El creacionismo busca abrirse paso en Europa | Así es Alemania | DW | 24.02.2009
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Así es Alemania

El creacionismo busca abrirse paso en Europa

El creacionismo no se limita a las fronteras estadounidenses ni es promovido exclusivamente por sectores católicos conservadores. La preocupación europea por este fenómeno data de 2007, mucho antes del Año de Darwin.

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La teoría de la evolución es puesta en duda por los creacionistas.

Las preocupaciones europeas respecto a versiones alternativas de la evolución, como pueden ser el creacionismo o el llamado “diseño inteligente” no están relacionadas con las celebraciones de 2009 como Año de Darwin. Para ser precisos, fue el 8 de junio de 2007 cuando la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa manifestó detallado interés por estos fenómenos al expedir el documento “Los peligros del creacionismo en la educación”.

Gipfel Europarat in Warschau

El Consejo de Europa, preocupado por el creacionismo.

Un fenómeno europeo

El reporte parte de una premisa fundamental: el creacionismo, dice, “fue por mucho tiempo un fenómeno casi exclusivamente estadounidense. Hoy, las teorías creacionistas encuentran vía libre en Europa y su expansión afecta a muchos Estados miembros del Consejo de Europa”.

Comúnmente se achaca la proliferación de estas ideas a los sectores más tradicionales de la Iglesia Católica. En el caso de Europa, una de las ramificaciones creacionistas no tiene dicha raíz, sino otra muy distinta: la obra del predicador islámico turco Harun Yahya.

En 2006, éste publicó el llamado Atlas de la Creación, donde intenta refutar el darwinismo en una obra de 772 páginas. A principios de 2007, según el Consejo de Europa, “Yahya lanzó una ofensiva orientada a la distribución masiva de sus obras en Europa y en todo el mundo”.

Por lo menos en lo que se refiere a Turquía, la iniciativa parece tener éxito: 75 por ciento de los estudiantes de educación secundaria en ese país dudan de la teoría evolucionista de Carlos Darwin.

La obra de Yahya llegó a Francia en 2007. Las autoridades encargadas de la educación en esea nación emitieron un análisis al respecto. En él consideraron que el libro del predicador turco “es mucho más peligrroso que las iniciativas creacionistas previas, las cuales usualmente tenían origen anglosajón.”

Los jóvenes desconocen a Darwin

En Suiza, la viceministra de Educación del cantón de Ginebra, Jacqueline Horneffer, afirmó que “el libro no corresponde a las teorías científicas actuales: no cumple con el principio de separación de la educación secular y la religiosa.” Otros grupos como la asociación ProGenesis trabajan desde otros flancos para difundir las teorías creacionistas en territorio suizo.

Las teorías creacionistas parecen sacar provecho de la falta de información entre la juventud europea acerca de la obra darwiniana. Un sondeo llevado a cabo en Bélgica dio como resultado que “gran porcentaje de los estudiantes afirman que no tienen ninguna referencia a la obra de Carlos Darwin, pese a que ésta forma parte de los planes de estudio.”

Charles Darwin

Muchos jóvenes no conocen a Darwin ni a sus teorías.

En Polonia, el por entonces viceministro de Educación, el ultraconservador Miroslaw Orzechowski, afirmó en 2006 que “la teoría de la evolución es una mentira, un error que ha sido legitimado como verdad absoluta”; además, dijo que “no debemos enseñar mentiras, así como no debemos enseñar el mal en lugar del bien y la aberración en lugar de la belleza”.

Coexistencia necesaria

En Rusia, una joven de 16 años entabló junto con su padre un juicio contra el Estado por considerar que los libros de texto contienen una versión de la evolución incompatible con sus creencias religiosas. El Consejo de Europa señala que las demandas fueron apoyadas por la Iglesia Ortodoxa rusa.

Alemania no ha escapado a la expansión del creacionismo en Europa. En el estado federado de Hesse, estas teorías se incorporaron a los planes de estudio en algunas escuelas privadas. Esto provocó protestas de padres de familia, pero el ministerio de Educación de esa demarcación consideró que no había irregularidad que justificara su intervención.

De acuerdo con el semanario Der Spiegel, uno de cada cinco alemanes rechaza la teoría darwiniana de la evolución.

En todo caso, el Consejo de Europa señala que “la ciencia y la religión deben ser capaces de coexistir. No se trata de oponer la ciencia a la creencia, pero es necesario prevenir que la religión se oponga al conocimiento científico.”

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