Costa Concordia: capitán vs. naviera | Europa | DW | 22.01.2012
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Europa

Costa Concordia: capitán vs. naviera

El capitán del Costa Concordia responsabiliza a la compañía naviera de haberle demandado acercarse la isla de Gilio la noche del accidente, como parte de una estrategia publicitaria.

Costa Concordia.

A 13 se eleva ya el número de víctimas fatales encontradas.

Los equipos de buzos encontraron este domingo el cuerpo de otra mujer en el Costa Concordia, con lo que el número de muertos hallados asciende ya a 13. Mientras prosigue la búsqueda de víctimas y se avanza lentamente en la identificación de las que han sido encontradas, a poco más de una semana del accidente arrecia la polémica en torno a las causas de la tragedia.

El capitán del crucero, actualmente bajo arresto domiciliario, ha sido el principal blanco de acusaciones y críticas. La temeraria maniobra que lo llevó a pasar demasiado cerca de la isla de Giglio, la tardanza en dar aviso del accidente, su prematuro abandono del barco, su peculiar diálogo telefónico con el jefe de la guardia costera que lo conminó a regresar a la nave para coordinar la evacuación… muchos son los elementos esgrimidos en su contra, que han contribuido a fraguar de él una imagen lamentable.

Los descargos del capitán

Giglio

Giglio y los roqueríos donde se accidentó el crucero.

Pero Francesco Schettino no está dispuesto a cargar con todas las culpas. Ya durante el interrogatorio a que fue sometido el martes por la Justicia italiana, el capitán del Costa Concordia replicó a los reproches inculpando a su vez a la compañía naviera, según revela este domingo el periódico La Repubblica. De acuerdo con el capitán de la nave accidentada, la ruta que siguió el fatídico 13 de enero, incluyendo el osado acercamiento a Giglio, fue “planeada y demandada por (la empresa) Costa antes de zarpar de Civitavecchia”.

El rotativo Corriere Della Sera, por su parte, cita a Schettino diciendo que con tales travesías cercanas a las costas “nos hacemos publicidad”. Además, el capitán afirmó que semejantes maniobras se han realizado “ante Capri, Sorrento y en todo el mundo”.

Cuánto pueden aportar esas declaraciones a su descargo está aún por verse. Pero, si se tratase de prácticas reiteradas, es probable que el tema siga en el candelero. Probable es también que a la compañía naviera Costa Concordia no le resulte tan sencillo desligarse de responsabilidades y traspasárselas íntegramente al capitán.

Dimensiones difíciles de controlar

Pasado el shock inicial de la tragedia, comienzan a escucharse cada vez más advertencias acerca de los problemas de seguridad en los cruceros de este tipo. El ex comandante del buque escuela alemán Gorch Fock, Immo von Schnurbein, se refirió por ejemplo al problema que suponen las cada vez mayores dimensiones de estas embarcaciones. “Me pregunto si puede se correcto hacinar a miles de personas en un buque y esperar que todo salga bien”, indicó en una entrevista concedida a la revista Focus.

Los gigantescos buques de crucero de hoy plantean nuevos desafíos. Por ello, según el Ministerio alemán de Transporte, sería necesario adecuar a sus dimensiones las normas sobre evacuación de la Organización Internacional de Navegación Marítima.

Nuevas rutas, nuevos peligros

Pero no sólo el tamaño de los barcos de pasajeros va en aumento, sino también el número de destinos turísticos y rutas que cubren. Y esto puede representar un problema, teniendo en cuenta que solo una pequeña parte de la superficie marina está cartografiada en detalle. “Cada vez más barcos de lujo van, por ejemplo, a la Antártida, de cuya costa existen sin embargo hasta ahora pocas mediciones”, dice el jefe de la sección Náutica del Departamento Federal alemán de Navegación e Hidrografía, Mathias Jonas.

Si bien ese no es el caso de la región donde sufrió el accidente el Costa Concordia, de acuerdo con informaciones recibidas por Jonas de parte de sus colegas italianos, la roca con la que chocó este crucero no habría estado registrada en los mapas. Eso corroboraría las declaraciones del capitán, aunque en las cercanías hay unos roqueríos conocidos, que deberían haberlo alarmado. De todas formas, eso no explica por qué se eligió la ruta que terminó en el desastre: por temeridad del capitán, o por instrucciones de la empresa.

Autora: Emilia Rojas /dpa,dapd,Reuters,afp

Editora: Claudia Herrera-Pahl

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