Chilenos tiñen de poesía el cielo de Berlín | Cultura | DW | 25.08.2010
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Cultura

Chilenos tiñen de poesía el cielo de Berlín

Desde el cielo de Berlín caerán miles de poemas este sábado, en el marco de la Noche de los Museos. Un grupo de poetas chilenos llevará allí a cabo su quinta intervención en sitios donde la violencia ha causado estragos.

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Lluvia de poemas sobre Berlín.

Berlín sabe de guerras y de bombas. Cerca de 500.000 toneladas de explosivos fueron lanzados durante la II Guerra Mundial sobre la capital alemana, que quedó prácticamente devastada. Pero también sabe de “bombas” que traen vida y esperanza: como “bombardeos de pasas” pasaron a la historia los paquetes con víveres lanzados sobre la parte occidental de la ciudad durante el bloqueo, en plena Guerra Fría.

Este sábado, 28 de agosto, volverá a caer desde el cielo de Berlín un bombardeo benéfico: 100 mil marcadores de libros, con poemas de 40 autores alemanes y 40 chilenos (en alemán y español), serán lanzados desde un helicóptero sobre el Lustgarten, un parque lleno de historia, en pleno centro de la ciudad.

Experiencia potente

Los iniciadores de esta acción, los poetas chilenos Cristóbal Bianchi, Julio Carrasco y José Joaquín Prieto, tienen experiencia en materia de bombardeos poéticos. “Este proyecto nació en Chile, en 2001, cuando lanzamos poemas sobre La Moneda, que fue bombardeada por Pinochet el año 1973 y, dado que fue una experiencia muy potente, decidimos repetir la experiencia fuera del país”, dice Cristóbal Bianchi.

Ein Himmel voller Gedichte

Poemas en vez de bombas caen sobre Guernica.

Dubrovnic (2002), Guernica (2004) y Varsovia (2009) han experimentado ya estos bombardeos de poesía. Y Alemania era desde hace años un blanco para estos poetas, que encontraron aliados germanos en la agrupación Literaturwerkstatt para llevar la idea a la práctica. Su director, Thomas Wohlfahrt, se enteró del proyecto en 2004 y de inmediato se interesó en él. “Cuando uno ve las imágenes de Santiago de Chile, de Guernica o Dubrovnik, se ve con no poca frecuencia personas llorando. Esa es la magia de este proyecto, esta acción poética tiene una especie de efecto catártico, purificador... de pronto no caen bombas del cielo, sino poemas”, señala.

“Lluvia de poemas”

Después de un arduo proceso para conseguir los permisos necesarios, ahora le toca el turno a la capital alemana. Thomas Wohlfahrt se muestra satisfecho de haber llegado a un acuerdo con los chilenos para no hablar esta vez de “bombardeo”, sino de una “lluvia de poemas sobre Berlín”, y explica que la lluvia “despierta asociaciones de fertilidad, de crecimiento”, es decir, sensaciones positivas.

Timo Berger, uno de los poetas alemanes que participa en el proyecto y que colaboró también en la traducción de los poemas opina que es como una terapia, precisamente en el centro de Berlín, “donde la II Guerra Mundial rugió realmente hasta el final, donde los escuadrones de los aliados lanzaron sus bombas, donde hubo combates casa por casa”.

Un nuevo sentido

Cristóbal Bianchi aclara que no se trata de una “limpieza” de la historia. “Una nube de palabras en el aire no cambia la historia de un lugar, no se puede limpiar, pero sí agregar un nuevo sentido. Y ese gesto simbólico es lo que nosotros buscamos”, afirma el poeta chileno.

Pero Berlín no ha sido sólo escenario de guerra, centro de poder de Hitler, víctima de la división durante la Guerra Fría, sino también un lugar de esperanza, donde un muro de décadas fue derribado pacíficamente. “Ahora los habitantes de ambas partes de la ciudad otrora dividida pueden tomar parte juntos en este acto cultural”, destaca Timo Berger.

Puente entre poetas

El gesto poético tiene pues una “mirada de futuro”, subraya Cristóbal Bianchi, añadiendo que “por eso invitamos a participar a poetas contemporáneos, que no necesariamente han sido testigos de la historia del lugar”.

En su mayoría son poetas menores de 40 años, que también han encontrado en este proyecto un puente entre sí, como indica Timo Berger. “Precisamente una acción como ésta nos acerca, hace que tomemos conciencia de lo que los otros escriben”, señala, acotando: “también fue muy interesante traducir un par de poemas, ver cómo escriben los jóvenes poetas chilenos, cuáles son sus temas, qué formas escogen”.

Y el proyecto tiene, además, otro aliciente: es una posibilidad diferente de llevar el arte de la poesía a la gente, de una manera inusual. Los involucrados están convencidos de que ésta será una experiencia importante. Además, como dice Cristóbal Bianchi, “Berlín sería un cierre del proyecto en Europa”. Pero los poetas chilenos tiene aún otro ambicioso objetivo: Nagasaki.

Autora: Emilia Rojas

Editora: Claudia Herrera Pahl

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