Críticas a la reforma agraria europea | Europa | DW | 29.04.2013
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Europa

Críticas a la reforma agraria europea

El Comisario de Agricultura de la UE, Dacian Cioloş quiere condicionar las subvenciones a la agricultura al cumplimiento de normativas medioambientales. Su propuesta ha sido criticada de poco efectiva.

Agricultura en la UE.

Agricultura en la UE.

El comisario europeo de agricultura, Dacian Cioloș, tenía grandes planes. Su reforma agrícola iba a ser una revolución verde. Ciolos se propuso poner fin en la Unión Europea a graves daños medioambientales y a una explotación masiva de los recursos naturales. Las propuestas del comisario de agricultura tenían una premisa: condicionar las ayudas públicas al cumplimiento de normativas medioambientales. Los agricultores que recibieran pagos directos de la UE a partir del 2014, recibirían los montos financieros en su totalidad sólo si cumplieran con las normativas medioambientales y de protección a las especies. De no cumplir con estos propósitos se les retiraría hasta un 30 por ciento de las ayudas financieras de Bruselas.

La UE tiene previsto para el 2013 un presupuesto de unos 60.000 millones de euros para el sector agrícola, lo que significa un 40 por ciento del presupuesto total comunitario. Es mucho dinero para un sector responsable de sólo un 5 % de empleos en los países miembros de la UE.

En el Este de Europa hay otras condiciones de cultivo.

En el Este de Europa hay otras condiciones de cultivo.

Recursos cada vez más magros

El problema es que los recursos de la UE se reducen año con año. Y con ello se reducen las ayudas a los agricultores. Esto pone a las autoridades comunitarias ante un dilema. Por un lado, los países miembros del este de Europa quieren más dinero. Para los países contribuyentes, los recortes no son suficientes. En noviembre de 2012 fracasaron las propuestas del comisario por la oposición de algunos países miembro. En lo único que hay certidumbre es en que habrá dinero sólo si hay cumplimiento a las normativas medioambientales.

Las ayudas hasta ahora son calculadas de manera muy simple, basándose en la extensión territorial de las empresas agrícolas, sin importar lo que se cultiva o se produce. “Si en Italia alguien siembra maíz, pero durante los últimos cinco años ha cultivado trigo, recibe los mismo mil euros por hectárea de siempre”, lamenta el eurodiputado conservador Albert Dess, miembro del Comité de Agricultura.

“En Alemania los agricultores prefieren recibir menos dinero con tal de no tener que cumplir con más requisitos y burocracia”, explica Dess. Los intereses de los agricultores, desde los pequeños hasta las empresas industriales son muy distintos en cada país, así un agricultor lituano recibe 78 euros mientras que uno en Grecia recibe 575 euros de ayudas. Veinte años tras la eliminación de las fronteras europeas son diferencias muy grandes”, afirma Dess.

La reina de los espárragos de un pueblo alemán.

La reina de los espárragos de un pueblo alemán.

La PAC será cada vez más compleja

Willy Kampmann es director de la Asociación Alemana de Agricultores en Bruselas. Ve con ojos críticos lo que sucede. “La política agraria es más compleja y probablemente lo será aún más en el futuro. Las ayudas directas estarán vinculadas a una mayor burocracia”. Kampmann asegura que si gran parte de los ingresos agrícolas desaparecen las empresas tendrán que reaccionar de manera que la transformación estructural de la agricultura se acelerará.

Las ayudas directas son el núcleo de la Política Agraria Común (PAC). Fueron introducidas en la década de los años 90 para estabilizar los precios y asegurar los ingresos de los agricultores. Pero las subvenciones han sido criticadas en muchos países en desarrollo. Los bajos costos de producción en dichos países debían traducirse en una ventaja para sus productos en los mercados internacionales. En vez de ello se ven desplazados por los productos subvencionados de la UE.

También los nuevos miembros de la UE ofrecen bajos precios en sus cultivos. Lutz Ribbe es director de la organización Euronatur y miembro de la Comisión Agrícola de la UE, y se muestra escéptico ante lo que sucede en Europa. “Holanda, por ejemplo, ya llegó a sus límites. Las grandes empresas que ya no pueden crecer, se van de Holanda y son recibidas en el este de Europa con los brazos abiertos.

Intereses contrapuestos

Según Ribbe la inequidad entre los miembros de la UE es la responsable de que se haya estancado toda reforma en materia agrícola. “No se debe todo a la actuación del Comisario de Agricultura, sino también son responsables los políticos que tienen detrás a grupos de interés”. Ribbe considera que la reforma de Cioloş hubiera sido un paso en la dirección correcta. "Los agricultores que trabajan de manera ecológica hubieran alcanzado una posición ventajosa".

Hasta el 20 de junio la Comisión, el Parlamento y el Consejo de Ministros de la Unión Europea delibera sobre un paquete de reformas. Sólo cabe esperar que entre los grupos de interés y la política no se pierda de vista el sentido de una Política Agraria Común.

Autora: Sabrina Pabst/ EU

Edición: Claudia Herrera Pahl

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