Bolivia en caliente: gobierno y oposición, dos bloques polarizados y radicalizados | Las noticias y análisis más importantes en América Latina | DW | 24.10.2019
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América Latina

Bolivia en caliente: gobierno y oposición, dos bloques polarizados y radicalizados

Con más del 98 por ciento escrutado, el presidente boliviano descartó que haya segunda vuelta. La diferencia con el segundo es de 10,1 por ciento. La oposición denuncia fraude y el gobierno denuncia un golpe de Estado.

Evo Morales, presidente de Bolivia que busca un cuarto mandato.

Evo Morales, presidente de Bolivia que busca un cuarto mandato.

"Ya ganamos en la primera vuelta”, aseguró el presidente boliviano Evo Morales. Lo hizo en una conferencia de prensa organizada en la mañana de este jueves (24.10.2019) en La Paz. De este modo, tras las elecciones del domingo y con algo más del 98 por ciento de las mesas escrutadas Morales descartó que vaya a haber una segunda vuelta dado que, argumentó, con el 46,8 por ciento de los votos logró sacarle más de 10 puntos al candidato opositor  y expresidente Carlos Mesa, quien al momento llega a 36,7 por ciento.

La oposición denuncia fraude y ya surgieron varios sectores que anunciaron que desconocerán este triunfo de Morales, quien gobierna el país desde 2006. Denuncian que hubo irregularidades en el conteo de votos y se basan en las inconsistencias en la presentación de los datos por parte del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Según la oposición boliviana, el TSE es uno de los más cuestionados por lo que Mesa anunció el miércoles el nacimiento de una "Coordinadora de Defensa de la Democracia”. Allí se reúne gran parte del arco opositor y con esa organización buscan presionar para que se convoque a una segunda vuelta. Allí se encuentran el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, el candidato que salió cuarto Óscar Ortiz, el empresario y excandidato presidencial Samuel Doria Medina, el presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz Fernando Camacho y Marco Antonio Pumari, presidente del Comité Cívico Potosinista, entre otros. "Está claro que hay un fraude gigantesco en marcha, que cualquier resultado que dé por ganador a Evo Morales en primera vuelta es producto de un fraude y los elementos para demostrarlo vamos a presentarlos sucesivamente en las próximas horas”, señaló Mesa.

"El papel del TSE es un desastre. Es lo que ha incendiado el panorama. Hoy hay sensación de fraude impresionante”, asegura, por su parte, el politólogo y docente de la Universidad Católica de La Paz, Marcelo Arequipa.

El líder opositor Carlos Mesa reclama una segunda vuelta.

El líder opositor Carlos Mesa reclama una segunda vuelta.

Kauppert: "Veo dos bloques polarizados y radicalizados”

Ante este escenario, ese mismo miércoles el director de observación electoral de la OEA, Gerardo de Icaza, sugirió que sería una "mejor opción” que Bolivia vaya a una segunda vuelta.  "En el caso de que, concluido el cómputo, el margen de diferencia sea superior al 10%, estadísticamente es razonable concluir que será por un porcentaje ínfimo. Debido al contexto y las problemáticas evidenciadas en este proceso electoral, continuaría siendo una mejor opción convocar a una segunda vuelta”, afirmó.

En respuesta a estas declaraciones, Morales cuestionó que el funcionario haya manifestado su opinión antes de que se hubieran anunciado los resultados definitivos e insistió en la idea de que se está gestando un presunto golpe de Estado: "No quiero entender que la misión de la OEA ya esté con el golpe de Estado. No sé si ayer me entendieron, es un golpe de Estado interno y externo”, dijo y añadió: "La OEA en su conjunto debería evaluar a la misión que ha venido”.

Mientras tanto, las calles bolivianas de llenan de manifestantes. A favor y en contra del gobierno, en la capital y en los otros departamentos. "Veo dos bloques polarizados y radicalizados, con percepciones y narrativas muy diferentes. La gente de Mesa cree que hubo fraude y desde el inicio creen que (la candidatura de Morales) es ilegítima. Están dispuestos, según Mesa, a defender la democracia a través de la calle y la movilización pacífica. Pero no descarto que haya grupos violentos”, asegura Philipp Kauppert, director de la Fundación Friedrich Ebert en Bolivia. Y agregó: "Del otro lado lo mismo. Los que están en la calle por el MAS creen que ganaron en primera vuelta y no van ceder ni un paso. No veo posibilidad de negociar una segunda vuelta”.

Posible alianza de partidos opositores, en caso de segunda vuelta

Tres son los ejes del discurso del gobierno. En primer lugar que sigue siendo la primera fuerza a nivel nacional. Luego, que logró mayorías en ambas cámaras, aunque no haya alcanzado los dos tercios que se propuso en campaña. Y en tercer lugar, que venció en seis de los nueve departamentos que conforman el país.

Sin embargo, de cara a una eventual segunda vuelta el escenario sería complejo para el gobierno. Es que tanto el pastor presbiteriano de origen coreano, Chi Hyun Chung - que con un discurso bolsonariano obtuvo el 8,8 por ciento y fue la sorpresa de las elecciones - como el senador cruceño Óscar Ortiz -  de la alianza "Bolivia Dice No” que sacó el 4,2 por ciento - ya anunciaron que se aliarían con Mesa en un balotaje.

Gases lacrimógenos de la Policía contra manifestantes opositores en La Paz, Bolivia

Gases lacrimógenos de la Policía contra manifestantes opositores en La Paz, Bolivia

"Evo, con su actitud, fomenta la unidad de la oposición”

Un interrogante de cara al futuro inmediato es si las heterogéneas demandas de los diferentes sectores que componen la oposición encuentran o no un líder en Mesa. "La demanda principal es que Evo vaya a segunda vuelta o renuncie. Mientras sea abstracta (la demanda) es posible la unidad opositora. Y viendo el discurso de Evo, él está fomentando esa unidad. No muestra su cara conciliadora”, analiza Kauppert

La fractura regional es clave para entender Bolivia. El gobierno perdió en Santa Cruz, en Tarija y en Chuquisaca y obtuvo un triunfo muy estrecho en Beni. Para Arequipa, el futuro es una incertidumbre, pero augura que "en términos regionales la disputa no va a estar en los partidos políticos, sino en los comités cívicos”.  Y añade: "Se van a entrelazar tres variables. Por un lado, la económica, porque gane quien gane no vamos a tener el mejor momento. En segundo lugar, la política, porque no hay nadie que maneje el legislativo por completo y en este clima (todos los actores) están obligados negociar. Y la social, porque va a haber sectores urbanos movilizados contra el gobierno”. 

Pero en el cortísimo plazo, según concluye Kauppert, "la pregunta es si todo esto se traduce o no en una conflictividad mayor, con actos violentos”.

(jov)

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