Conferencia Mundial del Clima: después de Kyoto, ¿qué? | Ecología | DW | 28.11.2005
  1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages
Publicidad

Ecología

Conferencia Mundial del Clima: después de Kyoto, ¿qué?

Esta es la primera Conferencia Mundial del Clima tras la entrada en vigor del Protocolo de Kyoto. Durante 11 días, representantes de más de 180 países analizan en Montreal la situación climática del planeta.

Imagen del agujero de la capa de ozono.

Imagen del agujero de la capa de ozono.

Unas 10.000 personas, entre ellas científicos, economistas, delegados de gobierno y organizaciones ecologistas, participarán en la Conferencia Mundial del Clima que hasta el nueve de diciembre tiene lugar en la capital canadiense. Los últimos tres días se espera que alrededor de 100 ministros de Medio Ambiente acudan a escuchar lo que los expertos tienen que decir sobre el calentamiento global y el futuro próximo de los objetivos del Protocolo de Kyoto, aprobado en 1997 y puesto en funcionamiento en febrero de 2005.

Putin unterzeichnet Kyoto-Protokoll

Con la ratificación del Protocolo de Kyoto por Rusia en 2004, se unía a los comprometidos con el medio ambiente uno de los países más contaminantes.

Comprometerse con el Protocolo

"El cambio climático es la peor amenaza a la que se enfrenta el mundo desde una perspectiva medioambiental", dijo el ministro de Medio Ambiente de Canadá, Stephane Dion. La lucha contra esta amenaza no se puede librar en solitario, y eso lo saben bien los 156 países firmantes del Protocolo de Kyoto.

Pasaron ocho años desde la redacción del documento hasta que éste pudo ser puesto en práctica, ya que la condición fundamental para ello era que estuviera ratificado por, como mínimo, 55 países que representasen con sus emisiones el 55% de los gases que se vierten a la atmósfera. El objetivo ahora es seguir implicando a más países para poder implantar una política de protección del medio ambiente que sea realmente mundial, y a la vez completamente efectiva.

De momento, los Estados del Protocolo de Kyoto han logrado unirse a Naciones Unidas, y la presente Conferencia del Clima se celebra por primera vez oficialmente dentro del ámbito de la ONU. El gran desafío es, sin embargo, lograr el compromiso de Estados Unidos, el mayor causante del efecto invernadero del mundo, con la defensa climática del planeta y con el Protocolo de Kyoto, que se niega a ratificar.

Por debajo de los dos grados

Umwelt Klimaschutz Emissionshandel

Los 156 países firmantes del Protocolo de Kyoto aceptaron reducir las emisiones de gases a la atmósfera entre 2008 y 2012.

Los firmantes del Protocolo de Kyoto se comprometieron reducir los niveles de contaminación de la atmósfera entre 2008 y 2012 a un 5,2% menos que los de 1990. En el encuentro de estos días en Canadá se trata de marcar la estrategia para los años posteriores a 2012, con la intención de mantener el calentamiento global de este siglo por debajo de los dos grados.

Las catástrofes naturales del último año parecen indicar cada vez más la necesidad de una estrategia común, valiente y con visión de futuro, para el periodo que siga a los primeros acuerdos de Kyoto. La situación es tal, que muchos expertos empiezan a llamar la atención sobre las limitaciones del Protocolo, y a reclamar una política de reducción de las emisiones más radical.

Stefan Rahmstorf, investigador alemán experto en clima, comparte la opinión de que lo aprobado en Kyoto no es suficiente. "Las reducciones que fija el Protocolo de Kyoto son muy suaves. Se trataba más bien de lograr un acuerdo en las negociaciones. Por otra parte, ni siquiera esas obligaciones son cumplidas por algunos países, o mejor dicho por dos países: EE UU y Australia, que ni ratifican el Protocolo ni se toman la más mínima molestia por proteger el medio ambiente", dijo Rahmstorf.

Voces como las de este Rahmstorf serán escuchadas en la Conferencia Mundial del Clima de Canadá con la esperanza de que el siglo XXI no sea recordado como los cien años en los que la clase política asistió indiferente a la transformación de la Tierra en un lugar inhabitable.

DW recomienda