Cuando el juego bonito se vuelve feo | El Mundo | DW | 30.06.2018
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El Mundo

Cuando el juego bonito se vuelve feo

En Líbano, un aficionado fue apuñalado por criticar la actuación de Alemania en el partido que llevó a su eliminación. El joven acabó muriendo minutos después.

Cuando Pelé popularizó el fútbol como "el juego bonito", ni él ni nadie podría haber imaginado hasta qué punto llevaría la pasión a los fanáticos.

El miércoles, Mohamad Zaher fue asesinado a puñaladas por simplemente celebrar la victoria de su equipo favorito, Brasil, en un partido eliminatorio.

El libanés de 25 años estaba en el café de su hermano, frecuentado por jóvenes locales que disfrutan de los juegos de fútbol, mientras dan bocanadas a una pipa de shisha. Estaba loco por el fútbol, como muchos libaneses.

La victoria de Brasil dejó eufórico a Zaher, especialmente porque significó también la eliminación del campeón defensor Alemania, que podría haber sido una dura competencia para los brasileños en una etapa posterior. Junto con otros que estaban ahí, animó a su equipo y expresó su emoción al hacer estallar cohetes.

De acuerdo con oficiales de seguridad que hablaron con DW bajo la condición de anonimato, en algún momento Mohammad también reprendió vocalmente a los jugadores alemanes por su actuación poco convincente esa noche contra Corea del Sur.

La Policía dice que sus críticas al equipo alemán provocaron a dos fanáticos de Alemania, Shafik Shams y Hussain Braytee, quienes estaban de luto por la salida de la selección del torneo apenas a unos pocos metros del café. Se originó una discusión y de un momento a otro el altercado se volvió violento.

El hermano de Mohammad y dueño del café, Abed, estuvo presente en la escena. "El atacante nos persiguió con un cuchillo", dijo a DW. "Mi hermano se preocupó por nuestros sobrinos pequeños y cerró la puerta de vidrio del café para protegerlos, pero el atacante entró a la fuerza y le clavó el cuchillo directamente en el corazón", dijo Abed. Lo llevó rápidamente al hospital, pero la herida fue letal. En cuestión de minutos, Mohammad falleció.

FIFA Fußball-WM 2018 in Russland | Fans im Libanon (DW/A. Vohra)

Fánaticos libaneses de fútbol discuten la Copa del Mundo en un café de Beirut

Joven "despreocupado” y amante de la diversión

Mohammad Zaher es recordado por sus amigos como un hombre educado, guapo y amante de la diversión. Su vecino, el Sr. Hussaini, dice que "el muchacho era despreocupado como otros de su edad. Es un incidente realmente triste".

Mohammad, que era soltero, había estado trabajando en África, en el sector del transporte en el Congo, y había regresado al Líbano hace apenas seis meses. Estaba ayudando a su hermano en el café por el momento.

Los Zaher estaban encantados de que su hijo hubiera regresado. Ahora, su muerte prematura por un simple desacuerdo deportivo los ha dejado inconsolables. "Mi madre ha perdido la cabeza", dice Abed, mientras lucha por ocultar sus lágrimas. Pero en una fracción de segundo, el dolor de Abed busca venganza. "Máximo castigo para el culpable. Si no, por nuestra vida tomaremos la de él".

El profesor John Williams de la Universidad de Leicester ha realizado un extenso trabajo sobre el fútbol y la sociedad. "La identificación con un club de fútbol o nación puede ofrecer la posibilidad de un éxito indirecto, lo que puede generar una identificación excesiva y ver a los equipos de fútbol como una extensión de sí mismo", explica.

Mayor tendencia hacia la agresión y la violencia

El alboroto del fútbol no se limita al Líbano. Durante esta Copa del Mundo se han reportado al menos dos incidentes separados en Reino Unido. En uno, un fanático fue arrojado desde el capó de un automóvil. En el otro, fanáticos rompieron vasos y causaron caos en un bar. La prensa rusa también ha reportado que fanáticos perturbadores han causado molestias en los estadios. En el pasado han pasado cosas peores. Un policía francés sufrió daños cerebrales después de haber sido severamente golpeado por fanáticos alemanes en el partido de Francia contra Alemania en 1998.

A lo largo de los años, los académicos han realizado un trabajo significativo dirigido a cómo controlar las turbas que toman las calles, bares y estadios durante los partidos, pero los actos individuales de "hooliganismo” en el fútbol siguen siendo difíciles de contener. El profesor Williams dice que mientras los fanáticos de otros deportes ven su deporte como una distracción y pueden minimizar las pérdidas fácilmente, los fanáticos del fútbol tienden a obsesionarse. "Entonces, cuando las cosas van mal, el yo se siente dañado y la frustración violenta puede hacerse cargo", dice.

Y así, la vida de Mohammad se vio interrumpida, llevando a su familia a buscar una sangrienta venganza. En un momento de locura, el juego bonito se volvió bastante feo.

Autora: Anchal Vohra (RRR/EAL).

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