Bosnia: “Comunidad internacional debe actuar” | Europa | DW | 09.02.2014
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Europa

Bosnia: “Comunidad internacional debe actuar”

En Bosnia, las protestas contra el Gobierno se intensifican. Christian Schwarz-Schilling, quien supervisó el pacto de paz dque puso fin a la guerra en ese país, teme que la situación vuelva a salirse de control.

El alemán Christian Schwarz-Schilling, miembro de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), fue el Alto Representante para Bosnia y Herzegovina durante los años 2006 y 2007. Él supervisó el pacto de paz de Dayton que puso fin a la guerra de Bosnia. Hoy, al contemplar la intensificación de las protestas contra el Gobierno en territorio bosnio, el político de 83 años teme que la situación vuelva a salirse de control. Deutsche Welle conversó con Schwarz-Schilling sobre esta materia.

Deutsche Welle: En Tulza, la sede del gobierno cantonal ardió en llamas. Varios manifestantes tomaron por asalto los edificios de los gobiernos cantonales de Sarajevo y Zenica. Usted actuó como mediador en el conflicto bosnio y conoce todas esas localidades. ¿Era previsible que tuvieran lugar este tipo de situaciones?

Christian Schwarz-Schilling: Sí. A mis ojos, esto se veía venir desde hace mucho tiempo. Pero la gravedad de la situación fue ignorada por la comunidad internacional. El resultado de todo esto puede ser muy grave.

Muchos de los manifestantes son ciudadanos muy pobres que no tienen ni qué comer. Ellos no están organizados. ¿Puede surgir un movimiento de estas protestas espontáneas e improvisadas? ¿Puede surgir un movimiento que conduzca al país en una dirección positiva?

Yo creo que de esto puede surgir un movimiento. Hay suficientes armas en Bosnia-Herzegovina. Y cuando la pobreza sobrepasa ciertos límites, cuando los jubilados ya no reciben sus pensiones, cuando los maestros ya no reciben sus salarios y los policías ya no reciben sus sueldos –cosa que no es difícil imaginar–, entonces puede surgir un movimiento violento. Definir si ese movimiento puede ser positivo o negativo es completamente imprevisible.

Hasta ahora sólo ha habido protestas en la federación; en Bania Luka [capital administrativa de la República Srpska y la segunda mayor ciudad de Bosnia-Herzegovina] sólo ha habido protestas esporádicas. ¿Cree usted que las protestas puedan extenderse a la República Srpska, que territorialmente representa casi la mitad del Estado? ¿Y por qué calla hasta ahora la gente en la República Srpska?

El político alemán Christian Schwarz-Schilling, miembro de la Unión Demócrata Cristiana (CDU).

El político alemán Christian Schwarz-Schilling, miembro de la Unión Demócrata Cristiana (CDU).

La Federación ha alcanzado un estadio adelantado en términos de democracia. Allí imperan grandes libertades y, en consecuencia, también imperan las diferencias de opinión. En la República Srpska estamos más bien ante una dictadura de pequeña escala, en donde la gente tiene miedo de expresar sus opiniones. Por eso, el Gobierno central de Bania Luka llevará las riendas de la situación mejor de lo que se hace en Sarajevo.

¿Qué deberían hacer los políticos en Bosnia y Herzegovina para calmar los ánimos de los manifestantes?

Aplicar otra política; una política para la gente, una que ponga fin inmediatamente a los privilegios que disfrutan los presidentes de los partidos y otros líderes desde hace demasiado tiempo. Pero ese cambio de política demandaría también un cambio en la comunidad internacional, y sería irreal esperar ese cambio. Lo mismo ocurre en Ucrania. La comunidad internacional toma conciencia de la gravedad de una situación en un país determinado cuando ésta ya ha alcanzado niveles críticos.

¿Cómo debería reaccionar la comunidad internacional de cara a lo que ocurre en Bosnia?

Asumiendo de inmediato sus responsabilidades. La firma del pacto de paz de Dayton, que puso fin a la guerra de Bosnia, puso la mayor responsabilidad en manos de la comunidad internacional. Darle la espalda a esa responsabilidad como si el cumplimiento de los compromisos ya no fuera necesario es una actitud que debe cambiar. Otras medidas deben ser tomadas; medidas que van hasta la implementación de mandatos aprobados por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Ante todo, debemos hacer creíble la advertencia de que la comunidad internacional está dispuesta a actuar como lo promete. Pero mientras sigamos actuando como si la cuestión bosnia es una que debe ser resuelta sólo por los bosnios –a pesar de que fuimos nosotros, la comunidad internacional, quienes dejamos ese problema en sus manos–, no veremos una mejoría de la situación en esa región.

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