Bonn: la capital de la placidez | Ciudades y Rutas | DW | 30.09.2003
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Ciudades y Rutas

Bonn: la capital de la placidez

El bullicio gubernamental se fue, y a Bonn le quedó el encanto de su plácida belleza. Además del movimiento que le inyectan muchos organismos internacionales.

El Ayuntamiento.

El Ayuntamiento.

Bonn no perdió su encanto cuando dejó de ser la sede del gobierno de la República Federal de Alemania. en vez de ministerios, Bonn alberga hoy a más de 150 organizaciones e instituciones de todo el mundo, entre ellas varios organismos de la Naciones Unidas. Esta pequeña ciudad provinciana a orillas del río Rin tiene una clara vocación internacional.

Durante casi cinco décadas, Bonn fue la sede del gobierno de la República Federal de Alemania. Y aunque cedió el honor a Berlín, que nadie piense que en Bonn ya no pasa nada.

2000 años de historia

El asentamiento romano de Castra Bonnensia -importante en la defensa limítrofe del imperio- dio origen a la ciudad, que desde el siglo XIII hasta fines del XVIII perteneció al territorio de los príncipes electores y los arzobispos de Colonia. La herencia de aquella época de grandeza ha quedado en sus edificios de estilo barroco, como la sede principal de la universidad y el palacio de Poppelsdorf, y en las casonas de finales del siglo XIX y las de estilo art nouveau.

Beethovenbüste in Bonn

Ciudad natal de Ludwig van Beethoven, Bonn no escatima en cuestiones de arte. Además del Festival de Beethoven que se celebra todos los años, hay unos treinta museos. Entre éstos, se encuentra la nueva Casa de la Historia de la República Federal de Alemania, que contiene una gran colección de material histórico y de objetos de la vida cotidiana de las últimas cinco décadas.

La tranquilidad del Rin

Petersberg und der Rhein

Vivir a orillas del río Rin influye en el carácter de los 300 mil habitantes de Bonn, quienes gustan de la tranquilidad. El paisaje es perfecto: los barcos desplazándose apaciblemente sobre el agua y detrás las colinas verdes de la pequeña cordillera Siebengebirge. Alexander von Humboldt afirmaba que ésta era la octava maravilla del mundo.

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