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Coronavirus: ¿mascarillas "made in Germany"?

Andreas Becker
9 de abril de 2020

Las mascarillas protectoras son actualmente más escasas en Alemania que el papel higiénico, aunque la mayoría las máquinas para fabricarlas son de origen germano. ¿Por qué es tan difícil aumentar la producción?

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Symbolbild - Mundschutz
Imagen: picture-alliane/APA/picturedesk/B. Gindl

A mediados de marzo, el teléfono de David Schmelzeisen no paraba de sonar. Lo llamaban de hospitales y establecimientos sanitarios del distrito de Heinsberg, donde se concentraron al comienzo los contagios de coronavirus en Alemania. Una sola era la pregunta: ¿Dónde quedan aún mascarillas?

Esperaban que Schmelzeisen y sus colegas del Instituto de Técnica Textil de la Universidad Técnica de Aquisgrán (RWTH) supieran quienes las producían y si tenían reservas.

Schmelzeisen abrió una página de internet donde hospitales, médicos, hogares de ancianos y otras instituciones pueden exponer qué cantidades de mascarillas necesitan, y de qué tipo, al tiempo que los productores y vendedores pueden contestar qué cantidades están en condiciones de despachar y en qué lapso. 

"Hasta ahora hemos podido ayudar a distribuir de este modo cerca de un millón de mascarillas", dice Schmelzeisen a DW. "El primer despacho, de más de 50.000 mascarillas, fue para la zona de Heinsberg".

Comerciantes poco serios

El sitio need-mask.com está dirigido a los profesionales del sistema de salud y no a los particulares.

"Hay mucha inseguridad", dice Schmelzeisen. También los compradores institucionales con frecuencia no están seguros de si sus proveedores podrán abastecerlos, o si habrá demoras. "El precio de las mascarillas en parte se ha multiplicado por diez. Y entretanto hay también muchos vendedores poco serios", lamenta. Los encargados de la página web comprueban por lo menos la plausibilidad de las ofertas.

Los hospitales y los médicos necesitan mascarillas certificadas, es decir, máscaras quirúrgicas o máscaras protectoras nasobucales del tipo FFP2 y FFP3. Las simples mascarillas de género que producen ahora algunas empresas no son apropiadas para esta crisis.

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20 veces más delgado que un cabello

"Compare una camiseta de malla con una normal. Entonces tendrá una idea de cuánto se diferencian los materiales", dice el ingeniero textil. 

Mediante el proceso de pulverización de polímero fundido para filtros de tela sin tejer, se utiliza polipropileno. "Cada uno de los filamentos es aproximadamente 20 veces más delgado que un cabello y estos son trabajados en hasta 500 capas", explica Bernd Reifenhäuser. "El algodón es mucho más grueso y no posee esa función de filtro".

Reifenhäuser es dueño de una fábrica de maquinaria de las cercanías de Bonn, que lleva su nombre. Según dice, cerca del 75 por ciento de las telas sin tejer de uso médico se produce en maquinaria de su empresa, principalmente en China.

Para paliar la escasez de mascarillas, el propio Reifenhäuser ha comenzado a producir el material. En su planta experimental, produce a diario lo suficiente para fabricar un millón de mascarillas. 

Deutschland Troisdorf  - Zentrale des Anlagenbauers Reifenhäuser
Material producido en la planta experimental de Reifenhäuser.Imagen: picture-alliance/dpa/M. Becker

¿Necesita Alemania una industria de mascarillas?

A su juicio, es necesario ampliar la producción de este material, y se requieren máquinas para elaborar las mascarillas. "La industria alemana se especializó en los años pasados en productos complejos", señaló Reifenhäuser a un periódico local, acotando que "ahora debemos retroceder un paso". 

El empresario piensa que los políticos deben actuar, y demanda una "reserva de producción estratégica". El Gobierno alemán ya anunció que asumirá cerca del 30 por ciento de los costos de inversión de empresas que comiencen a producir este mismo año estos materiales de uso médico en Alemania. El subsidio ascendería a un máximo de 10 millones de euros por fábrica. Además, se les podría garantizar la compra de la producción.

La Cámara de Industria y Comercio previene, sin embargo, de caer en la "trampa del proteccionismo". También David Schmelzeisen se muestra escéptico. "Cuando haya pasado la pandemia, podríamos nadar en mascarillas", advierte.

Made in China

No es casual que hasta ahora la mayoría de las mascarillas provenga de China. Son artículos baratos y solo resulta rentable su producción en grandes cantidades.

"Es muy difícil hacer de ello un negocio sostenible en Europa; máxime considerando que la población no suele usar mascarillas aquí, a diferencia de lo que ocurre en la región asiática", estima Schmelzeisen. 

Pero, por ahora, es un campo atractivo. Un proveedor de la industria automotriz, que entre otras cosas fabrica sistemas de aire acondicionado, ha comenzado a producir filtros de estándar FFP3.

La empresa BMW va más allá: "Comenzaremos a producir mascarillas de protección", anunció su jefe, Oliver Zipse. "Muy pronto podremos producir varios cientos de miles de mascarillas al día", afirmó. (ers/few)

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