Crisis en Medio Oriente: “La industria marítima no le teme al peligro” | El Mundo | DW | 24.06.2019
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El Mundo

Crisis en Medio Oriente: “La industria marítima no le teme al peligro”

DW habló con Dimitris Maniatis, oficial comercial en jefe de una de las compañías privadas de seguridad marítima más grandes, para que explique cómo ese sector empresarial responde a la crisis en el estrecho de Ormuz.

Golf von Oman - Schiffexplosion (ISNA)

El buque petrolero Front Altair, blanco de un ataque el 13 de junio de 2019.

La demanda de servicios provistos por empresas privadas de seguridad marítima se ha disparado desde los últimos ataques contra buques petroleros en el golfo de Omán. Estados Unidos y sus aliados en el Medio Oriente han atribuido a Irán los ataques en el estrecho de Ormuz, que comunica al golfo de Omán con el golfo Pérsico y sirve para transportar un tercio del petróleo extraído del mar. Teherán ha refutado las imputaciones y acusado a Washington de querer justificar sus agresiones contra los persas. DW habló con Dimitris Maniatis, oficial comercial en jefe de Diaplous, una de las empresas privadas de seguridad marítima más grandes del mundo, para que explique cómo ese ámbito de la industria está respondiendo a la crisis en la región.

Deutsche Welle: ¿Cómo han influido los sucesos más recientes del Medio Oriente sobre la demanda de servicios proveídos por empresas privadas de seguridad marítima?

Dimitris Maniatis: Notamos un incremento tras los actos de sabotaje del 12 de mayo de 2019, que dañaron a cuatro tanqueros anclados frente a las costas del emirato de Fuyaira. Sin embargo, fue después de los ataques del 13 de junio en el golfo de Omán cuando se intensificó el interés de todos los sectores de la industria marítima en aumentar la seguridad de los barcos, sus tripulaciones y sus mercancías. Las solicitudes que recibimos para proteger las naves en esa parte del mundo han aumentado en entre un 12 y un 17 por ciento. Eso sí, los lugares donde ocurrieron los ataques el 13 de junio no están en el área de alto riesgo del océano Índico, así que no podemos operar con armas en esa zona. El nuestro es un servicio de seguridad sin armas.

¿Cómo funciona la estrategia de seguridad de su empresa, Sr. Maniatis?

Nosotros apoyamos a la tripulación con un equipo de entre tres y cuatro personas. Las metas de ese equipo son preparar a la nave para su viaje implementando medidas de seguridad pasivas adicionales y mitigar los riesgos entrenando a la tripulación. No creemos que los ataques perpetrados el 13 de junio hayan involucrado misiles ni torpedos lanzados a distancia, sino explosivos adheridos al casco del barco por personas que se aproximaron a la nave con lanchas pequeñas desde atrás, resguardados por la oscuridad de la noche. El estrecho de Ormuz es muy angosto y el capitán de la nave debe prestar toda su atención al curso que sigue; no puede virar ni a la izquierda ni a la derecha y tampoco puede ver lo que ocurre a los costados del barco.

Pentagon USA (picture-alliance/dpa/A. Dunaway)

Estados Unidos culpa a Irán de los sucesos ocurridos en el estrecho de Ormuz y el golfo de Omán.

Nuestro equipo puede inspeccionar lo que la tripulación no puede. Si notamos que una lancha se acerca a la nave, se activa la operación estándar: la nave seguirá avanzando hasta alcanzar su máxima velocidad y realizará maniobras de evasión para dificultar que alguien se acerque al casco del barco. Todas las luces estarán encendidas, con las mangueras contraincendios se crearán cortinas de agua, se lanzarán bengalas contra la lancha que se aproxima y las fuerzas navales de los países cercanos serán alertados inmediatamente. Cabe enfatizar, sin embargo, que las empresas privadas de seguridad marítima no son fuerzas navales y que nuestros equipos no pueden responder a los ataques de las Fuerzas Armadas de ningún Estado.

¿Temen las compañías navieras que estalle una guerra en el Medio Oriente? Y, considerando la importancia de sus compromisos contractuales, ¿es posible para ellas mantenerse alejadas de la región?

Esta es una materia compleja, muy relacionada con el funcionamiento de los mercados de seguros. Hay propietarios, operadores y flotas de tanqueros muy diferentes. Algunos de ellos están más dispuestos que otros a asumir riesgos. Por ejemplo, tras los sucesos del 13 de junio, la flota de tanqueros Heidmar –la más prestigiosa del mundo– detuvo en seco a sus barcos para que no navegaran hacia el golfo Pérsico hasta que no fuera completado el análisis de riesgo respectivo. Esa fue una decisión muy profesional. Otras compañías cancelaron por completo sus operaciones en el golfo Pérsico. Las compañías afectadas directamente por los incidentes del 12 de mayo suspendieron operaciones puntuales en el emirato de Fuyaira.

Debido a los acontecimientos recientes, el golfo de Omán y todo el golfo Pérsico han sido catalogados como áreas de alto riesgo, pero no a causa de la piratería, sino de las agresiones perpetradas por actores estatales. Eso significa que las primas de riesgo adicionales serán obligatorias para todo barco que se dirija al golfo Pérsico. Los dueños de barcos son gente de negocios y su propósito es hacer dinero. Si ellos juzgan que un viaje es riesgoso pero lucrativo, ellos harán ese viaje. La industria marítima no le teme al peligro. Al contrario, busca el peligro porque es más rentable.

( erc/cp )

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