Debate sobre regulación de la muerte asistida | Sociedad | DW | 19.07.2012
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Sociedad

Debate sobre regulación de la muerte asistida

En Europa se discute si los médicos pueden ayudar o no a quienes desean una muerte asistida. El tema es objeto de estudio en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En Alemania, la ley prohíbe el suicidio asistido.

El abogado Oliver Tolmein, de Hamburgo, se ocupa a menudo de casos de muerte asistida en su estudio “Personas y Derechos”. Desde su punto de vista, el marco legal está claramente regulado en Alemania. De las, al menos, cuatro maneras que existen para ayudar a morir a una persona, en este país solo se penaliza la muerte asistida en forma activa. Un delito que también está definido claramente y se produce cuando un paciente solicita a otra persona que la ayude a morir, por ejemplo, inyectándole una sustancia letal.

Muchas preguntas sin respuesta

Clínicas especializadas: tratamiento para una muerte digna.

Clínicas especializadas: tratamiento para una muerte digna.

A pesar de ese marco jurídico definido, Tolmein considera que todavía hay varios obstáculos para regular la muerte asistida en Alemania. Uno de ellos es la declaración de la voluntad del paciente, que se usa cuando una persona ya no puede expresar su deseo por sí misma. “La declaración de voluntad debe poder remplazar a la decisión personal en una situación en la que alguien ya no está en condiciones de tomarla”, explica.

Pero justamente es allí donde reside el problema, ya que, ¿cómo puede saber el paciente en qué situación se encontrará más adelante? Es por eso que, frecuentemente, en la declaración de voluntad se leen cosas como “cuando ya no sea capaz de comunicarme y dos médicos lo confirmen, no deseo que se me siga manteniendo artificialmente con vida”. Este tipo de declaración crea más problemas que soluciones, asegura el jurista. Y señala, asimismo, que no queda claro en absoluto lo que significa, en ese caso, “comunicación”. “¿Será suficiente o no que el paciente pueda comunicarse moviendo las cejas? Tampoco es conveniente solicitar que dos médicos lo confirmen, ya que, por lo general, es muy difícil encontrar dos profesionales que se pongan de acuerdo para llevar a cabo algo así. Además, no queda claro a qué se refiere con seguir siendo mantenido con vida artificialmente”, cuestiona Tolmein.

Una manera más clara de formularlo sería, por ejemplo: “En caso de que, debido a un accidente cerebrovascular, sufra yo una lesión cerebral grave como consecuencia de la cual ya no pueda moverme ni sea capaz de comunicarme verbalmente, no deseo que se me alimente por vía enteral o parenteral si se prevé que ese estado se prolongará durante más de seis meses.” De ese modo, el enfermo entrega su última voluntad a un pariente o amigo por por escrito en un llamado “poder preventivo”, que es complementario a la declaración de voluntad del paciente. Y que también puede ser suficiente por sí misma si está correctamente formulado.


Medicamentos letales: el Estado alemán los prohíbe.

Medicamentos letales: el Estado alemán los prohíbe.

Formas no penalizadas de muerte asistida

En Alemania hay formas de llevar a cabo una muerte asistida que no están penadas por la ley. Entre ellas, la ayuda pasiva, es decir, la suspensión de todas las medidas de prolongación de la vida si el paciente ha manifestado esa voluntad por escrito. También está permitido el suicidio asistido, que consiste, concretamente, en proporcionar un medicamento letal que el enfermo ingerirá por sí mismo. Sin embargo, si un médico prestase ese tipo de ayuda para morir, correría el riesgo de ser castigado, ya que estaría actuando en contravención con la Ley alemana de Medicamentos.

La tercera forma de muerte asistida permitida en Alemania es la llamada ayuda indirecta para morir. Esta consiste en que el médico proporcione medicamentos al paciente para aliviar sus dolores, pero con pleno conocimiento de que esos fármacos pueden acelerar la muerte del enfermo, ya que muchas de esas sustancias desaceleran la respiración, pudiendo incluso producirse un paro respiratorio.

El oncólogo Klaus Becker opina que con ese tipo de muerte asistida es suficiente. “Mi deber como médico es ayudar al paciente. Mi tarea no consiste en poner fin a su vida, a pesar de saber que solo sobrevivirá diez o catorce días”, subraya.

Sin embargo, en sus más de 20 años de profesión, Becker ha vivido situaciones en las que sus pacientes le pidieron ayudarlos a llegar más rápidamente al final. “Por supuesto que puedo dar a un paciente que sufre dolores terribles un medicamento que, en la dosis correcta, tiene el efecto de adelantar el proceso de la muerte en dos o tres días”, explica.

Preparar a los médicos es muy importante

Prolongación de la vida en una sala de terapia intensiva.

Prolongación de la vida en una sala de terapia intensiva.

Según el abogado Oliver Tolmein, también es necesario mejorar el derecho de los pacientes alemanes a ser trasladados de un hogar para ancianos a una clínica especializada, un lugar en donde se los cuida y prepara para que tengan una muerte digna. En Alemania, muchas veces los seguros de salud niegan ese tipo de tratamiento. Y otro aspecto importante es brindar a los médicos la capacitación necesaria para tratar a personas con enfermedades terminales.

En la Unión Europea está prohibida la ayuda activa para la muerte asistida, solo con excepción de los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo. Holanda fue el primer país del mundo que permitió, en 2002, ayuda médica para el suicidio asistido bajo determinadas condiciones. Un estudio reciente de las Clínicas Universitarias de Rotterdam y Amsterdam dio por resultado que la legalización de la muerte asistida no derivó en un aumento de los casos en los que se la solicita. Suiza va por un camino muy diferente: allí, los médicos pueden proveer a los pacientes de medicación letal si éstos así lo solicitaran.

Autora: Jutta Sonnewald/ Cristina Papaleo
Editor: Enrique López

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