Botelleros en la era digital | Sociedad | DW | 22.10.2013
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Sociedad

Botelleros en la era digital

En épocas de crisis económica, la creatividad aflora. Recolectar botellas en la calles para cambiarlas por algo de dinero, es un trabajo duro. Con ayuda del internet ahora es más facil recolectar botellas en Alemania.

Pfandsammler. Ralf telefoniert mit Pfandgeber. 12. September, 2012, Berlin Copyright: Ronny Arnold via Ronny Arnold, www.mediedienst-ost.de

Recolector de botellas en Berlin

Franky tiene 43 años y está desempleado desde hace casi diez. Trabajaba como conductor de camiones de carga pesada hasta que le quitaron la licencia. Desde entonces recorre las calles de Bonn recolectando botellas. Le da lo mismo ensuciarse buscando en tachos de basura, contenedores o trenes. No le queda de otra, los cerca de 600 euros mensuales que recibe de apoyo de la oficina de desempleo no le alcanzan para vivir: ”Recolecto botellas porque necesito el dinero y no porque me guste”, explica.

Hace un año Franky se registró en pfandgeben.de, un portal en internet que concentra un banco de datos de recolectores de botellas en toda Alemania: desde Kiel, en el norte hasta Múnich, en el sur. Una forma práctica para unos de deshacerse de botellas acumuladas en casa y una fuente de ingresos para otros que se alegran por cada centavo que les ingresan estas botellas.

Proyecto estudiantil

La idea del portal nació como parte de un proyecto universitario en el 2011. “Después de cada fiesta o reunión con mis compañeros de piso quedaban decenas de botellas en la cocina. Con un amigo pensamos que sería de gran ayuda avisarles a los recolectores de botellas: en mi cocina tengo muchas botellas y las puedes venir a recoger”, cuenta Jonas Kakoschke, creador de pfandgeben.de.

Jonas preparó un catalogo de preguntas, salió a la calles de Berlín a entrevistar a los recolectores y les explicó su idea. Investigó cuántos de ellos contaban con un teléfono móvil. La mayoría le facilitó con gusto su número telefónico.

Actualmente lleva registrados alrededor de dos mil recolectores. Para que el botellero sea ubicado en su localidad tiene que estar registrado en la página. Por semana hay entre cinco y diez nuevos registros. Los interesados en deshacerse de sus botellas eligen en el portal su lugar de ubicación y éste arroja los números telefónicos de los botelleros en el área. El resto se coordina directamente entre el donador y el recolector. Kakoschke no interviene, ni exige dinero por el servicio.

La idea a traspasado fronteras y desde hace un año existe una copia de pfandgeben en Dinamarca. A unos estudiantes les inspiró el concepto y lo copiaron para aplicarlo en su país.

Jonas Kakoschke - Erfinder von Pfandgeben Das Copyright liegt bei Jonas Kakoschke, entstanden sind sie in Berlin, mit folgender Mail hat er die Fotos freigegeben. an beiden fotos habe ich alle rechte und stelle sie der deutschen welle gern für besagte nutzung (pfandgeben-artikel) zur verfügung.

Jonas Kakoschke, creador del portal "pfandgeben.de"

Nadie lo hace por gusto

Si bien es cierto que los recolectores obtienen algo de dinero canjeando las botellas por un par de centavos en los quioscos o supermercados, nadie se hace millonario recolectando botellas: “No se puede vivir de esto pero es una ayuda. Al día se puede ganar entre 10 y 20 euros”, explica Franky.

Tampoco Jonas puede vivir de su iniciativa. No obtiene ningún ingreso, ni quiere exigir dinero a los donadores o recolectores por el servicio: “Lo hago porque así se le facilita el trabajo a los botelleros. Además, no se invierte mucho esfuerzo para hacerlo”, dice el diseñador gráfico de 30 años, quien está nominado a los Premios Alemanes de Compromiso Social 2013.

Algunas organizaciones criticaron no haber sido consultadas para brindar los datos de personas que realmente necesitan las botellas. Jonas Kakoschke no puede ir más allá y verificar quién lo necesita y quién no: “El recolectar botellas es un trabajo duro y no creo que alguien que tenga un trabajo “normal” quiera dedicarse en su tiempo libre a esto. La gente lo hace porque tiene la necesidad de hacerlo y el portal les facilita el trabajo”. Cuando algún botellero encuentra un empleo fijo llama a comunicar su deseo de ser borrado del banco de datos. Así crece la posibilidad para otros recicladores de ser llamados.

Franky puede dar fe de ello. A pesar de seguir saliendo a las calles en busca de botellas, la plataforma web le ha facilitado en cierta medida el trabajo: “Lo tengo que seguir haciendo. No soy el tipo de persona que pediría limosna en la calles, mejor recolecto botellas”.

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