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El Gobierno de Schröder y su política exterior

25 de agosto de 2005

Kosovo, Irak, Afganistán: múltiples fueron las ocasiones en las que el Gobierno alemán tuvo que decidir entre guerra y paz. En los últimos 7 años la política exterior y de seguridad alemana tuvo que ser replanteada.

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El Ejército alemán se entrena.Imagen: AP

Desde el punto de vista de la política exterior alemana el periodo gubernamental del gobierno roji-verde comenzó con gran movimiento: en Kosovo se registraba una guerra civil a la que la OTAN puso fin con ataques aéreos. Por primera vez desde el fin de la II Guerra Mundial se planteó la participación del ejército alemán en un enfrentamiento armado.

El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer recuerda: "Fuimos convocados a la cancillería. La coalición actual aún no había sido formada, y tuvo que decidir, por primera vez desde la constitución de la República Federal de Alemania, sobre la intervención en una guerra. Decisión que resultó todo menos fácil."

Joschka Fischer, el primer ministro de Relaciones Exteriores ecologista en la historia de Alemania habría preferido optar por una política pacifista, lo mismo que su partido. Pero el Gobierno alemán y el Parlamento decidieron que los tornados alemanes intervendrían en los ataques aéreos que comenzaron en marzo de 1999 contra Yugoslavia.

Kosovo-Albaner auf der Flucht 1999
Miles de albanokosovares huyen en 1999.Imagen: AP

Los partidarios de Fischer estaban consternados. Los ecologistas convocaron a reunión extraordinaria, la ira cundía entre los participantes. Fischer tuvo que defender la postura gubernamental y mostró dureza. En su opinión un cese al fuego en ese momento sería la señal equivocada. Lo único que se haría sería fortalecer a Milosevic y no debilitarlo.

Violencia como medio político

El ministro de Exteriores Fischer defendió siempre la postura de que el uso de la violencia era el último medio permitido de la política. El gobierno alemán asumió así una decisión básica a la que volvió a recurrir en varias ocasiones.

Las palabras del canciller alemán, Gerhad Schröder, después de los ataques terroristas contra Nueva York y Washington en septiembre 2001 son históricas: "Esta es una declaración de guerra contra todo el mundo civilizado. Quien ayude a estos terroristas o los proteja, viola todo valor fundamental, que es base de la cohabitación de los pueblos. El pueblo alemán, en esta hora tan difícil para los habitantes de Estados Unidos, apoya a Estados Unidos de América."

11. September 2002 - Jahrestag
Imagen: AP

Estas palabras representaron una nueva intervención armada para el ejército alemán, en esta ocasión contra los talibanes y la red terrorista de Al Qaeda en Afganistán.

Para cualquier intervención del ejército alemán se requiere la aprobación del Parlamento. Muchos de los diputados socialdemócratas y ecologistas mostraron desapruebo. El canciller alemán recurrió a su último medio, ligo la intervención del ejército con el voto de confianza, y logró reunir así la mayoría necesaria para la participación en la operación "Enduring Freedom" al lado de Estados Unidos. Poco después los soldados alemanes partieron rumbo a Afganistán, y la marina germana se encargó de controlar las rutas marítimas de la región.

Ejército alemán

El Ejército alemán se convirtió en el instrumento indispensable de la política exterior roji-verde. La opinión pública se acostumbró al hecho de que miles de soldados alemanes estén estacionados en Bosnia, Kosovo, Afganistán, y que algunos de ellos regresen en ataúdes a su hogar. El ministro de Defensa alemán, Peter Struck (SPD) siempre defendió estas intervenciones: "La seguridad de Alemania se protege también en Afganistán".

El canciller alemán, Gerhard Schröder, no estuvo dispuesto a participar en todos las intervenciones militares. Rechazó consecuentemente la guerra contra Irak. "Queridos amigos en el mundo entero, debe de quedar claro: hay fronteras que este gobierno no está dispuesto a pasar. No se enviarán soldados alemanes a Irak."

Pleito con EEUU

Anti-Krieg-Demonstration in Berlin
Imagen: AP

Esta postura le valió a Schröder muchos votos en las lecciones legislativas 2002, pero también el enojo del gobierno estadounidense. Durante meses rigió una relación de frialdad entre Gerhard Schröder y el presidente estadounidense, Georg W. Bush.

La oposición acusó al canciller de haber rechazado a su principal socio. Pero el canciller lo tomó con calma. "Respetamos a nuestros socios, pero valoramos nuestra libertad de mantener nuestra opinión y hacerla valer en el concierto internacional. No dejaremos que nadie nos aleje de este curso", dijo en alguna ocasión.

Mientras tanto las relaciones germano estadounidenses se han relajado y la guerra contra Irak, ya no es tema de discusión. La fórmula de compromiso fue: Alemania imparte entrenamiento a soldados y policías iraquíes fuera de territorio iraquí y aporta así a la reconstrucción y Estados Unidos no hace más demandas a los alemanes.

El gobierno alemán parte de que su intervención en el concierto internacional le da el derecho de decidir a nivel mundial, por ejemplo mediante un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.