El espacio no está vacío | Ciencia y Ecología | DW | 08.12.2004
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Ciencia y Ecología

El espacio no está vacío

Decenas de miles de objetos, desde tenazas hasta guantes y partes de cohetes, giran alrededor de la Tierra. La basura cósmica es atentamente observada por la Agencia Europea del Espacio (ESA).

Satélites: cuidado con la basura espacial.

Satélites: cuidado con la basura espacial.


Y ello por buenas razones: un choque con una nave espacial podría tener consecuencias catastróficas.

Europäisch-chinesischer Satellit in Umlaufbahn gebracht

Espacio: todo gira.

En los comienzos de los viajes al espacio, a ningún científico se le ocurrió pensar en el problema que podría suponer deshacerse así sin más de partes de cohetes y satélites, que simplemente eran desacopladas en el espacio y dejadas a su suerte.

A fines de octubre, un satélite de la ESA debió cambiar de rumbo para evitar una colisión. Los objetos se desplazan en el espacio a 50.000 kilómetros por hora. En la ESA hay un experto que se encarga exclusivamente de vigilar la basura cósmica.

Satellit wird in die Erdumlaufbahn gebracht

Un cohete Atlas V es lanzado al espacio. ¿Qué hacer con los restos?

Hoy giran alrededor de la Tierra nada menos que entre 70.000 y 120.000 objetos de todo tipo, algunos más grandes, otros más pequeños. Los más pequeños, de uno a cuatro centímetros de diámetro, prácticamente no se pueden detectar.

Los más grandes, a partir de los cinco centímetros de diámetro, pueden ser identificados desde la Tierra con radares militares especialmente desarrollados para ello, que poseen EE.UU. y Rusia.

Una información vital

El encargado de la basura cósmica en la ESA es Walter Flury. "Los norteamericanos nos envían regularmente los datos orbitales de unos 9000 objetos", dice el experto. Esa información es vital. "Este año debimos cambiar tres veces el rumbo de satélites de la ESA, para evitar choques".

La última vez fue el 22 de octubre. El satélite "Envisat" que costó la bonita suma de 2000 millones de euros, debió escurrirle el bulto a un fragmento de un cohete Zenith 2, que deambulaba a unos 800 kilómetros de altura: una región donde abunda particularmente la basura cósmica.

Entre los más extraños desechos espaciales se cuenta el guante que el astronauta Edward White, tripulante de la cápsula Gémini 4, perdió durante el primer paseo cósmico norteamericano en 1965. Ahora orbita a 28.000 kilómetros por hora y, a esa velocidad, es la prenda más peligrosa del mundo.

Tirando la basura por la ventana

Los cosmonautas de la estación espacial rusa Mir hicieron con la basura justamente lo que no se debe hacer: arrojarla por la ventana. Se dice que unos 200 sacos de residuos galácticos andan dando vuelta así por el espacio.

La mayor contaminación espacial la ha causado hasta ahora, sin embargo, un cohete al que se le dio, sin decir ni agua va, por explotar en pleno cosmos. Del cohete quedaron 300.000 objetos dando vueltas a la Tierra.

Los expertos le echan el ojo sobre todo a los objetos mayores de cinco centímetros de diámetro, que son los que pueden tener consecuencias fatales en caso de chocar con un vehículo espacial. En 1996, el satélite francés "Cerise" fue hecho pedazos por un segmento de un cohete Ariane que había sido lanzado al espacio diez años antes.

Un cálculo de posibilidades

En Centro Europeo de Operaciones del Espacio, ESOC, con sede Darmstadt, los expertos desarrollan software especial para pronosticar posible choques. El programa calcula las posibilidades de colisión y genera todas las mañanas un informe de probabilidades.

Si la posibilidad de choque es en algún caso mayor de uno a 10.000, los expertos del equipo de Flury estudian a fondo el caso. Pero cambios de órbita de los satélites en peligro se realizan sólo si la cosa es seria: toda modificación de rumbo consume valioso, porque escaso, combustible.

ESA exige un código de conducta internacional vinculantes con respecto a la basura cósmica. "Desde hace diez años hablamos de ello en la ONU, pero hasta hoy no existe acuerdo internacional alguno", dice Flury, ya casi resignado.

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