Cacería perversa en las costas de Noruega | Ecología | DW | 13.10.2004
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Ecología

Cacería perversa en las costas de Noruega

La decisión del gobierno noruego de expandir la caza anual de focas a turistas, ha provocado estupor en Alemania. Empresas noruegas aprovechan las nuevas leyes ofreciendo paquetes todo incluido para matar focas bebé.

El mamífero marino es sacrificado por diversión.

El mamífero marino es sacrificado por diversión.

Entre las cabezas de antílopes, venados y alces, los aficionados a la cacería podrán colgar la cabeza de focas bebé en la pared de su salón de trofeos. A partir de enero del 2005, el gobierno noruego dará acceso libre a cazadores extranjeros que quieran matar focas en sus costas, pero sólo en el marco de cacerías organizadas.

Hasta ahora esto era permitido sólo a los noruegos, que rara vez agotaron la cuota de 2000 focas al año. Los turistas con fusil podrán matar tanto a las focas adultas como a los animales de escasos meses de edad, algo que medioambientalistas califican como perverso y sádico, pues las focas bebé son el blanco más fácil y vulnerable.

“La enfermiza cacería turística ha encontrado en la matanza de focas un nuevo y perverso atractivo”, señala Thomas Henningsen, responsable alemán de bosques y mares de la organización ecologista Greenpeace. También el parlamentario Hans Michael Goldmann expresó su repulsión, señalando que el matar animales por diversión contraviene los principios fundamentales de respeto a la vida.

Buckelwale

Se estima que más de 650.000 focas y ballenas son pescadas en las redes de barcos pesqueros.

Fuente de divisas

“Los nuevos lineamientos evitarán que en lo sucesivo los extranjeros sean discriminados en la cacería en Noruega”, dijo el ministro de Pesca noruego, Svein Ludvigsen. La cacería de focas es una brutal y lucrativa tradición en el país escandinavo, pues los cazadores utilizan garrotes para preservar la preciada piel de los pinnípedos. Sin embargo, el verdadero móvil de los nuevos lineamientos no es eliminar la discriminación en esta supuesta práctica deportiva, sino impulsar con el turismo zonas costeras económicamente débiles.

Se estima que existen alrededor de diecinueve razas de focas en el planeta, y su cacería ha sido durante años práctica común en regiones al norte del hemisferio, más aún cuando se les señalaron como fuertes competidores de los barcos pesqueros, ya que una foca adulta se alimenta diariamente de unos cinco kilos de pescado o camarón. Entre las variedades más comunes en las aguas del Mar del Norte se cuenta la llamada foca vitulina y la foca gris. Sin embargo su intensiva cacería y el brote de varias enfermedades durante los últimos años ha diezmado la población de ambas.

Robbenjagd in Kanada

Cacería de focas.

Empresas ofrecen paquetes

Varias empresas ofrecen vacaciones tanto a cazadores experimentados como a principiantes. Las empresas NorSafari y Polar Events, anuncian viajes a partir de 165 euros por día y por una foca y llegan a los 1,500 euros por cuatro días con la garantía de dos focas. En sus páginas internet pueden verse a cazadores que posan con su presa. Los paquetes no sólo incluyen alojamiento y comidas, sino que se enseña a los principiantes a cortar y preservar las piezas muertas.

“No son las focas sino el ser humano el que está acabando con los bancos de peces”, advierte Peter Prokosch, director de la sección alemana de la organización World Wild Fund. El experto señala que los mamíferos han vivido desde hace miles de años en las costas de Noruega. El verdadero problema es la pesca excesiva de los mares. Pero lo más perverso y deplorable es que se haga de la matanza de focas un espectáculo y atracción turística.

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