Colombia: música en lugar de balas | América Latina | DW | 21.06.2014
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América Latina

Colombia: música en lugar de balas

Hace once años, el músico colombiano César López convirtió rifles de asalto AK-47 retirados del frente de combate en guitarras. Acá les contamos la historia.

Fue en la frontera colombo-venezolana donde César López aprendió a utilizar su arma con precaución. En el instante en que sacó su AK-47, una mujer que se encontraba a su lado se desmayó. Al despertar, lloraba y le contó a César López por qué: había sido secuestrada por la guerrilla de las FARC y durante el cautiverio, fue amenazada constantemente con una de esas armas. El rifle de César López le trajo de nuevo a la mente, de manera poderosa, aquellos malos recuerdos.

César López está sentado en un taburete. En sus rodillas descansa el rifle musical que causó en aquel entonces el susto. La boca del cañón está escondida debajo del diapasón, las cuerdas y las clavijas. El pacifista y músico de 40 años de edad convirtió un arma destinada a matar en un instrumento musical.

El rifle de asalto tiene una historia sangrienta: entró ilegalmente a Colombia. En un paracaídas aterrizó en la provincia de Barranco Minas, en el distrito de Guainía. Cayó en manos de paramilitares y ahí fue utilizado para matar. En el proceso de desarme de los paramilitares, el arma fue confiscada por las Naciones Unidas. Luego fue entregada a César López para que pudiera convertirla en lo que él llama una "escopetarra".

César López con su famosa escopetarra.

César López con su famosa escopetarra.

Al acabar el siglo XX, Colombia estaba al borde de hundirse en la violencia. Bombardeos, minas antipersonales, desplazados, refugiados y muertos, muertos, muertos. César López, entonces de 31 años, sintió que no podía quedarse de brazos cruzados y fundó el "Batallón artístico de reacción inmediata": un grupo de músicos que espontáneamente viajaba a lugares donde estallaban bombas.

En uno de estos conciertos solidarios, nació la idea para la "escopetarra": "Cuando traté de meterme a la fuerza a un concierto, un soldado me impidió el paso y dañó mi guitarra con su fusil. Nos quedamos los dos mirándonos. Ambos teníamos 'cargadas' nuestras 'armas'. Pero la mía significaba algo muy distinto a la de él", dice López.

Encuentro en Bogotá

En el norte de Bogotá, la Calle 80 separa el gigantesco centro comercial "Titán" de un barrio de casas. Aquí Alberto Paredes, un hombre delgado de unos cuarenta años, fabrica instrumentos musicales de madera. Cuando hace once años López se presentó con su idea para las "escopetarras" en el taller de Alberto y de su padre, los dos dudaron de la cordura del músico. Alberto Paredes hijo recuerda: "Yo creo mucho en la energía de las cosas. Y esas armas tenían una muy mala energía. Uno sentía como que estaba haciendo algo malo. Y había algunas que les habían escrito nombres y cosas, algunas de ellas todavía tenían una bala dentro del cañón".

Los fusiles Kalashnikov son usados en los conflictos armados en todo el mundo.

Los fusiles Kalashnikov son usados en los conflictos armados en todo el mundo.

Algunas de las armas que reciben los Paredes todavía tienen arena, pasto, tierra. Las huellas de la guerra. Luego comienza la metamorfosis. Primero eliminan las entrañas de la AK-47 y le quitan el poder de matar. En ese taller han nacido, entre otras, "escopetarras" para músicos célebres como Bob Geldof y Manu Chao.

En las calles de la capital colombiana, muchos conocen al hombre con las "escopetarras". Pero no todos creen que es bueno que un instrumento del cual salieron balas, ahora salgan sonidos. Un anciano está indignado: "Mal. Lo que es música es música. Y un tipo que se inventa esa cosa está muy mal". Sin embargo, otros creen que una escopetarra puede ayudar más al país que las conversaciones de paz.

César López refuta a los escépticos. En cuanto al proceso de paz tiene las más altas expectativas: "Sabiendo que están corriendo las horas y que hoy va a seguir muriendo gente por causa de la violencia y de la guerra y de las minas, no pueden no intentar lograr la paz. Entonces mi posición es de absoluta esperanza. Y ahí los artistas tendremos que estar muy entregados y muy dedicados a esa labor de pedagogía, que nos va a tomar seguramente todo el resto de esta generación".

César López pone la "escopetarra" de nuevo en su pecho y toca un par de acordes. ¿Es inútil el trabajo de activistas de paz como él si Colombia se decidiera por la paz? El músico niega con la cabeza: este es el día en que comienza el trabajo más difícil. Una nación entera debe aprender a vivir en paz. Así en el futuro nadie se desmayará debido a los recuerdos traumáticos al ver un fusil.

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