Bahréin: una carrera entre protestas | Deportes | DW | 20.04.2012
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Deportes

Bahréin: una carrera entre protestas

Cuando Vettel, Schumi y compañía estén en la largada el domingo próximo, muchos bahreníes no los aplaudirán como de costumbre. Las calles se inundan de protestas contra el Gran Premio.

El año anterior el circuito fue suspendido por motivos de seguridad debido a protestas multitudinarias de los chiítas en contra del régimen. Ahora los pilotos están de vuelta en el país, y deberán comenzar de acuerdo a la voluntad de los organizadores a pesar de las continuas manifestaciones.

Como preludio al espectáculo automovilístico, en los últimos días fueron apresados más de un centenar de manifestantes. Es por acciones como éstas, que el régimen se ha aislado de la comunidad internacional.

En este sentido, dice el activista por los derechos humanos Nabeel Rajab en entrevista con DW, “la Fórmula 1 sirve como instrumento de relaciones públicas. Por ello, los organizadores no deben darle la mano a los dictadores”. El año pasado, algunos edificios del circuito fueron utilizados como centros de tortura. Advierte Rajab que en virtud de estos hechos, el gobierno debió enfrentar sanciones y “es por ello que el circuito no debería venir a Bahréin”.

Violencia contra manifestantes

Muchos de los reproches de quienes protestan aparecen en un informe sobre la situación política actual en Bahréin, confeccionado por Amnistía Internacional y publicado esta semana. “La situación de los derechos humanos es crítica”, explica Regina Spöttl que es coordinadora de AI en Bahréin, “aunque el gobierno sostenga que todo está en orden y que el Estado se encuentra estable y seguro, la realidad es que existe una excesiva violencia contra los opositores y críticos al gobierno.”

Cinco personas fueron asesinadas previo a ser sometidas a tortura de acuerdo a informaciones del organismo defensor de los derechos humanos. Todavía permanecen en la cárceles cientos de activistas. “Fueron condenados a penas de prisión muy altas en tribunales militares y en situaciones injustas”, agrega Spöttl.

El activista Abdulhadi al-Khawaja, quien se encuentra desde febrero en huelga de hambre, fue arrestado a principios del año pasado bajo circunstancias sospechosas y condenado a prisión perpetua.

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Protestas en Bahréin

Los chiítas se manifiestan por la igualdad de derechos

Estos casos motivan a las personas a salir a las calles, aclara Nabeel Rajab. Diez mil personas protestan actualmente contra el régimen y aunque se encuentren muchos sunitas entre ellos, la mayoría suelen ser chiítas.

Los chiítas conforman el 60% dentro de los 550.000 bahreníes. Los sunitas son quienes ocupan la mayoría de los puestos jerárquicos dentro del gobierno, originarios de Arabia Saudita y pertenecientes a la familia de Al-Khalifa que ha regido el país por más de 200 años.

Bajo el imperio de la dinastía, los chiítas fueron política y económicamente marginados. Y a su vez, son ellos quienes sufren el desempleo en peor medida  según opina la experta en estudios islámicos, Katja Niethammer.  Y añade que “si viaja por el país puede reconocer por el estado de las calles, las casas, los colegios si es un barrio sunita o chiíta. Allí se distinguen dos mundos paralelos”.

La política exterior de aislamiento

“El Gobierno de Bahréin juega la carta religiosa para atraer a más sunitas de su lado”, explica Nabeel Rajab. "Esos que hoy se lanzan a las calles tienen un catálogo de demandas, se interesan por la democracia, la igualdad, la justicia y la libertad. Los manifestantes exigen un Parlamento sólido y un gobierno electo popularmente. Debemos tener en cuenta que el actual Primer Ministro ocupa su cargo hace ya más de 42 años”. Todos los intentos de plantear el conflicto como de origen religioso, nos conducen al error, señala Rajab.

Observadores indeseados

El trabajo de periodistas y organizaciones de derechos humanos se ha vuelto cada vez más difícil.” Amnistía Internacional también lo ha experimentado”, según informa Regina Spöttl. “Es por esto que debimos suspender nuestra última misión, ya que era claro que así no se podía trabajar correctamente”.

Los opositores al régimen no tienen ningún tipo de protección, concluye Nabeel Rajab “pero lo debemos tolerar porque sino no podremos lograr ningún cambio en Bahréin. Debemos hacer el sacrificio”.

Autor: Kersten Knipp/ Tomás Paris

Editor: Enrique López

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