Disputa financiera: un papelón para EE. UU. | El Mundo | DW | 11.10.2013
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El Mundo

Disputa financiera: un papelón para EE. UU.

La disputa por el presupuesto estadounidense sigue paralizada, y EE. UU. se acerca cada vez más a la bancarrota. Washington debería tomar conciencia de su responsabilidad por la economía mundial, opina Henrik Böhme.

No importa cómo se lo mire: así como China es la fábrica del mundo, EE. UU. sigue siendo el motor de la economía mundial. El dólar fue y es la moneda más poderosa del planeta. EE. UU. es el baluarte de la economía libre de mercado, pero en este momento, la política en Washington está haciendo todo para poner en juego su liderazgo.

Henrik Böhme, de Deutsche Welle.

Henrik Böhme, de Deutsche Welle.

Si la situación no fuese tan dramática, la pelea por el aumento del techo de endeudamiento, que conlleva como consecuencia que EE. UU. caiga en incapacidad de pago, podría compararse con un capítulo más de una serie televisiva que se repite cada dos años. Y en la que, al final, todos terminan reconciliándose. Pero esto lamentablemente no es así, ya que el Gobierno de EE. UU. sigue poniendo bajo presión a la economía mundial, y nadie sabe si aflojará antes de ahogarla por completo.

Las consecuencias de una quiebra estadounidense son imprevisibles. Su de por sí frágil economía caería en una grave recesión, y los mercados financieros y de acciones en un gran caos. La caída en bancarrota de Lehman Brothers, en 2009, se convertiría, comparada con la de EE. UU., en un preludio con sordina. También en esa época, EE. UU. fue el punto de partida de la mayor crisis financiera de los últimos 80 años.

El orgulloso país que gusta de autodenominarse la “principal potencia mundial”, la nación que lleva las riendas de la economía global, se está poniendo en ridículo hasta más no poder. Sin embargo, queda aún tanto por hacer: su infraestructura alcanza apenas el nivel de la de un país en desarrollo, mientras su deuda es la más alta del mundo. Día tras día, Washington gasta dos mil millones de dólares para no entrar en default.

Cuando la crisis financiera europea había llegado a su punto álgido, los estadounidenses lanzaron advertencias al Viejo Continente. Ya quedaba claro que si la situación en Europa mejoraba, sería otra vez EE. UU. y su desastrosa situación económica los que volverían a estar en la mira. Tal vez Washington deba tomar ahora un ejemplo de Europa en cuanto a manejo de crisis.

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