El inmigrante feliz | Sociedad | DW | 18.12.2013
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Sociedad

El inmigrante feliz

En Alemania, los inmigrantes que hablan bien alemán están particularmente satisfechos con su vida, según los resultados del “Atlas de la Felicidad 2013”. Pero muchos también tienen otras razones para ser felices.

¿Qué es la felicidad? ¿Y cómo se logra? Los científicos la definen a menudo como el grado de satisfacción con la vida. Algo que se puede medir. Eso es exactamente lo que hicieron los científicos para elaborar el “Atlas de la Felicidad 2013”. Por encargo de Deutsche Post midieron cuán feliz es la gente en Alemania, poniendo el foco sobre todo en los inmigrantes. Los resultados sorprenden.

Erinnerungskultur

La emigración puede ser saludable. Depende de los motivos que tiene la gente para marcharse de su país.

Las personas con trasfondo migratorio se sienten por lo general felices en Alemania. Su grado de felicidad no es mucho menor que la del promedio de la población. Particularmente felices son aquellos inmigrantes que dominan el idioma alemán. El grado de felicidad de ese grupo supera incluso a la del promedio. El 48 por ciento de los inmigrantes estima además que su situación económica es buena. De los alemanes, solo lo dice el 45 por ciento.

Cuando emigrar hace feliz

A la diputada Arif Ünal, esos resultados no la sorprenden: “La emigración puede ser saludable. Depende de los motivos que tiene la gente para marcharse de su país. A muchos, la emigración les salva la vida, lo que naturalmente los hace felices.” Ünal proviene de Korkmaz, en Turquía, y es actualmente directora del Centro Socialpsiquiátrico para Inmigrantes, en Colonia. Además es diputada de Los Verdes en el Parlamento del estado de Renania del Norte-Westfalia y experta en inmigración de su grupo parlamentario.

Bilder zur Reportage Migranten zur Wahl

Particularmente entre los inmigrantes del sur de Europa, la cohesión familiar desempeña un gran papel.

Jan Delhey, investigador de la felicidad, comparte esa opinión. “Para muchos inmigrantes, la vida en Alemania es casi siempre mejor que en sus países de origen”, dice. En Alemania existe una preocupación por los problemas que tienen a veces los inmigrantes, como por ejemplo la discriminación que sienten algunos, sobre todo los de origen turco, “pero se pasa por alto que a muchos les va bien”, agrega.

La fórmula de la felicidad: tener, amar, ser

Nadie puede elegir estar o no satisfecho con su vida, dice Delhey, profesor de Sociología en la Jacobs University, de Bremen. “La felicidad surge cuando se dan las condiciones para una buena vida”, agrega. Y lo resume en la fórmula: “Tener, amar y ser”. El “tener” hace referencia a la satisfacción de las necesidades materiales, es decir el ingreso y el nivel de vida. El amor, a las relaciones sociales. “Y el ser es lo que nosotros mismos hacemos de la vida. La gente activa y con intereses personales bien definidos está muy satisfecha en general con su vida”, resalta Delhey.

Para Ünal, muchos inmigrantes en Alemania tienen una pequeña ventaja en lo que se refiere al grado de satisfacción, que poco o nada tiene que ver con la carrera profesional o el nivel educativo. “Particularmente en el caso de inmigrantes del sur de Europa, la cohesión familiar desempeña un gran papel. Eso es esencial para muchos inmigrantes”, dice la diputada.

No obstante, ni el mejor de los estudios sobre la felicidad puede decir cuán satisfecha se halla una persona con su propia vida. Delhey da dos consejos a todos aquellos que quieran ser un poquito más felices: pasar el mayor tiempo posible con otros seres humanos y desarrollar actividades. “No es bueno quedarse en casa, ver televisión y comer papitas fritas, mejor es cultivar un hobby y hacer deporte”, concluye lapidariamente. Quien no lo crea, lo puede llevar a la práctica para convencerse de si es cierto o no.

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