Construir un sol | Ciencia y Ecología | DW | 28.06.2005
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Ciencia y Ecología

Construir un sol

En Francia se construirá un reactor experimental de fusión nuclear valorado en 10.000 millones de euros. Bruselas aplaude mientras que los ecologistas critican el proyecto.

En Francia se quiere simular la energía que se genera en el Sol.

En Francia se quiere simular la energía que se genera en el Sol.

Creado bajo la égida del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) el proyecto del Reactor Internacional Experimental Termonuclear (ITER, por sus siglas en inglés) es el programa de cooperación científica internacional considerado más importante tras la Estación Espacial Internacional (ISS).

El reactor termonuclear se basa en la fusión nuclear, similar a la energía que se genera en el Sol. Según sus impulsores se perfila como una de las tecnologías del futuro para generar energía eléctrica renovable, limpia y barata y por lo tanto como alternativa fiable para afrontar la crisis energética cuando se agoten las reservas de combustibles convencionales, como el petróleo, gas y carbón.

Energía "barata y segura"

El proyecto ITER intenta imitar el modo en que el Sol produce energía, proporcionando potencialmente una fuente inagotable de energía de bajo costo con el agua del mar como combustible. Se prevé que las investigaciones sobre la fusión nuclear controlada en ITER duren varias décadas.

Las autoridades francesas destacan que "este acuerdo abre el camino a la realización, en Francia, de estas infraestructuras esenciales para la investigación en energías que no emitan gases de efecto invernadero".

Fusionsreaktor Iter wird gebaut in Cadarache

ITER se ubicará en la localidad francesa de Cadarache, al sureste de Francia.

A diferencia de las actuales centrales nucleares, los reactores termonucleares no producen peligrosos desechos radiactivos, sino que liberan helio, un gas inerte e inofensivo. Si se comprueba la viabilidad del reactor, se necesitarán al menos 30 años hasta que aparezcan las primeras centrales eléctricas termonucleares para abastecer las necesidades energéticas de la población.

Entre respaldo europeo…

El comisario europeo de Investigación y Ciencia, Janez Potocnik, afirmó hoy que, el acuerdo alcanzado escribe "una página en la historia de la cooperación científica internacional".

Los socios del proyecto -Estados Unidos, la Unión Europea (UE), Japón, Canadá, Rusia, China y Corea del Sur- tienen en el ITER "un proyecto de una complejidad sin precedentes", y marca una "importante etapa en la cooperación científica internacional", añadió Potocnik.

Potocnik agregó que la prioridad que supone el ITER es una prueba de "nuestro compromiso de cara a desarrollar la fusión como fuente de producción de energía".

…y crítica ecologista

Los adversarios del ITER lo consideran un delirio tecnológico que costará miles de millones de euros. "Cuando es universalmente reconocido que nuestro reto es reducir por cuatro nuestras emisiones de gas de efecto invernadero antes de 2050, resulta aberrante un proyecto que moviliza miles de millones de euros en un programa que no logrará resultados concretos -si es que lo consigue- hasta la segunda mitad del siglo", ha indicado la organización de defensa del medioambiente Greenpeace.

Esta organización denuncia que "la opinión de los expertos, incluso de los más optimistas, indica que una producción comercial no será posible antes de 2080". En su página de Internet francesa, explica que "Francia cree haber descolgado la luna con el programa ITER, pero hacer funcionar la planta es particularmente complejo".

Offshore Windenergie Meer Blåvandshuk in Dänemark

Organizaciones ecologistas como Greenpeace exigen el fomento de energías alternativas, como la eólica.

La organización ecologista señala que "la fusión nuclear plantea los mismos problemas que la fisión nuclear en la producción de desechos radiactivos, de riesgos de accidentes y proliferación" tras calificar de "nefasta" la opción energética que propone el ITER.

Por lo pronto dominan las cifras. El primer ministro francés, Dominique de Villepin, ha subrayado el proyecto conllevará la creación de 4.000 puestos de trabajo. Francia asumirá el 50% de los gastos de construcción y explotación, mientras que los demás participantes aportarán cada uno el 10% del costo del proyecto, valorado en más de 10.000 millones de euros a lo largo de 30 años, y en el que participan Japón, China, Rusia, Corea del Sur, Estados Unidos y la UE.

La localidad francesa de Cadarache - cerca de Marsella, en el sureste del país- será la sede del ITER. La sede legal se ubicará en la ciudad española de Barcelona.