Boda real en Windsor: entre la euforia y las críticas | Sociedad | DW | 18.05.2018
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La boda de Harry y Meghan

Boda real en Windsor: entre la euforia y las críticas

Toda Inglaterra está pendiente de la boda del año en Windsor, entre el príncipe Harry y Meghan Markle. Sin embargo, no todos los británicos se han contagiado de la fiebre nupcial.

Desde el domingo pasado (13.5.2018), Terry Hatt acampa ante el castillo de Windsor. Este hombre de 83 años de edad duerme en un saco de dormir, a cielo abierto, en la acera. "Lo hago desde que tenía 4 años. Ya tengo rutina”, dice Hatt con orgullo. Hace casi 80 años vio por primera vez a la "reina madre", la madre de la actual reina Isabel II. Aquí ha visto en primera fila la coronación de Isabel II, su boda, el nacimiento de Carlos de Inglaterra, su boda con Diana de Gales y ahora la de su hijo Enrique con la actriz Meghan Markle.

"Tengo el primer puesto. Desde luego que veré a la pareja de novios. Después de la ceremonia religiosa en el castillo, pasarán por aquí en un carruaje”, dice Hatt. Otras 30 personas también duermen en la calle desde hace días. La Policía de esta ciudad de 32.000 habitantes calcula que alrededor de 100.000 personas de todo el mundo no querrán perderse esta cita, la mayor cantidad jamás registrada en Windsor. A través de Internet y por televisión serán alrededor de 2.000 millones de espectadores que seguirán el enlace en todo el mundo.

Imágenes de la monarquía y la bandera inglesa.

Exposición en Londres criticando la monarquía inglesa.

¿Una nueva ”Princesa de los corazones"?

Andrew Morton, el biógrafo de Diana de Gales y quien hace poco publicó el libro sobre Meghan Markle "De Hollywood al Palacio de Buckingham. Un cuento moderno”, cree que Markle es encantadora, inteligente y maneja bien la atención que acapara su persona. En la década de los 90, Morton escribió una biografía muy controvertida sobre Diana de Gales.

Markle es un soplo de aire fresco, por su trayectoria personal y profesional, según el autor. Es una mujer de 36 años que se ha comprometido, desde hace tiempo, con los derechos de la mujer y la ayuda al desarrollo. Por su raíces afroamericanas por parte materna, los Windsors serán más inclusivos, según Morton. "Markle cambiará la manera de cómo los británicos ven su casa real. Las diferentes comunidades étnicas en el país ya dicen que se sienten mejor representadas gracias a ella”, añade.

Sin embargo, la boda con el príncipe Harry tiene un precio para Meghan: tuvo que abandonar su carrera de actriz. En las redes sociales hubo numerosos comentarios racistas y en los últimos días ha salido a la luz más información sobre las complejas relaciones familiares de la novia.

No todos quieren a la casa real

Morton está convencido de que Markle puede soportar bien las críticas y continuará con la labor que no pudo realizar la princesa Diana tras su muerte en 1997. "Tanto Diana como Meghan Markle tienen glamur y trabajan por el bienestar de otras personas", explicar el biógrafo. La actriz estadounidense es ya uno de los miembros favoritos de la casa real británica antes de su boda, al igual que Diana.

Pero no todos los británicos están eufóricos con la boda. Según una encuesta, uno de cada cuatro británicos prefiere una república. A casi 30 kilómetro al este de Windsor, en Londres, Sara Lucas y otros 40 artistas han organizado una exposición crítica hacia la monarquía. La artista quiere impulsar un debate sobre "si una familia real tiene todavía sentido en la actualidad”. Esta también critica la información arrojada por los medios de comunicación británicos sobre el padre de la novia y sus hermanastros.

Policías controlando el alcantarillado en Windsor.

Policías controlando el alcantarillado en Windsor.

Mayor despliegue policial en Windsor

Las críticas también arrecian por el despliegue policial. Según los cálculos, este cuesta a los contribuyentes británicos entre 7 y 30 millones de libras esterlinas. En 2017 hubo una serie de atentados terroristas con un saldo de 34 muertos. La policía de Windsor se prepara desde hace meses para la mayor intervención de su historia. Desde el viernes (18.5.2018) los autos no tienen acceso a la ciudad. La gente tiene que pasar controles de seguridad, parecidos a los que se realizan en los aeropuertos. Además, se ubicarán barreras de protección para evitar atentados con vehículos.

En caso de que acudan más de 100.000 personas a Windsor, hay un plan de emergencia. La gente se desviará a los campos alrededor de la ciudad, donde podrá ver la ceremonia en grandes pantallas. Si los trenes fuesen insuficientes, la gente podría pasar la noche en alojamientos de emergencia. Terry Hatt no se preocupa en absoluto: "Hemos comprado un par de botellas de champán y haremos una pequeña fiesta después de la boda”. "¡Será un día maravilloso!”, añade.

Doris Pundy  (RMR/CP)

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