Cinco años de conflicto en Irak: la guerra que dividió a Europa | Política | DW | 19.03.2008
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Política

Cinco años de conflicto en Irak: la guerra que dividió a Europa

El 19 de marzo de 2003 la decisión estaba tomada: habría guerra en Irak. Con, o sin Naciones Unidas. Con, o sin armas de destrucción masiva. Con, o sin Francia y Alemania. Pasados cinco años, es hora de hacer balance.

Violencia continua en Irak.

Violencia continua en Irak.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), uno de cada cinco iraquíes, 2,7 millones de personas, se han visto obligados desde 2003 a abandonar sus hogares. La ONG Comité de Rescate Internacional, con sede en Nueva York, habla de cuatro millones de desplazados en Irak.

5 Jahre Irak Krieg Foto von 2003

En 2003, soldados estadounidenses tomaban Bagada.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud sitúa en 151.000 el número de civiles muertos a consecuencia de esta guerra. La cifra no se obtiene de un recuento directo de cadáveres, sino a través de estadísticas y probabilidades, de ahí que oscile dependiendo del organismo entre los 60.000 y los 600.000 fallecidos.

Unos 4.000 soldados han perdido la vida en Irak, 60.000 han resultado heridos. Estados Unidos ha dedicado al conflicto aproximadamente 500 millones de dólares. El coste para Irak, en destrucción de infraestructuras y desorden económico, político y social, tardará en prestarse a las cuentas.

US-Soldaten töten irakische Familie

"Siempre irrumpíamos en la casa equivocada", denuncian algunos veteranos.

„Nadie puede argumentar que esta guerra no ha tenido un alto costo económico y en vidas, pero, considerando el precio que habríamos pagado por una victoria estratégica de nuestros enemigos en Irak, el gasto ha sido necesario”, dirá, adelanta la Casa Blanca, George W. Bush en su próximo discurso. “Se tomó la decisión correcta”, asegura todavía hoy José María Aznar, en 2003 aún presidente de España.

El primero es responsable de casi 160.000 soldados estacionados en Irak. El segundo ha abandonado ya la política. Angela Merkel, prefiere guardar silencio. Ella todavía es canciller, y el tema no le trae buenos recuerdos.

“Schröder no habla por todos”

En 2002, a Edmund Stoiber Irak le costó la cancillería. Las cosas no andaban bien en las filas socialdemócratas de Gerhard Schröder, hasta que se cernió la amenaza de una posible invasión estadounidense del país asiático. Junto con Jaques Chirac, entonces presidente de Francia, Schröder representó al bloque europeo de los que se oponían a la guerra.

Stoiber und Merkel am Tag danach

Edmund Stoiber y Angela Merkel, un día después de perder las elecciones de 2002.

Stoiber, su partido, la Unión Cristianosocial (CSU), y sus socios de la Unión Cristianodemócrata (CDU), que concurrían juntos a los comicios, se posicionaron en el vago “no olvidar la importancia de las buenas relaciones con Estados Unidos”, lo que para muchos alemanes sonó en exceso a un visto bueno a la participación de la Bundeswehr en la aventura iraquí.

Stoiber perdió las elecciones y concedió cuatro años más a la coalición de socialdemócratas y verdes. Y Stoiber fue relevado: por Angela Merkel. En 2003, Merkel viajó a Estados Unidos. Antes de partir, unas declaraciones suyas al Washington Post causaron gran revuelo en Alemania. “Schröder no habla por todos los alemanes”, dijo la líder de la oposición en referencia a Irak. “Habíamos llegado a un punto en el que la guerra era inevitable. No actuar habría sido aún peor”, declaró de nuevo unos meses después.

Anschlag in Bagdad Autobombe tötet einen und verletzt fünf Menschen Irak

El terrorismo y la inseguridad dominan hoy en Irak.

Pero pronto Merkel debió de darse cuenta de que esa era la táctica errónea si quería llegar a canciller. Y Merkel quería llegar a canciller. En la campaña electoral de 2005, el programa de su partido, la CDU, no hacía ni una sola mención a Irak. El tema era esquivado con maestría, aunque socialdemócratas y verdes intentasen, sabiendo que les hacía puntuar, destacarlo en el debate político.

Hoy Angela Merkel asegura que incluso si Stoiber hubiera llegado al poder en 2002 Alemania no habría enviado soldados a Irak. El sí a la guerra de aquel tiempo aparece ahora matizado por un sin fin de condiciones que “habrían tenido que darse”. Merkel, reconocida pro estadounidense, se ha acercado silenciosamente al otro lado del Atlántico: sin grandes acciones que den lugar a grandes titulares y puedan despertar la desconfianza de sus votantes. Porque Merkel quiere volver a ser canciller, y sabe por experiencia que ciertas cuestiones son sólo obstáculos en el camino.

La mayoría de los soldados europeos han regresado de Irak. ¡Siga leyendo!

Britische Truppen in Basra, Irak

Gran Bretaña mantiene en Irak el segundo contingente en número de soldados .

La grieta que surca Europa

El 20 de marzo de 2003, 19 países europeos iniciaron junto con Estados Unidos el ataque a Irak. De ellos, seis eran miembros de la Unión Europea de aquel momento, formada por 15 Estados, y otros diez ingresaron en 2004 y 2007 en la comunidad, que ahora tiene 27 socios. Los tres restantes, Albania, Bosnia-Herzegovina y Georgia, eran y siguen siendo aspirantes al club.

Los gobiernos europeos que apoyaron la coalición extraoficial de Bush, desde Holanda hasta Polonia, han tenido que luchar contra un mismo problema: la oposición masiva de sus sociedades a la participación en la guerra. La retirada de tropas más espectacular fue la de España, antecedida por los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid y por la derrota electoral del candidato de José María Aznar, Mariano Rajoy.

Tausende von Anti Kriegs Demonstranten demonstrieren zum fünften Jahrestag seit der Invasion im Irak durch London

Entre el 80 y el 90% de los británicos estaban en contra de la guerra, como el 85% de los españoles.

Pero desde entonces hasta ahora, todos los países de la antigua Europa de los 15, a excepción de Gran Bretaña, y ello no sin debate político y una reducción considerable de efectivos, han ordenado el regreso de sus soldados. A la actual UE de los 27 solamente la representan en este conflicto Rumania, Bulgaria, la República Checa y Estonia, quienes, junto con los aspirantes Albania, Bosnia-Herzegovina y Georgia, y la ya citada Gran Bretaña, son los únicos europeos que no se han marchado.

Cinco años después, la guerra continúa. La inseguridad domina Irak, el fundamentalismo religioso se adueña del país, el terrorismo islámico ha echado raíces, el Gobierno en Bagdad no tiene la situación bajo control. Estados Unidos no logra siquiera reducir su contingente de personal entre el Tigris y el Éufrates.

La grieta que dividió Europa hace media década parece un mal sueño del pasado, e incluso los políticos que, como Angela Merkel, estuvieron a favor de la guerra, pero chocaron con la negativa de sus ciudadanos, deben respirar hoy aliviados ante la sabiduría popular. Sin embargo, Irak recordará para siempre a Europa que en la unidad ha logrado mucho, pero un fracaso se repite una y otra vez: en el mundo, la UE sigue sin hablar con una sola voz, rota entre el seguidismo a Estados Unidos y un intento de política propia.

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