Brutal ritual vikingo de ″águila de sangre″ podría no haber sido un mito, según estudio | Ciencia y Ecología | DW | 21.12.2021
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Vikingos

Brutal ritual vikingo de "águila de sangre" podría no haber sido un mito, según estudio

Durante décadas, los investigadores han descartado el águila de sangre como una leyenda. Ahora, investigadores aseguran que el sangriento ritual pudo perfectamente haber tenido lugar en la época vikinga.

Las representaciones del ritual han aparecido recientemente en la serie de televisión Vikingos (foto).

Las representaciones del ritual han aparecido recientemente en la serie de televisión "Vikingos" (foto).

Existe una leyenda infame según la cual los vikingos llevaban a cabo un sangriento ritual de tortura con sus enemigos más odiados, el llamado "águila de sangre", que, según se dice, consistía en separar las costillas de una persona desde su columna vertebral, tirar sus huesos y su piel hacia fuera para formar un conjunto de "alas" y extraer sus pulmones de la cavidad torácica. 

Estas representaciones se basan en fuentes medievales escritas tanto en nórdico antiguo como en latín. En cada uno de los nueve relatos existentes, según informa The Smithsonian Magazine, la víctima es capturada en batalla y se le graba algún tipo de águila en la espalda. 

Algunas referencias a la tortura son escuetas. Otras son más gráficas y se ajustan a las versiones extremas representadas en la cultura popular contemporánea, como en la popular serie dramática de History Channel Vikingos, en el reciente videojuego Assassin's Creed: Valhalla, o en la película de terror sueca de 2019 Midsommar.

¿Realmente ocurrió?

Durante décadas, los investigadores han descartado el águila de sangre como una leyenda. Y no era para menos: nunca se han encontrado pruebas arqueológicas del ritual, y los propios vikingos no guardaban ningún registro. Así, muchos lo han considerado como algo improbable, y más bien el resultado de repetidos malentendidos de la compleja poesía y del deseo de los escritores cristianos de pintar a sus atacantes nórdicos como bárbaros paganos.

Ahora, investigadores de la Universidad de Keele (Inglaterra) y de la Universidad de Islandia se han puesto a la tarea de investigar la veracidad y plausibilidad de tal ritual de tortura y, aunque no lo puedan probar definitivamente, han concluido que esta muerte es anatómicamente posible. Además, un análisis sociocultural de la cultura vikinga indica que este tipo de ritual no sería necesariamente fuera de lo común. 

Los coautores del estudio,  que se publicará en Speculum: A Journal of Medieval Studies, Monte Gates y Heidi Fuller, ambos médicos de la Universidad de Keele, se juntaron con Luke John Murphy, historiador de la religión de la Universidad de Islandia, para analizar las diferentes perspectivas de la historia y la medicina.

"El trabajo sobre los límites anatómicos del ritual me llevó a considerar los límites sociales y culturales más amplios dentro de los cuales tendría que haber tenido lugar cualquier águila de sangre histórica", afirmó Murphy. Esto, a su vez, condujo a una discusión más matizada no solo de lo que podría haber ocurrido, sino de cómo y por qué.

Posibilidad anatómica

Así, los autores recorrieron metódicamente las fuentes medievales –datos históricos y arqueológicos sobre las herramientas especializadas disponibles en la sociedad vikinga– antes de analizar lo que le ocurriría al cuerpo humano –con programas informáticos de modelado anatómico– si se llevara a cabo la versión más completa del procedimiento. 

"Desde el punto de vista anatómico, uno se sorprendería de la cantidad de piel que se puede cortar y extirpar sin una pérdida significativa de sangre", dijo Gates a IFL Science. "La espalda es bastante grande y hay muchos vasos sanguíneos que suministran sangre a esa piel. Pero estos vasos sanguíneos no son terriblemente grandes y la primera etapa de cualquier águila de sangre –eliminar la piel de la espalda– no mataría necesariamente a una persona por pérdida de sangre. Morir de un shock, es una cuestión diferente", añadió Gates.   

La tradición popular sugiere que el rey Ælla ejecutó al líder vikingo Ragnar Lodbrok arrojándolo a un pozo de serpientes (en la imagen). Los hijos de Ragnar supuestamente se vengaron de Ælla realizando el águila de sangre sobre él.

La tradición popular sugiere que el rey Ælla ejecutó al líder vikingo Ragnar Lodbrok arrojándolo a un pozo de serpientes (en la imagen). Los hijos de Ragnar supuestamente se vengaron de Ælla realizando el águila de sangre sobre él.

"Sin embargo, la siguiente fase del águila de sangre –comenzar a cortar las costillas a lo largo de la espalda y abrir el tórax– ciertamente habría matado a la persona casi inmediatamente.  Esto se debe a que, incluso si no se ha tocado el corazón y los pulmones, la arteria principal que sirve a todo el cuerpo corre a lo largo del lado de la columna vertebral donde se habrían cortado las costillas. Cortar esta arteria –la "aorta torácica"– haría que la presión sanguínea de todo el cuerpo cayera inmediatamente en picado, incluido el cerebro", continuó.

El águila de sangre y la élite guerrera de la era vikinga

Desde el punto de vista histórico, los investigadores concluyeron que el ritual del águila de sangre encaja con lo que se conoce sobre el comportamiento de la élite guerrera de la era vikinga. "No tenían reparos en exhibir los cadáveres de humanos y animales en rituales especiales, incluso durante ejecuciones espectaculares", aseguraron los científicos en un artículo en The Conversation.

No obstante, consideran que el águila de sangre habría sido llevada a cabo tan solo en circunstancias excepcionales. Por ejemplo, en casos extremos donde se quería "reclamar el honor perdido". Además, según los autores, su espectacular brutalidad habría servido para que la historia haya sido trasmitida con todos sus sangrientos detalles, "tal y como seguimos contando hoy en día".

"Por lo tanto, en contra de la sabiduría establecida, sostenemos que el águila de sangre pudo muy bien tener lugar en la época vikinga. Era físicamente posible, en consonancia con los hábitos sociales más amplios relativos a la ejecución y el tratamiento de los cadáveres, y reflejaba una obsesión cultural por demostrar su honor y prestigio", concluyeron los autores.

Editado por Felipe Espinosa Wang.

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