ni rastro. No parecía, desde luego, un robo demasiado profesional ni llevado a cabo por el crimen organizado. Finalmente, alguien dio el soplo de que en una peluquería masculina de la ciudad podrían hallar la pista definitiva. Así fue. Su dueño, Universal K. Allah, fue el comprador del arma, que había prestado a un amigo para que llevara a cabo el golpe. En casa de ese conocido, Salah I. Salaydin, que ya tenía antecedentes por haber robado una estatua en los años 90, se incautó abundante documentación sobre los violines Stradivarius. Salaydin condujo finalmente a la policía hasta el paradero del instrumento. Caso felizmente resuelto, pero ¿qué suerte correrán los más modestos instrumentos robados en Bremen?

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