Commerzbank pierde juicio por bonificaciones a directivos | Economía | DW | 09.05.2012
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Economía

Commerzbank pierde juicio por bonificaciones a directivos

El Commerzbank deberá pagar unos 52 millones de euros a más de 100 ex funcionarios en bonificaciones prometidas a comienzos de la crisis financiera, en medio de un encendido debate sobre el tema.

Sede del Commerzbank en Fráncfort del Meno.

Sede del Commerzbank en Fráncfort del Meno.


El segundo mayor banco de Alemania, el Commerzbank, perdió, en primera instancia, un espectacular juicio por bonificaciones a altos funcionarios del ex Dresdner Kleinwort (DKIB). Un tribunal de Londres falló que el Commerzbank, que absorbió al Dresdner Bank en 2009, deberá pagar bonificaciones por alrededor de 52 millones de euros a 104 banqueros que demandaron a esa institución financiera.

De acuerdo con el veredicto del juez Robert Owen en el Tribunal de Justicia londinense, el Commerzbank deberá atenerse a sus promesas de pago de las bonificaciones a pesar de que los demandantes de entonces sean responsables de las enormes pérdidas que hicieron que ese banco tuviera que ser rescatado con ayuda estatal por sumas multimillonarias. La institución manifestó que se reserva el derecho de apelar contra el dictamen.

“Proceder correcto del Commerzbank”

“El Commerzbank sigue convencido de que fue correcto y responsable recortar la suma de las bonificaciones luego de que el Dresdner Bank sufriera pérdidas por 6.500 millones de euros”, dijo la vocero de dicha institución. El banco tiene, a partir de hoy, 21 días para interponer apelación.

Martin Blessing, presidente del Commerzbank.

Martin Blessing, presidente del Commerzbank.

Se presentaron a declarar el presidente del Commerzbank, Martin Blessing, así como el ex director de inversiones, Stefan Jentzsch, que tuvo un papel clave en los inicios del conflicto, cuando el Commerzbank absorbió al Dresdner Bank, a fines de 2008. Jentzsch fue quien prometió a los banqueros, en el apogeo de la crisis financiera, un pozo de bonificaciones por la suma de 400 millones de euros para evitar que se produjera un éxodo, luego de que el Dresdner Bank fuera puesto a la venta por el grupo Allianz. También el organismo británico de supervisión financiera (FSI) exigió medidas para estabilizar al Dresdner Bank.

Pero sólo a un pequeño grupo de directivos se les garantizó el pago de bonificaciones por escrito si permanecían en el Dresdner Kleinwort -con una cláusula que permitía al banco recortar las bonificaciones en caso de que la situación económica se agravara- por una suma total de 150 millones de euros que, de hecho, ya les fueron abonados.

Y esa es la cláusula a la que apeló el Commerzbank como nuevo propietario del Dresdner Kleinwort desde fines de 2008. El resto fueron promesas de pago hechas por Jentzsch. Blessing recortó los 250 millones de euros restantes en un 90 por ciento, dejando sólo 25 millones de euros en ese fondo, con un argumento convincente: que el Dresdner Kleinwort había sufrido ese año pérdidas por 6.500 millones de euros. Es por eso que, según Martin Blessing, no se puede hablar de bonificaciones por buen rendimiento en medio de semejante debacle.

¿Podría producirse una ola de demandas?

De acuerdo con el semanario Der Spiegel, es evidente que el tribunal londinense dictaminó siguiendo la lógica de los inversores. El Commerzbank manifestó su decepción por el veredicto y anunció que apelará en el caso. El juicio atrajo la atención de la opinión pública, y no solo en Gran Bretaña, donde se reavivó hace poco el debate acerca de las bonificaciones. En enero, el primer ministro británico, David Cameron, criticó que los premios por rendimiento a los altos ejecutivos bancarios “quedaron fuera de control”.

Según la abogada de los banqueros, Jo Keddie, de Winckworth Sherwood, el triunfo legal de los banqueros “fue un triunfo de David contra Goliat”, pero sólo temporalmente, agregó. La victoria de los banqueros del Dresdner Kleinwort podría alentar una ola de demandas exigiendo el pago de bonificaciones que fueron recortadas en su momento. Esta decisión es una mala noticia para los empleadores, dijo Stefan Martin, del estudio jurídico británico Allen & Owery. Pero agregó que hubo “demandas similares que fracasaron“. Las sumas exigidas por los altos ejecutivos van desde 15.000 hasta 2,6 millones de euros.

Autora: Cristina Papaleo
Editora: Emilia Rojas

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