Debate sobre la patria: ″Política simbólica malograda″ | Alemania | DW | 06.04.2018
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Alemania

Debate sobre la patria: "Política simbólica malograda"

¿Qué quiere decir patria realmente? Entrevistado por DW, el sociólogo Armin Nassehi explica por qué los "Ministerios de la Patria" no tienen nigún sentido.

Una escena típica alemana: miembros de la sociedad de tiro desfilan por un pueblo.

Una escena típica alemana: miembros de la sociedad de tiro desfilan por un pueblo.

Desde el año 2015, cuando cientos de miles de refugiados atravesaron las fronteras europeas, se discute acaloradamente sobre el término de patria, en alemán "Heimat". Las discusiones tienen lugar a nivel familiar, social y político. Una y otra vez el debate gira en torno a xenofobia, integración, tolerancia, quiebre cultural o el trato con el islam. En consecuencia, Alemania cuenta hoy con tres "Ministerios de la Patria" (Heimatministerien).

En entrevista con DW, Armin Nassehi, sociólogo de origen iraní, nacido en Tubinga y convertido al catolicismo a los 18 años de edad, reflexiona sobre la patria.

DW: Sr. Nassehi, ¿a qué se debe el interés actual en Alemania por el término "Heimat"?

Armin Nassehi: Desde hace algunos años presenciamos lo que se podría llamar una política identitaria. Nos preguntamos a dónde pertenecemos o cómo describir lo propio y – claro que a causa de la crisis de refugiados – nos preguntamos también qué es realmente lo alemán. Nos preguntamos quién forma parte de lo alemán y quién no. El término de patria abarca todas estas preguntas y es por eso que este término efectivamente vive un auge.

No sólo el escritor suizo Max Frisch consideraba la palabra alemana "Heimat" como imposible de traducir. Las múltiples discusiones y los diversos conceptos de patria dificultan una definición inequívoca. ¿Se animaría Usted de todos modos a definir para nosotros "Heimat", patria?

Probablemente la patria sea aquel lugar en el cual se pueda estar sin tener que justificarse por ello. Yo creo que así se puede definir patria de manera abstracta. Pero no es tan fácil. Porque el término no se refiere únicamente a lo que se describe allí. Sino, como Usted bien dice, se trata también de aplicar este término completamente indefinido, que tiene un gran espacio asociativo.

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El término de patria es en un principio un término jurídico. Patria era el lugar de nacimiento o el lugar en el cual uno está registrado. Luego se convirtió en un término muy romantizado, en el cual se puede interpretar todo lo posible, incluso la sensación metafísica de ser un apátrida – algo que existe únicamente en el idioma alemán. Pero, como sociólogo diría: patria es el lugar en el cual no hay que legitimar su existencia. Claro que esto abarca un amplio espectro. Puede ser el lugar en el cual se vivió siempre. Pero, también puede ser gente, que llegó más tarde, pero que tiene el derecho de afirmar que pertenece a ese lugar. Y nadie les contradice. Es decir, que el concepto de patria siempre está ligado también al reconocimiento de los demás.

Probablemente cada persona defina patria de otra manera. Pero, ¿existen quizás enunciados recurrentes, a través de los cuales la gente define su patria?

¿Acaso los edicifios históricos también conforman la patria?

¿Acaso los edicifios históricos también conforman la patria?

Es bien interesante si nos fijamos en investigaciones empíricas. Curiosamente cuando se plantea esta pregunta, la gente no piensa en primer lugar en cosas que se describen de manera cognitiva. Sino más bien en lo que se trasmite a través de los sentidos, como, por ejemplo, un dialecto o una melodía o ciertos olores y sabores. La comida es muy importante, también la arquitectura, son imágenes que funcionan bien. Me parece muy interesante que la vivencia de patria se refiere sobre todo a cosas prácticas y mucho menos a ideologías o conceptos abstractos del mundo. A menos que se insista y reitere la pregunta. En tal caso resulta muchas veces más fácil hablar de categorías abstractas de pertenencia, que de formas invisibles de familiaridad.

Esto es comprensible ya que nuestra vida diaria está muy marcada por lo práctico. Cuánto mejor funcionan nuestras prácticas, más cómodos nos sentimos. Por ejemplo, si nos podemos mover bien dentro de un cierto espacio vital, estamos más serenos. Esto es algo que sabemos de la sociología, desde que observamos las acciones no sólo como algo cognitivo, sino como algo que tiene un fuerte componente sensorial. Esto es precisamente lo que produce la familiaridad.

Usted creció en Tubinga, Múnich, Landshut, Teherán y Gelsenkirchen. ¿Qué significa para Usted personalmente patria, "Heimat"?

Ya me temía que iba a hacer esa pregunta. Es muy difícil para mí atarme a un lugar. En todo caso serían los dos lugares, donde pasé la mayor cantidad de tiempo: Múnich y Münster. Después de vivir en Gelsenkirchen pasé 20 años en Münster. Pero es muy difícil nombrar un lugar. Para mí es más bien una idea que tiene que ver con todo lo olfativo, con sonidos y con música.

Me acuerdo muy bien de ciertas formas de música, que jugaron un rol en mi familia y que sigo escuchando hasta el día de hoy. Eso lo siento como patria. También las iglesias tienen algo familiar para mí, sin que se trate de un lugar determinado. Como es de esperarse para un sociólogo, me atendría más bien a la definición abstracta: patria es donde no tengo que legitimar mi pertenencia al lugar y donde, en cierto modo, me puedo mover con los ojos cerrados.

¿Qué consecuencia tiene, por lo general, la pérdida de patria?

La pérdida de patria repercute por partida doble: muchas veces como idealización de la vieja patria abandonada. Eso se puede experimentar, a menor escala, al salir de viaje y abandonar el continente. Muchos recién se sienten como europeos o alemanes  cuando viajan a EE.UU. o Asia – por así decirlo, debido a la distancia o a la experiencia de extrañeza. La pérdida de la vieja patria siempre está ligada con idealización – no sólo en lo temporal, sino también en lo sistemático.

El sociólogo Armin Nassehi

El sociólogo Armin Nassehi

Si pensamos en el ensalzamiento de la patria durante el romanticismo, vemos que surgió como forma intelectual y artística en una época en la cual ya había desaparecido la patria que no se cuestionaba y sobre la cual no se reflexionaba. De algún modo el concepto de patria es entonces una consecuencia de la modernización y movilidad. Este es un aspecto.

El otro aspecto es naturalmente la compensación de patria. Si pensamos en una sociedad móvil y en los movimientos migratorios, significa que hay que compensar de otra manera el aspecto de familiaridad propio a la patria. Tal es el caso en América del Norte y del Sur, donde hay muchas réplicas de los lugares de los cuales vinnieron los inmigrantes. Hay, por ejemplo, centros alemanes, que simulan la patria de alguna manera – muchas veces es una patria que nunca existió así en la patria abandonada. Pero uno también puede construirse nuevas patrias.

¿Por qué la política alemana desentierra justamente ahora el término de patria? Desde 2015 existe en Baviera un Ministerio de la Patria, en Rhenania-Westfalia del Norte desde 2017. Recientemente se fundó un ministerio tal también a nivel federal.

Se puede tomar todo esto con un poco de humor y decir: qué interesante que ahora, en la protestante Prusia, un bávaro católico se haya convertido en ministro de la Patria. Es un destino duro para el buen señor Seehofer.

Pero también se puede hablar en serio: El primer Ministerio de la Patria surgió efectivamente aquí, en Baviera y estaba encabezado por el ministro de Finanzas y Patria, Markus Söder. Lo interesante es que su tarea no consistía ni siquiera en alimentar una imagen romántica de la patria, sino en ocuparse de lograr igualdad de condiciones de vida entre la ciudad y el campo. Una meta honesta, que en Baviera significa sobre todo: la extensión de la banda ancha y la construcción de vías de circunvalación – es curioso que ésto sea inflado con el término de patria.

Y ¿qué otro uso se le da al término de patria, más allá de lo que Usted describe como meta honesta?

Actualmente se emplea el término de patria más bien para referirse a preguntas político-identitarias. Yo lo veo como el intento de una estrategia para impedir al AfD: Si ellos hablan ahora de lo propio, lo alemán, entonces lo hacemos nosotros también. Y así el ministro del Interior se convierte también en un ministro de la Patria. De hecho es una forma ridícula de política simbólica. Si se observa con atención, lo último que necesitamos ahora es un Ministerio de la Patria. Porque no se trata de una cartera que realmente tenga una función. Quizás habría que pensar más bien, qué hay que hacer en la sociedad para que la gente no sienta que tiene que legitimar su existencia. Allí se me ocurrirían un par de cosas qué hacer.

Pero yo no lo cargaría con el término de patria, que también responde a una germanidad táctica, como lo demuestra el ministro de la Patria que destaca sin cesar que "el islam no forma parte de Alemania". Es una forma estúpida de hacer política. Yo lo considero política simbólica pura y al mismo tiempo malograda.

Armin Nassehi (*1960) asumió en 1998 la cátedra de Sociología en la Universidad Ludwig-Maximilian en Múnich. Sus campos de actividades abarcan sociología de la cultura, sociología política, sociología de la religión, así como sociología del saber y de la ciencia. Desde 2012 edita la revista cultural "Kursbuch".

Klaus Krämer (VR/VT)

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