El desierto: un paraíso hostil de la biodiversidad | Global Ideas | DW | 09.12.2014
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Global Ideas

El desierto: un paraíso hostil de la biodiversidad

Un desierto puede no sólo ser caliente y arenoso, sino también helado, rocoso y salado. Pero, sobre todo, siempre es extremo. Y a pesar ser de ser considerado un lugar hostil para la vida, en él podemos encontrar una gran variedad de seres vivos - desde pequeños lagartos y burros hasta árboles y personas. Contemplen este extraordinario paraíso en nuestro gráfico interactivo.

¿Qué es exactamente un desierto? ¿Qué asociaciones se nos vienen a la mente cuando pensamos en este término? Seguramente pensaremos inmediatamente en arena. Pero, ¿qué hay del hielo, de las rocas, de la grava o de la sal? Probablemente pensaremos también en sequía, en aridez, en falta de hospitalidad y en calor. En definitiva, en un lugar en el mundo, donde los seres humanos sólo podrán asentarse con gran esfuerzo y creatividad y que, sin embargo, ha sido habitado, transitado y entendido por los humanos desde que el mundo es mundo.

Todo esto es cierto pero no debemos hacerle injusticia al desierto, ya que es mucho más de lo que generalmente nos damos cuenta. El desierto es tórrido, sí, pero también gélido. Se compone tanto de arena fina, como de piedras quebradizas, rocas abruptas y sal costrosa. Por definición, cualquier paisaje cubierto con menos de un cinco por ciento de vegetación es un desierto. Esto se corresponde con el Sáhara, así como con la Antártida o el Salar de Uyuni en Bolivia, el mayor desierto de sal del mundo.

Sin embargo, poca vegetación no necesariamente significa deshabitado. En los más de 30 millones de kilómetros cuadrados que son desierto hoy en día, viven criaturas grandes y pequeñas, en algunos desiertos crecen árboles, en otros el ser humano ha construido verdaderas viviendas.

En este viaje interactivo nos hemos propuesto mostrarles los cálidos desiertos, así como abrir las cerraduras de sus puertas ocultas. Les presentamos la vida en estas regiones hostiles y sus sorprendentes conexiones. En el transcurso de la expedición, nos encontraremos con los lagartos, los peces, los burros y las personas que viven con y para el desierto. Para todos ellos, el desierto es más que una zona inhóspita, es su hábitat.