El “ángel” rubio: retrato de un torturador | Política | DW | 15.01.2004
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Política

El “ángel” rubio: retrato de un torturador

Alfredo Astiz fue uno de los torturadores más eficientes de la dictadura militar. Astiz sobre él mismo: “Soy el hombre mejor capacitado para matar políticos y periodistas de toda la Argentina”.

Detrás este rostro se esconde un asesino.

Detrás este rostro se esconde un asesino.

El hombre con rostro de muchacho, ojos azules y fino cabello rubio, que entre septiembre y octubre de 1977 aparecía muy seguido por la iglesia Santa Cruz en Buenos Aires, fue recibido con los brazos abiertos. Su apariencia despertaba confianza. Allí se reunían regularmente las madres cuyos hijos habían sido secuestrados por las Fuerzas Armadas, para hablar sobre su situación y buscar soluciones. También estaban presentes las monjas francesas Alice Domon y Leonie Douquet. Nadie sospechaba en lo más mínimo las intenciones diabólicas de aquel joven reservado , bien parecido y de buenos modales, que decía ser Gustavo Niño y buscar a su hermano desaparecido.

Nadie podía imaginar que Gustavo Niño era en realidad el Capitán de Fragata Alfredo Astiz, y que dirigía la tristemente célebre grupo de inteligencia 3-3-2 de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el mayor centro clandestino de tortura y muerte de la dictadura militar en Argentina. En lugar de temerle, las madres estaban preocupadas por la vida de Gustavo, el amable. "Por favor, cuidate mucho, es muy peligroso para vos venir a estas reuniones, sos tan joven todavía", le aconsejaban. Astiz también participaba todos los jueves de los encuentros y rondas de las "Madres" en la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, sede del Gobierno Argentino. Las "Madres" manifestaban pacíficamente con sus vueltas a la Plaza , para reclamar la aparición de sus hijos y el castigo a los culpables. Astiz pasaba obedientemente toda información a sus superiores.

Mandados al muere

"Astiz es un Judas", dijo una vez Hebe de Bonafini, la presidenta de las "Madres de Plaza de Mayo". Varias personas que se reunían en la iglesia Santa Cruz, entre ellas las monjas francesas Domon y Douquet, así como la fundadora de las "Madres", Azucena Villaflor, fueron secuestradas por los genocidas después de haber sido espiadas por Astiz. Especialmente pérfida fue la traición a Azucena Villaflor. Astiz le dio un beso en la mejilla antes de entregarla a sus captores.

No más de un año más tarde, Astiz, alias "ángel rubio", Cuervo o Eduardo Escudero, trató de infiltrarse entre los argentinos exiliados en París, sin lograrlo. Luego del descubrimiento de su falsa identidad, viaja a España. Llegó a perfeccionar hasta lo indecible su técnica de tortura en la ESMA, donde habría atormentado a cientos de seres humanos. Les colocaba electrodos sobre la piel y les aplicaba fuertes electroschocks. Según apreciaciones de las organizaciones de derechos humanos, casi 5.000 personas sufrieron semejantes torturas en la ESMA, y sólo unos pocos lograron sobrevivir.

Se aprovechó de la impunidad

Hasta el día de hoy, los crímenes de Astiz permanecen impunes. Fue acusado en 1987, pero pudo sacar provecho de las "Leyes de Perdón" poco después, ya que las mismas excluían acusaciones contra su persona. En 1996 un Comandante en Jefe llegó a proponer su promoción, pero ésta fue denegada por el gobierno argentino. Astiz pasó oficialmente a retiro y siguió trabajando para los servicios secretos de la Marina. Lo expresado por Astiz en una entrevista realizada en 1998 por la revista "Tres Puntos" le provocó su hasta ahora único castigo. Se permitió declarar con orgullo al semanario: "Soy el hombre mejor capacitado para matar políticos y periodistas de toda la Argentina". Después de eso se lo condenó a tres meses de prisión y fue expulsado de la Marina. Cada vez que aparece en público sus enemigos se aglomeran a su alrededor y para tirarle con tomates y huevos, y gritarle "¡Asesino!".

Queda la esperanza de que con la derogación de las Leyes de Perdón se haga justicia y Astiz sea castigado. La justicia argentina reabrió el caso de la ESMA, en el cual se encuentran documentadas más de 300 denuncias contra 17 personas, entre ellas Astiz. La presión internacional también pesa, ya que además de España, también Francia, Italia y Suecia están interesadas en la extradición del ex militar. Un jurado de París condenó en 1990 a Astiz en presencia por el crimen de las dos monjas francesas. También hay demandas en Italia y en Suecia. Astiz habría matado de un tiro en la nuca a la ciudadana sueca Dagmar Hagelin, y también habría torturado a ciudadanos de origen germano.

El gobierno acepta la extradición

Un juez federal rechazó en septiembre de 2003 una solicitud de extradición a Francia sin dar motivos, sin embargo, pocas semanas más tarde declaró el Ministro del Exterior Rafael Bielsa que la Argentina estaría dispuesta a extraditar a Astiz y a otros miembros de las Fuerzas Armadas. Pero la decisión se espera recién cuando la Corte Suprema falle sobre la constitucionalidad de las Leyes de Amnistía y se esclarezca si Astiz debe ser juzgado o no en territorio argentino.

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