Bush en Mecklemburgo Pomerania Occidental | Política | DW | 12.07.2006
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Política

Bush en Mecklemburgo Pomerania Occidental

El presidente estadounidense, George W.Bush, se reunirá con la canciller alemana, Angela Merkel, antes de viajar a Rusia a la Cumbre del G-8. Una visita estratégica, pues EE.UU. necesita el apoyo alemán urgentemente.

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La amistad, una pieza en el ajedrez geopolítico internacional.

El presidente estadounidense, George W. Bush, permanecerá dos días en Mecklemburgo Pomerania Occidental, el estado natal de Angela Merkel, antes de seguir su viaje el fin de semana, a San Petersburgo, sede de la Cumbre del G-8 del 15 al 16 de julio.

La visita del presidente estadounidense ha despertado especulaciones en Alemania sobre una posible contrainvitación por parte del presidente estadounidense a Angela Merkel a su rancho en Texas. Esto representaría el reconocimiento diplomático más alto que se puede recibir por estos días de Estados Unidos. Bajo el gobierno de Gerhard Schröder los vínculos no fueron tan estrechos; Bush se entrevistó con él sólo en dos ocasiones al margen de una Asamblea General de la ONU y de un encuentro de la OTAN en Bruselas.

¿Simpatía personal? Quien cree que el acercamiento entre los principales estadistas de Alemania y Estados Unidos obedece a una simpatía personal se equivoca, sostiene Werner Weidenfeld, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Múnich y Director del Centro de Investigación de Política Aplicada. Los estadounidenses se han dado cuenta que requieren urgentemente apoyo para solucionar sus problemas de política exterior, reconocimiento que los impulsa a fomentar una "política de amigos" hacia Merkel.

Durante el último semestre, el Gobierno estadounidense se dio cuenta de que requiere el apoyo de todos los europeos para enfrentar las tareas de estabilización a nivel global, indica asimismo Eberhard Samtschneider, politólogo de la Sociedad Alemana de Política Exterior. La diferenciación entre "europeos buenos" y "europeos malos", como sucedió hace tres años durante la guerra contra Irak ya no funciona en vista de los enormes conflictos no sólo en Irak, sino también en Afganistán, Sudán y otros países.

Pragmatismo obligado

Vorschau Bush-Besuch - Altstadt Stralsund

Casco viejo de Stralsund, idílico escenario del encuentro de Bush y Merkel.

Con la visita de Bush al balneario de Stralsund, en Pomerania Occidental, se pretende simbolizar una estrecha unión política entre Berlín y Washington. El Gobierno estadounidense, que durante la guerra de Irak se alejó de sus socios clásicos en Europa, busca nuevas alianzas.

Según el análisis de Werner Weidenfeld, el Gobierno de Bush se ha dado cuenta de que el apoyo de Gran Bretaña no es suficiente para mantener con vida una alianza estratégica con Europa. Puesto que requiere el apoyo de una potencia continental, y las diferencias entre París y Washington son enormes, Alemania resulta la elección lógica.

Eberhard Samtschneider agrega un factor más a la ecuación: Alemania cuenta en la actualidad con uno de los gobiernos más estables de la Unión Europea y Estados Unidos tiene la esperanza de que asumirá dentro de poco la función de locomotora económica que el coloso estadounidense está a punto de perder.

Error de cálculo

El Gobierno Bush necesita mostrar éxitos urgentemente, lo cual resulta difícil en territorio iraquí o afgano, en el Cercano Oriente, Corea del Norte o Irán. Todos estos tópicos serán previsiblemente tema de conversación entre George W. Bush y Angela Merkel en Stralsund.

Vorbereitung in Stralsund vor dem Besuch von Georg W. Bush

La policía de Stralsund jamás había tenido tanto trabajo.

Bush pedirá apoyo al Gobierno de Merkel para afrontar las tareas de estabilización internacional, la guerra en contra del terrorismo y por qué no para una política conjunta frente a Rusia y China en el contencioso con Irán pues Estados Unidos no está en posición de enfrentar este problema sólo, aventura Samtschneider, quien descarta que Bush vaya a pedir apoyo militar. El Gobierno alemán ha dejado bien claro que no está en condiciones de incrementar su participación militar en el extranjero.

No se debe subestimar el impacto que la demostración de esta "alianza de poder" pueda tener en el escenario nacional o internacional, sin embargo Weidenfeld, estima que algunos círculos diplomáticos de Washington sobreestiman el poder de Angela Merkel.

Incurren en un grave error al creer que el sistema presidencial estadounidense se puede extrapolar a Alemania. Mientras que en Estados Unidos el presidente puede dictar con cierta facilidad un nuevo rumbo de la política exterior, Angela Merkel no tiene este margen de maniobra.

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